El Colegio Ramón y Cajal de Puertollano celebra un emocionante homenaje a Sarai, la profe que convertía el lunes gris en sinfonía de sonrisas

La comunidad educativa del Colegio Ramón y Cajal de Puertollano ha celebrado este viernes un emotivo homenaje a la querida profe de música Sarai Molina Rodríguez, la joven docente que falleció el pasado mes de octubre de 2025, y que ha dejado una profunda huella en sus compañeras, alumnos y alumnas, padres y madres. En el transcurso del acto, la familia de Sarai ha descubierto una placa en su honor que ocupa un lugar preferente en el patio de recreo del centro, y los representantes de la comunidad educativa han pronunciado unas emocionantes palabras acompañadas de la interpretación de una versión de la banda sonora de «La Misión», de Ennio Morricone.

Además, los alumnos ha cantado una canción dedicada a Sarai con letra de la profesora Dori, acompañada con las voces de Virginia y Noelia.

Todos, alumnos, compañeras, madres y padres han celebrado la vida y el legado de la querida Sarai. «Dicen que la música es el lenguaje del alma y, si eso es cierto, el alma de Sarai era una melodía luminosa, vibrante y llena de esperanza», afirman en la preciosa dedicatoria leída para la ocasión. «Para ella, entrar en el aula no era simplemente dar una lección, era abrir una puerta a un mundo donde todos los niños y niñas tenían una voz, donde cada nota contaba y donde no importaba desafinar si se hacía con el corazón».

«A pesar de su juventud», prosiguen, «Sarai dio a todos una lección de vida diaria; nos enseñó que la paciencia suena a piano, que la alegría tiene el ritmo de una percusión y que la verdadera vocación es aquella que se entrega sin reservas». Tenía esa capacidad mágica, que solo tienen las grandes maestras, de ver el talento donde otros no veían nada y de transformar un lunes gris en una sinfonía de sonrisas».

Todos han destacado que Sarai siempre estaba dispuesta a ayudar en todo, «una mujer trabajadora, excelente, compañera, buena persona y gran amiga, a la que nosotros, sus compañeros y compañeras, nunca vamos a olvidar y siempre llevaremos en nuestros corazones».

El cuerpo de maestros ha pedido alumnos y alumnas que «no estén tristes cuando escuchen la canción que ella les enseñó». «Al contrario, cantadla más fuerte; cada vez que toquéis un instrumento, cada vez que toquéis la flauta, cada vez que llevéis el ritmo con los pies, con las palmas, ella estará ahí». «Su herencia no está en los libros, sino en vuestro amor por la música, que ella nos impregnó a todos», subrayan.

Tras dar las gracias a la familia de Sarai por su participación en el acto, el profesorado se ha despedido entre lágrimas: «Nos deja un vacío imposible de llenar, pero también nos deja el eco de su risa en cada rincón del cole y la certeza de que su paso por este centro no fue en vano, ya que dejó su huella con sus canciones y una trayectoria profesional intachable».

«Sarai, no te decimos adiós porque la música nunca termina realmente, solo cambia de escenario. Gracias por haber sido nuestra directora de orquesta, por habernos ayudado con las TIC, por habernos afinado el corazón y por enseñarnos que la vida, aunque a veces sea breve, puede ser una obra maestra. Te queremos. Descansa en paz. Siempre sonará tu música en nuestros corazones», han concluido.

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