Comunicado.- Ecologistas en Acción de Ciudad Real ha tenido conocimiento de un vertido de alpechín ocurrido el pasado miércoles 28 de enero desde una de las balsas que tiene la almazara Olivia, de la empresa Montes Norte, en la carretera N401 pK 168 en Malagón. Desde este lugar se produjo una gran escorrentía de alpechín en dirección norte, cubriendo varias parcelas de cultivos de olivar, viñedo y cereal y el camino del paraje de los Frailes, hasta detenerse unos 400 más abajo, infiltrándose en las inmediaciones de la circunvalación N 401.
Tras un aviso al 112 de varios vecinos de las parcelas afectadas hizo presencia una patrulla de SEPRONA que realizó una inspección de lo ocurrido, aconsejando la interposición de la correspondiente denuncia.
Hay que recordar que hace dos años, también durante unas fuertes lluvias, se produjo otro vertido, lo que indica que las instalaciones presentan problemas de diseño que no se han subsanado y que, de no tomarse medidas, podrían ocurrir de nuevo en un futuro causando daños más graves en los cultivos sobre los que se acumulen los contaminantes, pudiendo afectar a la salud de las personas.
El alpechín y alpeorujo son residuos de la industria olivarera altamente tóxicos, ácidos y con una alta carga orgánica y de compuestos fenólicos que hacen que su degradación sea muy lenta. La legislación obliga al control de este tipo de residuos y en ningún caso pueden liberarse al medio ambiente sin tratamiento previo, ya que poseen una carga contaminante 100–200 veces mayor que las aguas residuales urbanas.
Sobre la salud humana causan irritación de piel y mucosas, cefaleas y problemas respiratorios por los vapores y la fermentación. Sobre el medio ambiente puede suponer un riesgo microbiológico cuando contaminan aguas usadas para consumo. Sobre el suelo inhiben el crecimiento de plantas, reduce la actividad microbiana beneficiosa y pueden provocar su esterilización a largo plazo. Sobre el agua poseen una altísima demanda química y biológica de oxígeno por lo que puede causar la asfixia de organismos acuáticos, el oscurecimiento del agua imposibilitando la fotosíntesis y la contaminación de acuíferos si se infiltra.
Las balsas de residuos peligrosos están reguladas por el Real Decreto Legislativo 1/2016, de 16 de diciembre, por el que se aprueba el texto refundido de la ley de prevención y control integrados de la contaminación, siendo responsable de su vigilancia y cumplimiento, para prevenir la contaminación y los accidentes graves, la Dirección General de Calidad Ambiental de Castilla-La Mancha, a la que hemos solicitado que intervengan en el asunto inspeccionando las instalaciones y tomen medidas para que no se repita de nuevo.







