Joaquín G.Cuevas Holgado.– El resultado electoral del Partido Socialista en Aragón no admite matices ni eufemismos: es uno de los peores si no el peor de toda su historia en esta comunidad autónoma. Y, sin embargo, escuchar a la señora Pilar Alegría la noche electoral fue asistir a un ejercicio de negación política que dice mucho más de su forma de entender el poder que de la voluntad real de los aragoneses, instalada en una burbuja ideológica, convencida de que el poder le pertenece por derecho y no por mandato ciudadano.
Lejos de asumir la derrota con humildad democrática, Alegría optó por un discurso cargado de autosuficiencia, presentándose como “la alternativa progresista mayoritaria” cuando los datos dicen exactamente lo contrario. Su discurso postelectoral fue una exhibición perfecta de lo que representa hoy la izquierda rancia: una izquierda agotada, soberbia, desconectada del pueblo y dispuesta a retorcer la realidad con tal de no pronunciar una palabra maldita para el sanchismo: derrota.
El pueblo aragonés habló con claridad en las urnas y decidió que el centro-derecha y la derecha gobiernen Aragón. Eso no es una interpretación interesada: es un hecho democrático incontestable. Porque aquí no hubo confusión, ni empate moral, ni “alternativa progresista mayoritaria”. Hubo una decisión clara de los aragoneses: no quieren que gobierne el PSOE.
Pero esta izquierda ha dejado de escuchar hace tiempo. Ya no gobierna para los ciudadanos, sino para sí misma. Para conservar cargos, sillones, despachos y cuotas de poder, da igual si se gobierna bien, mal o regular. Lo importante no es Aragón, ni España, ni los problemas reales de la gente. Lo importante es no debilitar a Pedro Sánchez, aunque para ello haya que negar la evidencia democrática. Admitir la derrota en Aragón sería admitir que las políticas, las formas y el discurso del sanchismo no solo no convencen, sino que provocan rechazo en amplias capas de la sociedad.
La arrogancia de Pilar Alegría no es personal: es sistémica. Es la arrogancia de una izquierda que se cree moralmente superior, que desprecia al votante cuando no vota “correctamente” y que atribuye siempre el fracaso propio a causas externas, nunca a sus errores. Cuando ganan, es gracias a su “proyecto”. Cuando pierden, es porque el pueblo se equivoca.
Resulta especialmente preocupante que quien ha sido ministra y portavoz del Gobierno de España sea incapaz de ejercer algo tan básico como el respeto institucional hacia el veredicto de las urnas. No basta con hablar de “oposición responsable” mientras se ignora el mensaje claro de los ciudadanos. Es insultante escuchar llamadas a “recuperar la confianza mayoritaria” cuando se acaba de perder de forma estrepitosa. No hay autocrítica, no hay reflexión, no hay respeto. Solo un relato prefabricado para seguir viviendo de espaldas a la realidad. La misma realidad que dice que Aragón ha girado políticamente y que la suma del centro-derecha y la derecha responde a una voluntad democrática legítima, guste o no.
Esta izquierda rancia habla mucho de democracia, pero la acepta solo cuando le favorece. Cuando las urnas no acompañan, se refugia en consignas, victimismo y propaganda. Y eso no es progresismo: es decadencia política.
La democracia no consiste solo en votar cuando se gana. Consiste, sobre todo, en saber perder, reconocer errores y aceptar que el poder no pertenece a los partidos, sino a los ciudadanos.
Aragón no ha votado crispación, como se pretende insinuar. Aragón ha votado hartazgo. Hartazgo de discursos huecos, de superioridad moral, de dirigentes que no pisan la calle y de gobiernos más preocupados por resistir en La Moncloa que por servir a los ciudadanos.
Negar la realidad puede servir para salvar un liderazgo nacional a corto plazo. Pero ignorar a los ciudadanos siempre se paga, antes o después. Y Aragón ya ha pasado factura.







Mismos diputados que con su repudiado Lamban pero está vez sin la muleta de todos los diputados de Echenique. A seguir en la nube, más o menos lo que les va a pasar aquí, menudo porrazo se van a dar.
Y yo pensando que se refería a Aznar el de las armas de destrucción masiva y eta
O el desconocido m.rahoy con sus recortes juicios y corrupción
O Abascal el paguitas sin mili ni oficio conocido.
Malo es Sánchez. Pero peor mucho peor la alternativa.
Prefiero que Sánchez me dé una guanta a que la derecha me dé un palizón.
O si me tienen que robar prefiero que Sánchez me quite 10€ a que la derecha me quite 100
Por lo menos tenemos trabajo. Con la derecha ni trabajo ni pan
Respecto a los aragoneses. Pues que vayan viendo su sanidad su empleo si realmente quitan paguitas como dicen o sacan irregulares si no hay danas ni se incendia la comunidad…..
Deseando ver cómo la derecha rancia cumple sus promesas y de ver nada más llegar como usan el comodín de la herencia recibida
Usted se confunde, eso es lo que está haciendo el gobierno de la nación. Por cierto, en Aragón ya gobernaba la derecha.
Que si que si, que la gente es tonta pero tú eres muy listo, así te ha ido en la vida.
Estaban tan contentos con la Izquierda que el PSOE ha perdido 40000 votantes y 5 escaños, y los de Podemos y su izquierda caviar, desaparecidos después de perder 30.000 votos y conseguir unos exitosos 800 votantes. Hay que ver, con lo bien que les iba, la mejor sanidad de Europa, los mejores transportes y el bla bla bla que va a hacer desaparecer según nos ha mostrado nuestro mezquino amigo.