El Colegio Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real celebró este jueves por la tarde su tradicional desfile de carnaval con la totalidad del alumnado de la etapa de educación infantil en una jornada festiva que ha vuelto a convertir el centro educativo en un espacio de aprendizaje, creatividad y convivencia.






El tema elegido de este curso gira en torno a las mascotas que bien conocen los más jóvenes del colegio Marianista, pues forman parte de su método educativo: Pizca, Brisa y Motas. Se trata de tres dragoncitos que acompañan a los alumnos durante todo el curso y que forman parte de un universo pedagógico conocido como la “Dragosfera”. A través de sus historias y aventuras, estas figuras ayudan a trabajar contenidos y valores en el día a día del aula.
Los disfraces y toda la ambientación del proyecto han sido elaborados de manera artesanal en las aulas con la participación del equipo docente, del alumnado y sus familias, reforzando así el valor educativo del proceso creativo.
El desfile contó con la asistencia de las familias y estuvo acompañado musicalmente por la charanga de la Escuela de Música del propio Colegio, lo que reforzó el ambiente festivo.
Desde el centro se destaca que este tipo de celebraciones no son solo actividades lúdicas, sino también experiencias pedagógicas de gran valor, donde el alumnado construye su propio aprendizaje de forma activa.
El director de la etapa de Infantil, Javier Zarco, ha querido subrayar el trabajo conjunto que hace posible la actividad: “Estamos muy orgullosos del trabajo realizado por los niños, pero también del enorme esfuerzo y creatividad de todo el equipo docente. Cada detalle del desfile tiene detrás horas de ilusión y compromiso. Cuando colegio y familias caminamos juntos, la calidad del producto final es increíble. Este Carnaval es un ejemplo precioso de aprendizaje compartido, de espíritu de familia y de cómo la creatividad también educa”.
El Colegio Nuestra Señora del Prado reafirma así su apuesta por una educación en la que la participación, la imaginación y la colaboración entre escuela y familia forman parte esencial del desarrollo integral del alumnado.







