Presentación de la exposición ‘Bellezas del mundo flotante. Bijin-ga en la edad de oro del ukiyo-e Colección Pasamar-Onila’

Por José Belló Aliaga

En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF), situada en la madrileña calle de Alcalá, número 13, ha tenido lugar la presentación de la exposición Bellezas del mundo flotante. Bijin-ga en la edad de oro del ukiyo-e Colección Pasamar-Onila, que podrá ser visitada hasta el 31 de mayo de 2026.

En el acto y posterior inauguración de la exposición, han participado, por orden de intervención, Tomás Marco, director de la Academia, que lo coordinó; Emilio del Río, director general Bibliotecas, Archivos y Museos, del Ayuntamiento de Madrid; Yamauchi Hiroshi, Embajador de Japón; Ricardo Centellas, gerente del Consorcio Goya Fuendetodos, Diputación de Zaragoza; Víctor Pasamar, coleccionista; Javier Blas, subdelegado de Calcografía Nacional y Daniel Sastre de la Vega, Centro de Estudios de Asia Oriental, UAM.

Presentación de la exposición Bellezas del mundo flotante. Bijin-ga en la edad de oro del ukiyo-e.Colección Pasamar-Onila, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando RABASF

La Colección Pasamar-Onila es excepcional en España por la calidad y diversidad de sus estampas del género bijin-ga, ‘imágenes de mujeres bellas’. En paralelo a la iconografía de actores de kabuki, la representación de la mujer fue el género más popular del ukiyo-e.

La exposición

La exposición, -organizada conjuntamente por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Ayuntamiento de Madrid, con la colaboración de la Diputación Provincial de Zaragoza- reúne una cuidada síntesis de manifestaciones de bijin-ga en los maestros clásicos de la edad de oro del grabado japonés, entre el último tercio del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Además de preciosas estampas en formato ōban, el más común de la época, también se exhibe un grupo de insólitas hashira-e, ‘imágenes de pilar o columna’, dípticos verticales o kakemonos, sofisticados trípticos y un excepcional políptico de seis hojas, además de un admirable conjunto temático.

El máximo esplendor de las “imágenes del mundo flotante” fue durante el período Edo (1615-1868), el fenómeno se desarrolló en las ciudades, particularmente en la capital, centro neurálgico de la producción y distribución de arte gráfico, impulsado por las prósperas clases comerciante y artesana en un contexto de creciente alfabetización, cuya demanda satisficieron editores que competían por ofrecer los mejores y más bellos testimonios de estampas y libros ilustrados.

Recorrido por la exposición BELLEZAS DEL MUNDO FLOTANTE. BIJIN-GA EN LA EDAD DE ORO DEL UKIYO-E, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF), hasta el 31 de mayo de 2026

Las escenas de ukiyo-e y sus protagonistas, así como las estructuras compositivas, responden a una concepción idealizada de lo real que se traduce en el empleo de estereotipos y sistemas de representación canónicos. En el género bijin-ga las imágenes remiten preferentemente a las cortesanas de alto rango de los barrios del placer. Pero los artistas ukiyo-e no sólo prestaron atención a las refinadas geishas, además, apreciaron la belleza femenina en las escenas de género, captando la dignidad de la mujer ocupada en sus actividades cotidianas o en la privacidad de su hogar, leyendo o escribiendo poesía, y también viajando por los lugares famosos de Edo, el monte Fuji, el río Sumida… Un mundo de sutil belleza y elegancia, la sublimación de lo efímero, cuya culminación fue el radical hedonismo manifiesto en las escenas sexualmente explícitas del género shunga, literalmente ‘imágenes de primavera’. Debido a su elevado precio, estas obras se alquilaban, además de venderse, y fueron un selecto regalo, pues eran tenidas por obsequios de buen augurio. Aparte de la mayoritaria clientela masculina, está también documentado su consumo por mujeres y, de hecho, la protagonista de una de las estampas de la exposición, Bellezas chinas en un banquete (1790) de Utamaro, se recrea contemplando una escena de shunga. Pese a la construcción estereotipada de las bijin, el estudio de sus actitudes y, especialmente, de sus atuendos constituye una interesante fuente de información visual para documentar los hábitos de sociabilidad y los cambios en la moda.

La técnica

Técnicamente, estas obras de arte fueron realizadas por expertos artífices que cortaban tacos con cuchillas o gubias aplicando el procedimiento del grabado en madera al hilo. La identidad de muchos de aquellos virtuosos grabadores quedó oculta bajo la sombra y el inmenso prestigio de los maestros creadores de imágenes, cuyas composiciones luego transferían al taco los entalladores. A partir de la década de 1760 se impuso una modalidad genuina de estampación a color con varios tacos grabados, nishiki-e. Este método, del que nacían estampas elaboradas a base de colores planos perfilados con dibujos de línea gruesa, fue aumentando progresivamente su complejidad. Los artistas buscaron la variación tonal mediante la gradación de colores y la incorporación de efectos volumétricos en el papel como resultado de estampar en seco detalles escogidos.

Contenido de la exposición

Bellezas del mundo flotante reúne setenta y siete obras de los maestros clásicos de la edad de oro del grabado japonés. El punto de partida son cinco estampas de Suzuki Harunobu (1724-1770) impulsor de la técnica nishiki-e para crear composiciones en policromía con las que superar la práctica de iluminar a mano los diseños monocromos. La languidez formal de Harunobu fue asimilada por las delicadas figuras de Isoda Koryūsai (1735-1790), luego impugnada con la corpulencia femenina de las representaciones de Torii Kiyonaga (1752-1815) y el estilo preciosista de Kitao Masanobu (1761-1816).

Notables e inusuales estampas, entre ellas las insólitas hashira-e, ‘imagen de pilar o columna’, certifican la exigencia de Víctor Pasamar para formar una colección atendiendo a la búsqueda de piezas de gran rareza, teniendo en cuenta la dificultad para hallar hashira-e por ser escasas las que han pervivido en un aceptable estado de conservación debido a su función y uso en espacios exteriores.

Entre todos los artistas japoneses que cultivaron la especialidad bijin-ga, un salto cualitativo de gran repercusión fue protagonizado por el más influyente de los maestros y el de mayor fortuna crítica en Europa durante la expansión del japonismo, Kitagawa Utamaro (c. 1753-1806). El estilo propio de Utamaro capta los delicados matices de los estados emocionales concentrando la expresión facial de la belleza femenina en retratos de busto. La exposición incluye nueve estampas de la mejor época del maestro, destaca en concreto una escena de género en forma de tríptico, Pesca en Iwaya, en la isla de Enoshima, de h. 1790.

La tendencia hacia la ostentación del adorno externo, exacerbando la acumulación y el atrevimiento en la apariencia con kimonos sobrecargados y tocados imposibles, iniciada por los discípulos directos de Utamaro, dejó una profunda huella en las inmediatas escuelas de artistas.

Ninguna escuela de ukiyo-e alcanzó las dimensiones productivas de Utagawa, cuyas imágenes llenaron el panorama del arte gráfico japonés en la etapa final del período Edo. La hegemonía de la escuela durante el siglo XIX se explica en gran medida por sus numerosas ramificaciones y por la transmisión de conocimientos a lo largo de generaciones sucesivas de maestros de maestros. La temática varía primando el paisajismo y la representación de relatos sociales.

La exposición permite deleitarse con dos conjuntos alusivos a una de las publicaciones imprescindibles de las letras niponas, ‘La historia del príncipe Genji’, considerada la primera novela de la literatura universal. Fue escrita en torno al año 1000 por una culta mujer de la corte imperial, Murasaki Shikibu (c. 978-1025), y constituyó una fuente iconográfica habitual del ukiyo-e.

José Belló Aliaga

Pies de foto

Foto 1:     La presentación de la exposición Bellezas del mundo flotante. Bijin-ga en la edad de oro del ukiyo-e Colección Pasamar-Onila tuvo lugar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF)

Foto 2:     La exposición podrá ser visitada hasta el 31 de mayo de 2026

Foto 3:     La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF), está situada en la madrileña calle de Alcalá, número 13

Foto 4:     Tomás Marco, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF)

Foto 5:     Emilio del Río, director general Bibliotecas, Archivos y Museos, del Ayuntamiento de Madrid

Foto 10:   Yamauchi Hiroshi, Embajador de Japón

Foto 11:   Ricardo Centellas, gerente del Consorcio Goya Fuendetodos, Diputación de Zaragoza

Foto 19:   Víctor Pasamar, coleccionista

Foto 20:   Víctor Pasamar, coleccionista

Foto 21:   Daniel Sastre de la Vega, Centro de Estudios de Asia Oriental, UAM

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