En el marco de los actos previos al día grande de san Juan Bautista de la Concepción que hoy celebra Almodóvar del Campo, la Hermandad de los Santos organizó ayer tarde en la Casa Natal de San Juan de Ávila una charla catequética dirigida a toda la población y, en particular, a jóvenes de confirmación y sus familias principalmente.
El acto, introducido por Isabel Fernández en representación de la entidad cofrade, estuvo desarrolladas por los padres fray Antonio Jiménez, director de la Fundación Prolibertas y fray Vicente Elipe, capellán de prisiones, dos religiosos de la Orden de la Santísima Trinidad cuya reforma inició el santo almodovareño en 1599 en Valdepeñas.
Precisamente la temática que desarrollaron ambos, llegados desde su congregación en Antequera, era ‘La labor pastoral de los trinitarios en la cárcel”, para aludir al carisma de la «redención de cautivos» que tiene su orden, trasladando lo que ello implica desde que se iniciaron las Cruzadas del siglo XII, hasta cárceles y casas de acogida en este siglo XXI.
El padre Antonio comenzó su intervención interactuando con los jóvenes, para explicar el hábito que vestía su paisano, san Juan Bautista de la Concepción, esa cruz roja y azul trinitaria que, como organización cristiana nació en 1198 para ayudar a «los que siempre pierden en las guerras», cautivos, heridos y familias que quedaban en la pobreza.
«San Juan Bautista de la Concepción reformó la Orden para volver a ese origen, estar cerca de los que caen presos y sufren esclavitud» explicó para enlazar esta noble intención humanitaria, con la misión universal de la Iglesia para profundizar más tarde en las raíces psicológicas y sociales de la delincuencia.
Utilizó un ejemplo muy gráfico para los adolescentes al referir que «si desde pequeño te dicen que eres tonto, que eres malo, que no sirves… te lo terminas creyendo. Muchos de los que están en prisión nunca han tenido a alguien que les diga ‘te quiero’ o ‘tú puedes valer'», algo que condiciona tremendamente la posibilidades vitales de esas personas.
El problema real, señalaron, surge el «día de la libertad», porque si al salir de prisión la persona no tiene familia, casa ni trabajo, el regreso a la delincuencia parece inevitable. Y para romper ese círculo vicioso nació la Fundación Prolibertas, que cuenta con casas de acogida en Antequera, Málaga, Córdoba, Sevilla, Madrid y Valdepeñas.
Fray Antonio Jiménez recalcó que gracias a ello, la entidad ofrece un techo y apoyo laboral, pero sobre todo trabaja en cambiar la mentalidad de la persona. «Lo primero es ayudarles a cambiar el ‘no puedo’ por el ‘soy valioso’. Nadie quiere ser malo; cuando se da una oportunidad real, la gente quiere aprovecharla», enfatizó.
El padre Vicente, por su parte, quiso romper los estereotipos que el cine y las series han creado sobre las prisiones. Con una experiencia de 18 años como capellán, describió la cárcel no solo como un lugar de castigo, sino como un espacio donde la soledad y la falta de recursos dificultan la reinserción que promete la Constitución española de 1978.
Y, desde ese punto de vista, labores como la suya implica que «a la cárcel no vamos para decirles ‘no pasa nada’ por lo que han hecho. Han cometido delitos y la justicia actúa. Sí vamos para decirles ‘Creo en ti’. Creemos que puedes cambiar», afirmó sin ambages frente a una sociedad que busca seguridad y que el preso «no se escape».
La Iglesia, en cambio, busca a la persona según añadió fray Vicente. «En la cárcel se junta la miseria humana, capaz de cometer barbaridades, con la misericordia de Dios. Y cuando se juntan, gana la misericordia, porque Dios no se olvida de nadie, está presente en cada celda», aseguraba, para indicar además que la labor del capellán es “escuchar sin juzgar y devolver la dignidad de hijos de Dios a quienes la sociedad ha señalado”.
La charla, a la que también acudieron catequistas y responsables de hermandades como la del Rescatado, las Mercedes y Niño Jesús, que tiene carisma trinitario, se completó con un turno de preguntas donde se habló de cómo es un día cualquiera en la vida en prisión y las formas de ayudar en la labor que realiza Fundación Prolibertas.
Los padres trinitarios lanzaron un reto a la juventud de Almodóvar de Almodóvar, el no conformarse con lo que ven en la televisión y atreverse a conocer la realidad e invitaron a los mayores de 18 años a participar en los campos de trabajo que la Orden de la Santísima Trinidad organiza en lugares como Algeciras, donde se convive con realidades de prisión y migración.
«Cuando tocas la realidad, se te caen los prejuicios. Dejas de ver a un preso y ves a Antonio, a Luis, a Juan… y te das cuenta de que, si hubieras tenido su vida, quizás tú estarías ahí dentro», concluyó el padre Antonio para, a modo de colofón, trasladar el mensaje de compromiso social que resonó fuerte en la tierra natal del reformador de la Orden de la Santísima Trinidad.







