Jesús Millán Muñoz.- Algunos, algunos dicen que toda persona lleva una herida profunda, en algunos casos un trauma profundo. Algunos expresan que la sociedad todavía no ha sido capaz de curarlos.
No podemos negar que existen, miles o decenas de miles de psicólogos, psicoterapeutas, sacerdotes, escritores, pensadores, filósofos, científicos sociales, que entre otras muchas realidades, estudian las heridas profundas y traumas profundos que los seres humanos arrastran y arrastramos…
Hay que expresar dos cosas: unos, unos seres expresan y cuentan y narran sus heridas profundas, otros, apenas. Unos, unos las saben y conocen claramente cuales son, otros, sólo a medias. Unos, son capaces de ponerles nombre y de alguna manera intentar atacarlas y otros no. Algunos, también piensan que algunos sujetos sufren traumas y heridas que no son capaces de definirlas claramente, o, les resultan tan difíciles de aceptar, que apenas son capaces de abordarlas, ni siquiera cuándo surgen, pero tampoco décadas después… si usted sufre un trauma, y, es consciente consulte a psicólogos con títulos oficiales y saber ortodoxo, a la ciencia oficial, intente curarse ese dolor y sufrimiento… -Tenga mucho cuidado que hay mucho engaño y mentira y farsante en esta temática-.
Cómo en todo se hacen clasificaciones, indicaré algunas que citan en psicología y en literatura y filosofía y en la experiencia: Trauma agudo, trauma crónico, trauma vicario o secundario, trauma complejo. También se indica otra clasificación si el trauma se produce en la edad infantil o niñez, en la adolescencia o en la etapa adulta. También se clasifica si es por una materia o una herida o por otra, pongan ustedes nombre. También otra clasificación si ha sido causado en el ambiente familiar, en el ambiente escolar, en el ambiente entre amistades, en el ambiente social o sociopolítico, etc. También si es debido por una cuestión social o política o racial o económico, etc. En fin, y, después ya vendrían las clasificaciones por los traumas concretos que las personas sufren, cada uno, en su concepción y en su dimensión y en sus variables, en su cuantificación, incluso en su duración de la creación-origen del trauma, y, desde luego después en su duración.
Tenemos que mencionar un hecho, que suele suceder, y, que no somos objetivos totalmente, que una persona A sufre un trauma equis, y, en vez de buscar modos y formas racionales y morales para superar ese trauma, curarlos de las maneras posibles, que la ciencia sepa, el sentido común y la práctica. A veces, esas personas se convierten en creadores de traumas para otras personas. Alguien sufre una herida profunda, y, en vez de curarla en un sentido apropiado, le traspasa un trauma, le produce un trauma a otras personas. A veces cercanas, a veces lejanas. A veces, en los entornos familiares, a veces, en los entornos sociales, laborales, culturales, escolares, etc. Aquello de tu bisabuelo jugador de cartas, tu abuelo lujurioso, tu padre bebedor o ebrio, y, tú, y, tú ya veremos… Aquello de Buda, de la transmisión de la rueda del sufrimiento, la angustia, la pena, el dolor, el trauma…
Podemos y debemos compadecernos de la persona que lleva una herida profunda, incluso que haya llegado a trauma –que es peor que una herida profunda-, pero no podemos admitir, que existan personas, que tengan un lado positivo y bueno y correcto, en determinados ambientes, y, en otros, o, con otras personas concretas tengan, otro rostro, creadores de heridas, frustraciones, angustias, penas, desesperaciones, traumas. Las dos caras de Mister Hyde y… Las personas que andan alrededor de esas personas que llevan una herida profunda, que a su vez crean heridas en otros, deben ser más inteligentes y más morales, porque si a ellos no les pueden hacer nada, pero si a otros. Aquello que se dice, que las grandes figuras no-demócratas del siglo veinte, no perseguían a toda la población de sus sociedades y Estados, sino a determinados grupos. Fijarse en esto es importante…
Dicen que el origen profundo de que muchas personas se dediquen a alguna de las artes, a alguno de los saberes, en algunos casos, muchos casos, los científicos sociales, nos podrían indicar las cifras aproximadas, se deben a que llevan una herida profunda, un trauma profundo, y, que el arte o las artes les sirven como terapia o curación o, al menos, una forma para intentar entender y comprender la realidad –pero esto también aplicables a los científicos sociales, a los filósofos, a los escritores, a los artistas en todas sus ramas-. Bueno, desconozco si esta opinión es correcta o no.
También en el orden sociopolítico se está produciendo y emergiendo mucho trauma. Dicen y se dice es que a mi abuelo o a mi bisabuela le sucedió tal cosa en tal acontecimiento luctuoso histórico y sociopolítico. Y, uno, uno se pregunta, quienes padecieron esa realidad sociopolítica, sean de un lado o sean de otro, o sean de ambos, o empezaron siendo de una bandera y terminaron siendo de otra. Quienes de esas personas que lo sufrieron no les causaron un trauma de una manera o de otra… pero unos lo han ido pasando y traspasando a los herederos, y, otros, lo han llevado sin contárselo a sus herederos. Conocemos a personas en ambos lados de esta situación psicomoral.
Terminemos, este artículo. Un artículo de opinión tiene, una de sus finalidades, que esta mañana, el lector entre en una ventana-tema que quizás no esperaba que hoy fuera a pensar sobre ello. Hoy, el lector/a que haya entrado en este bosque de palabras, hoy, ha viajado por el tema del trauma, expresado en forma literaria, no científica. Hoy, este modesto escribiente, está intentando suavizarle a usted su trauma. No conozco cual es. Véase El Nudo Gordiano de Johnna Adams.
Pero sé, sé que todos llevamos al menos, uno o dos o tres. Y, con esas medallas nos movemos por el mundo, a veces, años, a veces, décadas, a veces, todo el resto de la vida. Si le sirve de consuelo todos llevamos nuestra/s herida/s. Pero muchos, intentamos no causar otros traumas a otras personas, ni cercanas, ni lejanas. Creo que es buen consejo para terminar. Paz y bien.








