El Colegio María Inmaculada ha llevado a cabo una innovadora actividad educativa en colaboración con la Clínica Fisiovital, Centro Sanitario de Rehabilitación Traumatológica, Deportiva y Neurológica de la localidad. Los alumnos de 4º de Educación Secundaria Obligatoria han participado en una sesión de entrenamiento fitness inspirada en la preparación física de los astronautas, como desempeño final dentro de la asignatura de Educación Física.




La propuesta se enmarca en el proyecto interdisciplinar de centro que, durante este curso, gira en torno a los avances del ser humano en el espacio. Bajo esta temática, el alumnado ha podido experimentar en primera persona cómo se entrena el cuerpo para afrontar condiciones extremas, trasladando así los contenidos trabajados en el aula a una vivencia práctica y motivadora.
Durante la sesión, los monitores especializados de Fisiovital diseñaron un circuito de trabajo orientado a la mejora de la resistencia, la fuerza, la coordinación y la estabilidad, capacidades fundamentales tanto para el rendimiento deportivo como para la salud integral. A través de ejercicios funcionales y dinámicas cooperativas, los estudiantes asumieron el reto de convertirse, por un día, en auténticos “aspirantes a astronauta”.
“El objetivo no era solo exigir físicamente al alumnado, sino hacerles comprender la importancia de una preparación estructurada, segura y adaptada”, explicó uno de los profesionales de FISIOVITAL al término de la actividad. “El trabajo de fuerza y control corporal es clave en cualquier programa de entrenamiento, y más aún en contextos como el aeroespacial”.
Desde el centro educativo, la valoración ha sido igualmente positiva. El profesorado de Educación Física destacó que esta iniciativa “permite dar sentido real a los contenidos curriculares, fomentando el aprendizaje experiencial y la transferencia de lo aprendido a situaciones prácticas”. Además, subrayaron que el contacto con profesionales del ámbito sanitario y deportivo amplía la visión vocacional del alumnado y les acerca a posibles salidas profesionales.
Más allá del componente físico, la actividad también reforzó valores como la cultura del esfuerzo, la superación personal y el trabajo en equipo. El alumnado tuvo que organizarse, animarse mutuamente y mantener la constancia para completar cada estación del circuito, comprendiendo que el rendimiento es fruto de la disciplina y la cooperación.
Este tipo de colaboraciones evidencian la importancia de la vinculación entre los centros educativos y el tejido profesional local. La sinergia entre el Colegio María Inmaculada y la Clínica Fisiovital demuestra cómo la educación puede enriquecerse cuando se abre al entorno, generando experiencias significativas que conectan aprendizaje, salud e innovación.
Con iniciativas como esta, el centro reafirma su compromiso con una educación integral, que combina excelencia académica, formación en valores y conexión con la realidad social, preparando a sus alumnos no solo para superar retos académicos, sino también para afrontar, con fortaleza y equilibrio, los desafíos del futuro.









