Este viernes ha tenido lugar una nueva concentración en la Plaza Mayor de Ciudad Real contra el genocidio israelí en Gaza. En esta ocasión se ha leído un comunicado cargado de un profundo sentimiento de solidaridad y empatía.



También se ha hecho mención y condenado los 10 últimos asesinatos machistas, incluyendo los casos cada vez más frecuentes de violencia vicaría:
«¡Ciudadanos del mundo! ¡Pueblos libres del mundo! Nos hemos reunido hoy para alzar la voz y exigir justicia ante la injusticia. ¡Que la paz, la misericordia y las bendiciones sean con ustedes!
Estamos aquí no solo para lamentar nuestras heridas, sino también para afirmar que somos la voz de los que no tienen voz. Estamos aquí para declarar al mundo que nuestra brújula siempre ha apuntado, y siempre apuntará, en una sola dirección: Palestina.
Hoy nos preguntamos: ¿Dónde está la conciencia mundial? ¿Dónde está la justicia de la que se jactan los criminales de guerra Netanyahu, Ben-Gvir y Smotrich mientras derraman vidas, demuelen edificios civiles y saquean tierras —incluso ganado, olivares y todo lo demás— mientras Gaza es destruida, Jerusalén profanada y nuestro pueblo en Cisjordania enfrenta las balas con el pecho descubierto?
Lo que está sucediendo hoy no es solo una guerra; es una prueba de nuestra humanidad. Debemos defender la justicia absoluta o permanecer como testigos silenciosos del crimen… y hemos decidido alzar la voz.
A nuestro pueblo firme en Gaza, en nuestra santa Jerusalén y en cada rincón de la tierra de Palestina… Desde aquí, desde el corazón de esta reunión, les decimos: ¡No están solos!
Su sangre es nuestra sangre, sus heridas son nuestras heridas, y su sueño de libertad es nuestro sueño, un sueño al que nunca renunciaremos.
Estas marchas que tienen lugar hoy en las capitales del mundo son prueba de que la causa palestina no es una cuestión geográfica, sino una cuestión de dignidad humana. Es una batalla entre un derecho inherente y una ocupación que, dure lo que dure, está destinada a terminar.
En conclusión… no nos cansaremos ni nos rendiremos. Seguiremos alzando la voz, manifestándonos, boicoteando y apoyando la resistencia de este gran pueblo con todas nuestras fuerzas, hasta que un niño palestino alce la bandera de la libertad sobre los minaretes e iglesias de Jerusalén.
¡Viva Palestina libre! ¡Libertad para los presos! ¡Gloria y memoria eterna a los mártires! ¡Gracias a todos!»









