La orquesta CLM Sinfónica ofreció un conmovedor espectáculo con grandes coros en Ciudad Real

Eduardo Muñoz Martínez.– El pasado sábado, el Teatro Municipal Quijano presentaba una de sus mejores entradas, en este caso, – a ejemplo de pocas veces en su historia -, para conjugar un repertorio sinfónico – coral magnífico y conmovedor, extraordinariamente dedicado a los grandes coros de la Ópera, exaltando toda su fuerza dramática y belleza sonora.

Alrededor de 900 personas, o más, pudimos dar fe de que, en cuanto a la ópera, no es tan extraño atravesar geografías, lenguas y estilos, hasta lograr conmover y deslumbrar, y todo ello entrando en los mundos de Verdi, Puccini, Wagner, Rossini, Bizet, Gounod…, recorriendo los momentos memorables de este género en la Europa del Siglo XIX.

El evento, al que acudieron una representación de nuestra Corporación Municipal, nos hizo fundir lo popular y lo lírico, de la mano de Tomás Bretón, Amadeo Vives, Pablo Sorozabal…, que aportaron a este programa el sabor único de la zarzuela. Y es que la Orquesta C. L. M. Sinfonica, no sólo revivió páginas gloriosas, sino que, – como en todas las ocasiones -, celebró la música como experiencia compartida a través de la emoción, la memoria y la belleza.

«Grandes Coros» nos hicieron recordar. Y grandes corales y coros, tales que el del Conservatorio de Tomelloso; el Coro Laminium, de Daimiel; Coral Polifónica de Puertollano; Coral Contrapunto, de Ciudad Real; Coral Polifónica Orden de Calatrava, de Almagro; y Coral Polifónica Santa Teresa, de Malagón, – dirigidos por Mariely Blanco, Cristina Gómez -Limón, Antonio Barba y Cristian Ruiz -, supieron conjugar y brillar con las flautas, oboes, clarinetes, fagotes, trompas, trompetas, trombones, tuba, piano, percusión, violines, violas, cellos y contrabajos de la orquesta que supieron sonar al ritmo que marcaba la batuta de su director, Francisco José Velasco.

El repertorio, que el respetable refrendó con prolongadas ovaciones y vítores, fue el siguiente: «El barbero de Sevilla, Obertura», de Rossini; «Il trovatore, Coro de gitanos», de Verdi; «Il pagliaci, Coro de las campanas», de Leoncavallo; «Tannhauser, Coro de peregrinos», de Wagner; «Cavalleria rusticana, intermedio», de Mascagni; «Madama Butterfly, Coro boca chiusa», de Puccini; «Fausto, Coro de soldados», de Gounod; «Nabuco, Coro de esclavos», de Verdi; «La Traviata, Preludio», de Verdi; «La Verbena de la Paloma, Seguidillas», de Bretón; «Doña Francisquita, Coro de románticos», de Vives; «La rosa del azafrán, Canción del Sembrador», de Guerrero; «Agua, azucarillos y aguardiente, Coro de barquilleros», de Chueca, y » La Leyenda del beso, Zambra «, de Soutullo y Vert.

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