Puertollano: Éxito rotundo en la jornada de «gas y escarcha» del Motoclub Mineros

Comunicado.- El Motoclub Mineros volvió a demostrar su capacidad de convocatoria y pasión por las dos ruedas el pasado fin de semana, celebrando una jornada de convivencia que reunió alrededor de un centenar entusiastas del motociclismo llegados de diversos puntos de la provincia.

Arrancamos la mañana con barra libre de churros con chocolate (o café, para los cafeteros). Un chute dulce de energía que nos dejó como nuevos para empezar la jornada que se venía encima.

¡Qué ganas había de que llegara el día! Poco a poco, el punto de encuentro se fue llenando de chalecos, cascos y muchas ganas de ruta.
La jornada comenzó a activarse con el característico sonido de los motores arrancando en un ambiente de hermandad. Entre el rugido de los escapes y las primeras risas, la columna de motos se puso en marcha. Los participantes disfrutaron de una ruta organizada por los paisajes más emblemáticos de la provincia, donde la seguridad y el compañerismo fueron los grandes protagonistas del recorrido. No hubo curva sin un saludo ni tramo donde alguien se quedara atrás; rodar así da gusto. Al final, más que una ruta, ha sido la excusa perfecta para disfrutar de lo que más nos gusta con la mejor compañía. Todos regresaron ¡deseando que llegue la próxima!

Gastronomía y Rock & Roll

Tras el regreso de la ruta, la convivencia continuó en un ambiente inmejorable. No hubo más que ver las caras de satisfacción de todo el mundo; se notaba que había ganas de compartir anécdotas después de los kilómetros recorridos.

Como el hambre apretaba, los asistentes pudieron reponer fuerzas con un aclamado pollo al limón, plato estrella de la jornada que deleitó a los inscritos. Y no es por exagerar, pero ¡voló de los platos! Fue el combustible perfecto para lo que venía después, porque la tarde todavía prometía curvas de las buenas, pero esta vez musicales.

La guinda del pastel la puso la música en directo. El grupo local Wild Pigs se encargó de amenizar la velada, haciendo vibrar al público con una selección de clásicos que mantuvieron el espíritu motero en lo más alto hasta el final del evento. Con los primeros acordes de rock, el cansancio desapareció por arte de magia y el rugido de las guitarras tomó el relevo de los motores. ¡Una auténtica pasada de convivencia que ya estamos deseando repetir!

¡Sorteos, risas y baile hasta que el cuerpo aguante!

Después de este fantástico concierto, se procedió al típico sorteo de artículos ligados a la moto. Los nervios se palpaban en el ambiente mientras las manos buscaban los boletos en los bolsillos, esperando que la suerte estuviera de su lado. Fue el momento de las risas y los piques sanos, donde algunos afortunados se fueron a casa con más equipamiento del que habían llegado, presumiendo de accesorios que les vinieron de perlas.

Pero la cosa no acabó ahí, ni mucho menos. Con los premios ya repartidos, tocó rematar la jornada con música y baile hasta la madrugada. El espíritu de hermandad se hizo notar más que nunca; entre brindis y temazos, nadie quería que la noche terminase. Fue el
broche de oro perfecto para un día donde las dos ruedas fueron la excusa, pero la buena gente y el buen rollo fueron los verdaderos protagonistas. ¡Menuda manera de cerrar el evento!

«Ha sido una jornada espectacular. Ver a ese centenar compañeros rodando juntos y disfrutando del buen ambiente que caracteriza al Motoclub Mineros es nuestra mayor satisfacción», comentan desde la organización.

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