Eduardo Muñoz Martínez.- Eso es lo que pueden llegar a ganar, aunque no se lo merezcan, algunos personajes, con reducidas referencias, cual es el caso de Mario Vaquerizo, por dar un pregón de carnaval de menos mal que solamente 10 minutos, ya que estuvo cargado de errores, de mentiras acerca de la historia, las costumbres, los carnavales…, de Ciudad Real.
A María del Mar Sánchez izarra, Concejal de Festejos del Excelentísimo Ayuntamiento de nuestra capital, – aunque luego no me deje, o lo intente sin conseguirlo, acceder a ciertas dependencias -, a Francisco Cañizares Jiménez, Alcalde de nuestro Consistorio y su equipo…, les tengo que decir que sí quieren despilfarrar, – como lo han hecho en este caso -, lo hagan con su pecunio particular, pero no con el dinero de los vecinos, de las vecinas de la ciudad.
Lo dice Sara Martínez, del Grupo Socialista, y me uno a su opinión: la fiesta la han salvado las peñas, las asociaciones, los vecinos (…) que acusan al Equipo municipal de Gobierno de despilfarrar y de inventar, cual es el caso del «rardeo de Piñata», que ha registrado una paupérrima respuesta.
No se me va el dato de la cabeza: 11000 euros por 10 minutos extraordinariamente desastrosos. Es muy difícil, pienso yo, justificar ese exagerado gasto, cuando a ese ayuntamiento le falta gente joven motivada, que ayuden en otros menesteres festivos; cuando se le mueren personas en pleno invierno, por falta de auxilio; cuando han reducido la prestación a Organizaciones no Gubernamentales; cuando, como decía hace apenas unas horas. la Delegada del Gobierno en Ciudad Real, sigue habiendo ciudadanos, ciudadanas, consideradas de primera, de segunda, y no sé si de tercera en derechos, pero no en obligaciones…
Y digo yo, se me ocurre pensar que al igual que en Semana Santa, – este año lo hará Bernardo Torres Escudero -, o en las fiestas de Agosto, por qué en Carnaval no se busca un pregonero, una pregonera, que sea de aquí, que conozca la ciudad, las tradiciones, las costumbres, que seguro que cobraría menos, o nada, y lo realizaría con más gusto y conocimiento? Tal vez sea por aquello del prestigio. Da la impresión, aunque lo dudo, de que no saben que el hábito no hace al monje».








