Nos queda partido

Paula Fernández.– Estamos en el momento oportuno para hacer una profunda reflexión ante el panorama electoral al que nos enfrentaremos próximamente, las elecciones en Extremadura y Aragón deberían servirnos de aviso a navegantes; las encuestas muestran un preocupante cambio en el panorama político, el PSOE pierde votos, el PP ya ha decidido que Vox es su aliado natural y la suma de los dos podrían alcanzar la mayoría absoluta.

Y ¿por qué no está funcionando el mensaje que lanzamos desde la izquierda de que viene VOX? ¿Porqué sobre todo los hombres y los hombres más jóvenes han perdido su miedo a esta derecha y se están alejando de los partidos progresistas? Probablemente haya muchas respuestas y todas sean válidas,

Vox enarbola sin complejos la bandera de España y rechaza los nacionalismos periféricos, este énfasis de que España está siendo vendida con concesiones a vascos y catalanes atraen a muchos jóvenes y no tan jóvenes.

Y si focalizamos la mirada en el feminismo, hay muchos chicos que perciben de manera errónea que están perdiendo privilegios en beneficio de las mujeres, y ahí de nuevo triunfa el discurso de la extrema derecha, es nuestro fracaso porque no hemos sido capaces de trasladar que en una sociedad más igualitaria todos y todas viviríamos mejor, y plantear que existen problemas con el discurso feminista no es aceptar los postulados de VOX es aceptar los problemas, analizarlos y poder dar una respuesta adecuada, otro tanto ocurre con la inmigración, hay que entrar en estos temas y gestionarlos de la manera adecuada.

Pero hoy quiero centrarme en analizar otro problema al que el ruido de lo “políticamente correcto”, los debates identitarios de la izquierda, tan necesarios de abordar rigurosamente como feminismo, cambio climático, inmigración o políticas LGTBI no nos ha dejado tiempo para abordarlo con más rigor; me refiero al problema de la Justicia Social, la defensa de los más vulnerables, y hace unos días pudimos ver como las tres derechas españolas, PP, VOX y Junts votaron juntas contra el decreto del Gobierno para proteger el escudo social, votan juntas en contra de la subida del Salario mínimo mientras que los beneficios de las empresas del IBEX se han disparado en 2025, y lo que es más grave nos amenazan con derogar la reforma laboral del gobierno Progresista, y es aquí donde quiero detenerme un poco más, porque de esto creo que no hemos hablado suficiente.

Santiago Abascal lo dice claramente siempre que tiene oportunidad, su modelo laboral es el de Milei y Trump, el de la motosierra y la pérdida de derechos de los trabajadores.

Su primera medida, es como he dicho antes la derogación de la Reforma Laboral de 2021, una reforma que ha demostrado que se puede crear empleo reduciendo la temporalidad, porque un contrato indefinido no es una estadística, es la posibilidad de formar una familia, de alquilar una vivienda, es en definitiva estabilidad vital.

En contraste la Reforma de Milei en Argentina se ha centrado en flexibilizar el mercado. Traducido: más facilidad para el despido y reducción de costes empresariales, incremento de la jornada laboral hasta 12 horas si las necesidades de la empresa lo consideran oportuno, eliminación del pago de horas extraordinarias,   esto en general implica inseguridad para el trabajador medio; lo que se presenta como modernización del mercado de trabajo lo único que hace es retrotraer los derechos de los trabajadores a las puertas del SXX.

Un mercado laboral justo no solo debe crear empleo, sino empleo estable y con derechos, un modelo social de bienestar, con una sanidad y una educación pública de calidad, con pensiones justas y salarios dignos supone un gran estabilizador económico, subir el salario mínimo se ha demostrado que no destruye empleo ( se demuestra en nuestro país con la tasa más alta de afiliación a la seguridad social mas alta de los últimos tiempos junto a la tasa de paro más baja

En contraste en economías como la Argentina , que ha apostado por el ajuste drástico, la motosierra que reivindica Abascal, donde la prioridad ha sido controlar el déficit vía recortes y ajuste fiscal, estamos viendo cómo se erosionan  los salarios reales y la destrucción de empleo está llevando al país a un aumento de la pobreza y a una incertidumbre cotidiana.

Es la misma receta que durante mucho tiempo nos prescribieron en España, y que en comunidades como en el Madrid de Díaz Ayuso intentan implementar, desregulación del mercado, bajada de impuestos y reducción del papel del Estado, “si el mercado funciona todo lo demás vendrá por añadidura”, pero se ha demostrado que no es cierto, cuando el estado se retira, no todos caen de pié.

La libertad económica que predican algunos, sin una red de seguridad no es una verdadera libertad, para la mayoría es un riesgo permanente, y un país donde sus ciudadanos viven en ese riesgo permanente no puede planificar su futuro.

Y ahora ¿cuál es el futuro de la izquierda en nuestro país y del PSOE en particular? Pues lo primero es que el futuro no está escrito, tenemos una gran responsabilidad de reconectar con el actual descontento de la sociedad, ya no vale con intentar movilizar contra la ultraderecha, ya no da miedo, pero si debemos movilizar con el significado real y las consecuencias de un gobierno de la ultraderecha, demostrar a la ciudadanía que apoyar al PSOE no es sólo una cuestión cultural e identitaria, no es solo defender los avances en igualdad, la defensa de las políticas verdes, es también apostar por un modelo de estabilidad laboral y de defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, es defender la redistribución de la riqueza y la protección social frente a los modelos de ajuste y desregulación, es defender los salarios dignos, las pensiones protegidas, en resumen es defender un modelo donde la economía este al servicio de la mayoría trabajadora y no al servicio de la elite económica.

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7 COMENTARIOS

  1. Tranquila Paula, que los Eres, Koldos, Abalos, fiscales generales, policías acosadores, pactos con Bildu, etc etc , los metemos en el cajón que ya dejarán de oler algún día. Lo importante es venir a decirnos no sé qué de Milei

  2. Paula Fernandez. Una opinión independiente.

    El resumen a toda la parrafada es :

    Que nos quedamos sin comer.

  3. El artículo habla de justicia social y estabilidad laboral, pero en **Puertollano** la realidad es otra: paro crónico, jóvenes que se marchan y una reindustrialización que siempre se anuncia pero nunca termina de consolidarse.

    No basta con citar la reforma laboral o la subida del SMI si aquí la sensación es de estancamiento. Tras años de gobiernos progresistas, la ciudad no despega y el malestar crece. Antes de señalar a quienes cambian su voto, habría que preguntarse por qué en Puertollano muchos sienten que las promesas de justicia social no se han traducido en oportunidades reales.

    Si Puertollano sigue igual, el discurso no convence.

  4. Cambia el voto porque los chavales están confusos, no? Anda que vaya argumento. Muy importante el y tú más y la cero autocrítica.

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