Macondo Café Cultural de Puertollano se vistió de violeta

Marciano Sánchez Cabanillas.– Macondo anoche se vistió de violeta, se puso sus mejores claveles y recogió los buenos propósitos de mujeres y hombres, pero sobre todo de mujeres, para que no se desperdigaran por un mundo convulso y frío. La noche no acompaña y detrás del cristal van pasando los fríos y las noticias de las guerras que se inventan ellos para el horror de ellas: madres, hijas, hermanas…
Macondo anoche se vistió de poesía y de realidades, de meses oscuros de muerte y horror y de palabras llenas de esperanza.

Madres e hijas juntas en la lucha y en la reivindicación de derechos que no pueden, no deben retroceder. Derechos adquiridos que no han de ser murmurados a media voz, que deben ser gritados y lanzados por los balcones y nunca soportar la violencia. Ni dentro, ni fuera de casa. Ni dentro, ni fuera de los cuerpos que dicen «NO» y no se respetan.

Asociaciones de mujeres, con nombres y el mismo apellido: feminismo…

No podemos seguir pidiendo menos muertes, menos violencia vicaria, menos machismo agazapado. Es hora de que doblemos la esquina de la mujer libre y sólo nos encontremos, por sorpresa, una noche de lluvia y ningún miedo de andar solas por la calle.

Macondo anoche fue la hija de Saturno que puso a cantar la virginidad de todas las mujeres bajo las faldas, entre las piernas para que la vida sea siempre vida.

Gracias Fran, gracias Sole y Virgilio y gracias a todas vosotras por dejar, que a pesar de todo, seamos parte de vuestras vidas.
Larga vida a Macondo.

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