Eduardo Muñoz Martínez.– Hasta ocho tunas (Tuna de Ciencias de Badajoz, Tuna de Alumnos Salesianos de Sevilla, Tuna de Farmacia de Sevilla, Tuna Universitaria de Ciudad Real, Tuna Universitaria de la Universidad de Évora, Tuna de Derecho de Sevilla y Cuarenttuna de Sevilla) han participado en el último fin de semana, 6 y 7 de este mes de marzo, en el Certamen «Lucero de Europa», de Carmona, donde ha habido pasacalles, rondas…, y en el que nuestra Tuna Universitaria ha completado una destacada intervención en aquellas latitudes hispalenses, donde ha conseguido el Premio a la mejor Ronda.



La formación de la capital manchega dejó notable huella en las calles y plazas de aquella ciudad sevillana con un ovacionado y continuado repertorio musical que culminó el sábado con la entrega de galardones, en la que el jurado quiso reconocer la riqueza y la solidez de su actuación, en general.
Los miembros de la Tuna Universitaria de Ciudad Real, a su regreso, valoran la convivencia y los recuerdos inolvidables de su paso, una vez más, por tierras andaluzas.











Machismo con bandurria y facha con pandereta! El patriarcado medieval sigue vivo!
Eso suena a «te canto porque eres objeto de mi deseo y mi canción te lo confirma».
Es la devoción incontrolable hacia una chica que ni ha pedido opinión.
No sabéis que solo sí es si??
Creo que estás proyectando una interpretación bastante concreta sobre algo que, sinceramente, parece que no conoces demasiado. La Tuna no se reduce a “te canto porque esta chica es un objeto de mi deseo”. Hay una tradición, una historia, una forma de entender la música, las rondas, las capas, las becas, las cintas y toda la simbología que hay detrás. Y reducir todo eso a “machismo con bandurria y facha con pandereta” me parece bastante simplista.
Que un tuno le cante a una chica porque le gusta no significa automáticamente que la esté tratando como un objeto ni que esté imponiéndole nada. Una persona puede expresar lo que siente mediante una canción, igual que puede hacerlo escribiendo una carta, regalando flores o simplemente diciéndoselo a la cara. La otra persona, por supuesto, sigue teniendo exactamente el mismo derecho a decir que no quiere nada. Una canción no sustituye al consentimiento, de la misma manera que recibir flores tampoco te obliga a aceptar una relación.
Y precisamente ahí está la diferencia. Si alguien sigue insistiendo después de que una persona le haya dicho claramente que no, pues sí, se puede y se debe criticar esa conducta. Pero coger una tradición entera y decir que por cantar a una mujer ya estás reproduciendo el patriarcado me parece llevar las cosas muchísimo más lejos de lo que corresponde.
Además, hay algo que me llama bastante la atención: hablas de la Tuna como si todas las rondas fueran una especie de “devoción incontrolable hacia una chica que ni ha pedido opinión”. Y no funciona así. Hay rondas por amistad, por celebración, por tradición, por homenajes, por cumpleaños, por despedidas, por diversión y sí, también las hay por motivos románticos. Y cuando son románticas, precisamente se trata de expresar un sentimiento, no de decidir por la otra persona lo que tiene que sentir.
En conclusión, puedes perfectamente no compartir la tradición, no gustarte la estética de la Tuna o incluso pensar que determinadas cosas deberían cambiar. Eso es totalmente respetable. Pero para criticar algo de verdad, primero hay que intentar entenderlo. Porque si partes de la idea de que “tuno + bandurria + chica = objeto sexualizado y patriarcado”, realmente no estás criticando la Tuna: estás criticando una caricatura de lo que tú crees que es la Tuna. Y son cosas bastante diferentes.
El nombre de Ciudad Real triunfa por donde va. Orgullo de Ciudad.