Día del Seminario: una vocación que sigue siendo necesaria

MANUEL ARTIÑANO MORAGA, Psicopedagogo y articulista.- La Iglesia celebra el 19 de marzo una jornada para agradecer el sí de los seminaristas y recordar el valor humano, espiritual y social del sacerdocio.

Cada 19 de marzo, festividad de San José, la Iglesia celebra el Día del Seminario, una fecha que invita a mirar con esperanza a quienes se preparan para el sacerdocio. En una sociedad donde con frecuencia predominan la búsqueda del éxito, la comodidad o el beneficio inmediato, la vocación sacerdotal sigue representando una opción de entrega, servicio y generosidad.

El sacerdote no elige ese camino por prestigio ni por interés material, sino por una llamada que lo lleva a vivir para los demás. Su labor se hace presente en algunos de los momentos más importantes de la vida: acompaña en el dolor, sostiene en la enfermedad, orienta en la duda y ofrece consuelo en la soledad. Es una presencia cercana que muchas veces actúa en silencio, pero que deja una profunda huella humana y espiritual.

Junto a esa dimensión de servicio, el sacerdocio ocupa además un lugar esencial en la vida de la Iglesia, especialmente a través de la celebración de la Eucaristía y de los sacramentos. Por eso, esta jornada es también una ocasión para agradecer el “sí” de los seminaristas, jóvenes que han decidido dedicar su vida a Dios y a la comunidad.

El Día del Seminario recuerda así que la vocación sacerdotal sigue siendo necesaria. No por lo que aporta en términos materiales, sino por el bien que siembra cada día en tantas personas y comunidades.

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