Francisco de Asís Pajarón Hornero.- El reciente anuncio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha de impulsar nuevas promociones de vivienda asequible en Ciudad Real, especialmente en zonas exteriores a la Ronda, pone sobre la mesa una cuestión que cada vez resulta más evidente: la capital necesita aumentar su oferta de vivienda. El acceso al alquiler y a la primera vivienda empieza a convertirse en una preocupación real para jóvenes, familias y trabajadores que desean establecerse en la ciudad.
La iniciativa autonómica es positiva porque reconoce el problema y propone soluciones concretas. Sin embargo, el debate urbanístico que se abre debería ir un poco más allá. La pregunta no es únicamente dónde construir más vivienda, sino cómo hacerlo de la manera más eficiente para la ciudad del futuro.
En ese contexto, la construcción en altura —superando el tradicional límite de seis plantas— debería dejar de verse como una anomalía y empezar a considerarse una herramienta urbanística racional, utilizada desde hace décadas en muchas ciudades europeas de tamaño medio.
Los beneficios de esta estrategia son múltiples y abarcan ámbitos económicos, ecológicos, de movilidad y también sociales.
El primer factor es el económico. El suelo urbano es uno de los recursos más limitados y caros en cualquier ciudad. Cuando el crecimiento se basa únicamente en expandirse hacia la periferia, cada nueva promoción implica urbanizar nuevos terrenos, construir infraestructuras, extender redes de servicios y asumir costes públicos elevados.
La construcción en altura permite multiplicar la capacidad residencial sin multiplicar el consumo de suelo. Los costes estructurales, de cimentación y de urbanización se reparten entre un mayor número de viviendas, lo que puede traducirse en precios más accesibles, especialmente si se combina con vivienda protegida o alquiler asequible como plantea la Junta.
En términos económicos, densificar no es solo una cuestión urbanística: es una forma de abaratar el acceso a la vivienda.
El segundo beneficio es ambiental. El crecimiento urbano horizontal suele implicar más desplazamientos, más consumo energético y mayor ocupación del territorio.
Las ciudades compactas, en cambio, son más eficientes. Al concentrar población en menos espacio se reduce el consumo de suelo, se preservan zonas agrícolas y naturales del entorno y se facilita la implantación de infraestructuras energéticas más eficientes.
Además, los edificios modernos en altura permiten integrar tecnologías avanzadas de aislamiento, energías renovables y climatización centralizada. Esto reduce la huella de carbono de los edificios y también el gasto energético de los hogares.
En un contexto de transición ecológica, la densidad urbana es una aliada de la sostenibilidad.
Un tercer elemento clave es la movilidad. Las ciudades dispersas obligan a depender del coche para casi cualquier actividad cotidiana: trabajo, comercio, ocio o servicios.
Cuando la población se concentra en áreas urbanas bien conectadas, el transporte público se vuelve más rentable, los desplazamientos se acortan y se favorecen formas de movilidad más sostenibles como caminar o usar la bicicleta.
La construcción en altura no solo aumenta la oferta de vivienda; también contribuye a reducir el tráfico, el tiempo de desplazamiento y las emisiones contaminantes.
Existe también un impacto social evidente. La densidad poblacional es uno de los factores que mantienen vivos los barrios.
Donde hay población estable hay comercio de proximidad, servicios, colegios, vida cultural y actividad económica. Por el contrario, los desarrollos urbanos excesivamente dispersos suelen generar barrios dormitorio con poca actividad comercial y social.
Una ciudad compacta favorece el encuentro, la convivencia y la vida urbana. En definitiva, una ciudad más densa suele ser también una ciudad más viva.
Hablar de construcción en altura no significa llenar Ciudad Real de rascacielos ni alterar su identidad histórica. Significa planificar con inteligencia.
Se trata de identificar zonas adecuadas —nuevos desarrollos, áreas de renovación urbana o sectores estratégicos— donde edificios de mayor altura puedan integrarse con coherencia en el planeamiento.
La iniciativa de la Junta para impulsar vivienda asequible puede ser una oportunidad excelente para abrir este debate con serenidad y visión de futuro.
Ciudad Real todavía está a tiempo de evitar problemas que hoy sufren muchas ciudades españolas: escasez crónica de vivienda, precios disparados y expansión urbana descontrolada.
Quizá el verdadero reto no sea decidir si crecer o no. La ciudad seguirá creciendo. La cuestión es cómo hacerlo de forma inteligente.
Y en ese camino, tarde o temprano, Ciudad Real tendrá que asumir algo que muchas ciudades europeas ya han entendido:
Para poder avanzar, a veces también hay que crecer hacia arriba.











Ciudad Real tiene muchos funcionarios y poca industria. ¿La gente de los pueblos a qué va a venir? ¿Las viviendas serán para los seres de luz?
Me llamabas?.
Como que no hemos tenido pelotazos en la ciudad, como el Quesito (que misteriosamente se adjudicó a gente cercana a Rosa Romero). La única verdad es que desean construir y lo de sotenible y de más se las trae al pairo.
Por cierto, qué feo es el render hecho con la IA. Tiene errores de bulto.
Cualquier proyecto urbanístico en la ciudad debe contener zonas verdes (parques, plazas, viales…) por supuesto sin embaldosar, en tierra o fórmulas mixtas para que el agua de lluvia penetre, las raíces no se levanten y los árboles tengan una mayor calidad de vida.
Garajes y plazas de aparcamiento para que la ciudad no se colapse como está ocurriendo en otras ciudades de España. Es urgente actuar en la zona de la ciudad administrativa.
Itinerarios accesibles para peatones y carriles bici.
En cuanto a futuras obras veo necesario continuar a la mayor brevedad con las peatonalizaciones (calle Paloma y una parte de la calle Alarcos, así como el itinerario accesible y peatonal de la calle Reyes hasta la ciudad administrativa).
Trasladar la actual estación de autobuses junto a la estación de tren, creando así una estación bimodal como la fórmula mas eficiente para los usuarios.
Terminar el auditorio, Ciudad Real necesita un espació escénico de primer nivel.
Completar de una vez por todas la segunda ronda.