Irrelevantes

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y
aplicar después los remedios equivocados”. 
GROUCHO MARX
(Actor y cómico norteamericano)

En las últimas elecciones regionales que se han celebrado en Castilla y León, hay un detalle importante que no ha pasado desapercibido. Algunos grupos políticos han pasado, en muy poco espacio de tiempo, de tener una reducida o exigua representación a la práctica desaparición de sus representantes en las cortes castellanas. Las razones son objeto de estudio por politólogos y comentaristas, pero hay circunstancias que se suceden recurrentemente en España y que se han repetido en esta ocasión.

Los actores políticos dejan de tener apoyo electoral cuando no son útiles en un territorio determinado, —por muy diversas circunstancias—, o cuando su votante anterior ha quedado defraudado con ellos. Y no es útil cuando se repite la oferta que realizan otros grupos con mejores expectativas, cuando su programa es ajeno a los deseos del electorado, cuando ofrecen propuestas trasnochadas, o no responden a las necesidades urgentes de la población en el momento en el que se celebran los comicios.

Pero más decisivo es que el elector esté defraudado con la fuerza política que concurre a un nuevo proceso electoral con un programa similar al que ofrecía en anteriores comicios. Ese es un motivo más que suficiente para que no se vuelva a votar a quien no ha respondido a lo esperado por sus votantes en convocatorias anteriores. En ocasiones lo que se produce es un desencanto con las medidas más políticas, —ideológicas las llaman algunos—, por ser utópicas o percibirlas así por sus futuros posibles electores.

En las elecciones a las cortes regionales de Castilla y León ha habido varios grupos políticos a la izquierda del PSOE, que han obtenido unos pírricos resultados. Sobre todo porque han concurrido divididos, lo que ha provocado que, el ya reducido número de votantes de la izquierda radical en esta región, se haya fraccionado a la hora de votar. Pero en esta ocasión hay que añadir que se ha producido un voto útil que ha acrecido a las candidaturas socialistas, desviando a muchos votantes a ese grupo político.  

El votante de este segmento político, —sea porque no ve útil sus candidaturas, o porque están defraudados con ellas, o porque el fraccionamiento ha reducido sus posibilidades, o bien porque el voto útil las ha reducido todavía más—, en los comicios celebrados el pasado domingo se ha quedado huérfano de opciones mínimamente atractivas en la política castellana. La irrelevancia de estos grupos hace que sus votantes sean críticos con sus dirigentes y que les exijan actuar en consecuencia.  

Pero hay un fenómeno que resulta sorprendente con los dirigentes de estos grupos de la izquierda radical. Por una parte, sus líderes y miembros —pasados o actuales—, mantienen una presencia numerosa y muy activa en los medios de comunicación como comentaristas, analistas políticos o tertulianos; mientras que su representación en las distintas administraciones públicas es cada vez menor y, en muchas ocasiones, ya no tienen presencia alguna en estas instituciones representativas.

Por otra parte, en los últimos años parecen haber proliferado numerosos grupos, cuyas diferencias ideológicas y programáticas son apenas perceptibles y de matices, —si es que las hay realmente—. Es posible que haya líderes en todas ellas aunque no estén claras las diferencias de la oferta que realizan a la sociedad. Este segmento político se ha convertido así, en una especie de ente policefálico saturado de candidaturas para un número reducido de potenciales votantes de este espectro ideológico.

Sin embargo, lo importante es saber lo que ofrecen estos grupos y si hoy es atractivo para la población española. Recordemos que cuando se comprobó la represión del pueblo chino en el periodo de la Revolución cultural de los años sesenta; o las miserias que había en la Alemania del Este cuando cae el muro de Berlín en 1989; y, sobre todo, cuando se derrumba el régimen autocrático y comunista de la Unión Soviética en 1991. Esto supuso el reconocimiento del fracaso de los regímenes del llamado socialismo real.

A partir de entonces las poblaciones de esos países evolucionaron. Empezaron a cuestionar las dictaduras comunistas que habían padecido durante décadas, la fracasada planificación económica quinquenal que regía en todos esos países, la estatalización de las empresas y servicios, la intervención y la supresión de la libertad de los mercados, la falta de libertades públicas, la conculcación y represión de los derechos básicos de sus ciudadanos y, especialmente, la carencia de libertades individuales.

Sin embargo, todos estos grupos ofrecen hoy este tipo de políticas anacrónicas de orientación neocomunista y populista. Así es que lo propio sería que hicieran una oferta como la de Extremadura, donde consiguieron una mínima, pero digna representación parlamentaria. Es decir, hacer una oferta única para sus potenciales votantes, intentando obviar los egos de algunos de sus líderes que solo dificulta sus candidaturas. Si no lo consiguen, estarán condenados al fraccionamiento y a la irrelevancia en sus territorios.

Relacionados

spot_img
spot_img
spot_img