Ciudad Real sin miedo, sin odio y sin discriminación

Sara Martínez. Secretaria General del PSOE de Ciudad Real.– Cada 21 de marzo el mundo recuerda la matanza de Sharpeville, cuando 69 personas fueron asesinadas por protestar pacíficamente contra el apartheid. La ONU convirtió esa fecha en el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, recordándonos que la igualdad no es un punto de llegada, sino una tarea diaria.

Hoy, en 2026, ese recordatorio es más necesario que nunca. Vivimos un tiempo en el que el odio se organiza, se difunde y se normaliza con una velocidad inédita. Y frente a eso, los gobiernos tienen la obligación de actuar, no de mirar hacia otro lado.

Un Gobierno que ha pasado del discurso a las políticas públicas

En estos años, el Gobierno de España ha dado pasos decisivos para combatir el racismo desde un enfoque de derechos humanos. Uno de los avances más importantes ha sido la aprobación del Marco Estratégico de Ciudadanía e Inclusión, contra el Racismo y la Xenofobia (2023–2027), el plan más ambicioso que ha tenido nuestro país para erradicar la discriminación racial.

Este marco, alineado con los estándares europeos, impulsa políticas de prevención, sanción y reparación en ámbitos tan esenciales como la educación, el empleo, la vivienda, la seguridad, la participación y los servicios públicos. A este esfuerzo se suma el refuerzo del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), que hoy cuenta con más recursos, más capacidad de análisis y más herramientas para orientar políticas basadas en evidencia.

Gracias a ello, España dispone por fin de un sistema sólido para medir, entender y combatir la discriminación racial desde una perspectiva integral.

Y junto a estas medidas, el Gobierno ha puesto en marcha HODIO, la Huella del Odio y la Polarización, una herramienta pionera que permite identificar y analizar la expansión del discurso de odio en redes sociales y espacios digitales. HODIO no es solo un sistema de medición: es una defensa activa de la convivencia democrática. Porque cuando el odio se normaliza, los derechos se erosionan, y cuando los derechos se erosionan, la democracia retrocede y pierde.

Estas políticas no son simples programas sociales. Son políticas de derechos humanos, y un país democrático se mide por cómo protege a quienes más sufren la discriminación.

Racismo y guerras: el valor de decir “No a la guerra” sin excepciones

El racismo también se alimenta de cómo miramos el mundo. Las guerras y los conflictos internacionales generan discursos que
deshumanizan a pueblos enteros. Y cuando se deshumaniza fuera, se deshumaniza dentro.

El Gobierno de España ha mantenido una posición clara ante los conflictos en Oriente Medio, incluido el que afecta a Irán y a su entorno regional: defensa del derecho internacional, protección de la población civil, rechazo a cualquier escalada militar, apuesta por soluciones diplomáticas, etc.

Decir “No a la guerra” no es una consigna del pasado: es una defensa activa de la vida y de la dignidad humana. Y es también una forma de decir “No al racismo”, porque ninguna bandera justifica el odio hacia quienes viven en nuestros barrios.

Ciudad Real: lo que podemos hacer desde lo local

La lucha contra la discriminación racial no se decide solo en los ministerios. Se decide en los barrios, en los colegios, en los centros de salud, en los servicios municipales y en la calle.

Desde los ayuntamientos podemos hacer mucho: Podemos impulsar planes locales de convivencia e inclusión, alineados con el Marco Estratégico estatal y adaptados a la realidad de Ciudad Real. Podemos reforzar la formación en igualdad de trato para Policía Local, personal de atención al público, servicios sociales, deporte y juventud.

Podemos crear puntos municipales de atención a víctimas de discriminación, garantizar políticas de vivienda y empadronamiento inclusivas, y fortalecer el trabajo comunitario en barrios para desmontar bulos y prevenir conflictos.

Y, por supuesto, podemos convertir la cultura, el deporte y la juventud en espacios abiertamente antirracistas, donde la diversidad sea un valor y no un motivo de señalamiento.

Ciudad Real es una ciudad diversa, abierta y acogedora. Y debemos defender ese modelo con firmeza.

Decir las cosas claras: la democracia no puede ser neutral ante el odio No podemos hablar de discriminación racial sin señalar que hay fuerzas políticas que niegan su existencia, que relativizan el racismo o que lo utilizan para dividir.

No hace falta nombrarlas: ya las conocemos. Lo grave no es solo lo que dicen, sino que haya quienes estén dispuestos a cogobernar con ellas, a blanquear sus discursos o a mirar hacia otro lado cuando se atacan derechos fundamentales.

Lo siento, pero nuestra democracia no puede ser neutral ante el odio. La neutralidad, en estos casos, siempre beneficia al agresor.

Ciudad Real sin miedo, sin odio y sin discriminación

El 21 de marzo no es una fecha simbólica. Es una línea roja democrática. En Ciudad Real queremos una ciudad donde nadie tenga miedo por su color de piel, su acento, su origen o su religión.

Una ciudad donde la diversidad sea un valor y no un arma arrojadiza.

Una ciudad donde la convivencia se construya desde el respeto y la igualdad.

Ese es el compromiso que asumimos hoy y que defenderemos siempre.

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