Marciano Sánchez Cabanillas.– Otro encuentro literario feliz, en Macondo. Como siempre, Fran maestro de ceremonias y Sole y Virgilio de anfitriones amables y diligentes. Esta vez el encuentro es con mi querido amigo, sonsecano, Manuel Camuñas.
Cuando escuchas la poesía de Manuel Camuñas has de cerrar los ojos, has de abrir mucho el alma y dejar que vaya entrando figura a figura, sensación a sensación ese torrente de versos desbocados que te atacan, que te acarician, que te llevan y te traen a un universo mágico, irreal y sin embargo tan pegado a la tierra y a los sentimientos humanos.
Mientras el público cierra los ojos, él los abre hasta herirte con la paleta de colores, que en sus poemas, utiliza como instrumentos de zaherir, de amar, de abrazar y de vivir sin límites.
Manuel Camuñas es un ciego que lo ve todo, que lo abarca todo, que lo sueña como lo vive y lo vive como lo sueña en cada palabra, en cada figura literaria.
Anoche nos regaló un terno de poemas de cada uno de sus poemarios y alguno suelto que está por venir y que busca acomodo en el futuro. Todos ellos llenos de realidades en ese mundo irreal que nos hace llegar a través de sus buenos deseos. Poemas tristes que sin embargo nos llenan de optimismo. Y es que el mundo del poeta, es un mundo cargado de futuro y así nos lo declama. Es un mundo en donde porvenir y futuro se llenan de contenido.
En un poema que escribí hace muchos años y que titulé «poeta y loco «, hay una estrofa que dice:
«Un poeta no es un loco,
aunque sienta como tal.
Es alguien que sufre y calla
como un loco de verdad».
Manuel Camuñas es ese loco imprescindible que nos regala su vida en cada poema y mira con los ojos de ver la realidad fantástica de lo que nos rodea. Pero lo mejor de todo es que nos hace partícipes de su mundo interior y de su compromiso con la tierra y con la humanidad.
Larga vida a la poesía y gracias Manuel Camuñas.
Gracias Macondo, gracias Sole, gracias Virgilio porque en esta hora y pico de poesía vívida y vivida, hemos estado a cubierto de los misiles que siguen matando inocentes.







