José Antonio Morena Rey interpela “Danos sed, Nazareno”, en un pregón de Semana Santa que cautivó a Almodóvar del Campo

El Teatro Municipal albergó anoche el acto con que cada año Almodóvar del Campo abre las puertas de su Semana Santa, en esta ocasión con un pregón de José Antonio Morena Rey que hizo una invitación a fortalecer el alma cofrade de la localidad, poniendo su alma en lo que debe trascender de la entrega que Cristo hizo por toda la humanidad.

En presencia de autoridades civiles encabezadas por el alcalde, José Lozano, y religiosas, con los párrocos Juan Carlos Torres y Eric Nzamwita, durante acto organizado con la Junta de Hermandades de Semana Santa que preside Jaime Rosa, se entregó el título ‘Nazarena de Honor 2026’ a Herminia Bermejo, de la Hermandad de la Virgen de los Dolores y se completó con interpretaciones de la Banda de la Escuela Municipal de Música.

La intervención de Morena Rey comenzó bajo el signo de la humildad pues, agradeciendo la invitación a la Junta de Hermandades, la reconoció como “verdaderamente un honor, ya que me siento sinceramente abrumado y en ocasiones superado. Por aquí pasa gente muy buena que lo hace muy bien cada año”.

En sus primeras palabras, quiso extender un reconocimiento a quienes, desde el anonimato o el trabajo abnegado sostienen la Semana Santa, con especial mención al papel de los sacerdotes cuando hacen ver que esta época del calendario cristiano “es oración, es penitencia, es meditación y es reflexión en torno a algo tan grande como la pasión, la muerte y la resurrección de nuestro Señor Jesucristo”.

Uno de primero momentos emotivos llegó cuando desempolvó sus recuerdos infantiles, al citar a figuras como José Anguita y su abuelo, Pepe Rey, fundadores del Cristo de la Caridad. “Mi madre decía que Anguita era muy amigo del abuelo y yo siempre pensé que debía ser muy buena persona. Para nosotros tenía siempre una sonrisa afable, especial, cercana. Es en esos momentos en los que la hermandad se vuelve familia”, aseveró quien no quiso pasar por alto tampoco la implicación personal y familiar con el Rescatado.

El relato de su infancia en las calles de Almodóvar —Toril, San Miguel, San Juan Bautista de la Concepción— sirvió para crear ese contraste imborrable. “Yo conocía bien algunas de esas calles por las que cada verano acompañaba a mi padre a repartir el pan… Pero esa noche, esa procesión, todo era distinto”. Morena Rey conectó este despertar espiritual con el Evangelio, para llegar a la conclusión de que “solo desde los ojos infantiles el corazón entenderá la resurrección”.

El pregonero elevó el discurso de la mano del ‘Cántico Espiritual’ de san Juan de la Cruz y su poema ‘La Fonte’, vinculado a versiones de Morente y Rosalía, para hablar del “vivir y dar vida”. Y citó a san Juan de Ávila —cuyas cartas sobre la Eucaristía vertebraron gran parte de su reflexión— y a Unamuno, en su poema al Cristo de Velázquez, para insistir en la idea de que la fe no es un concepto frío, sino una búsqueda activa: “Corramos, pues, tras Dios, que no se nos irá”.

Construyó en este punto un puente entre la Palabra, la teología y la memoria sentimental de su pueblo pues, para fundamentar el hilo de su pregón, la “sed’” acudió a la fuente evangélica de san Juan, donde el Señor promete el agua que brota para vida eterna. Esta promesa de fe la arropó con la sabiduría mística de san Juan de Ávila, cuyo pensamiento sobre la Eucaristía y la entrega de Cristo hizo entender el sacrificio de la Pasión.

Y enlazando con la memoria propia de la población, evocó al inolvidable sacerdote Tomás Lozano Rivas, pues para Morena Rey, si el Evangelio y los escritos del maestro Ávila explicaban el misterio, fue don Tomás quien les recalcaba en las vigilias de Pascua, aquello de que “el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”.

José Antonio utilizó datos estadísticos sobre la participación en la Semana Santa para confrontarlos con la realidad que él percibe entre sus alumnos de Secundaria en Madrid. “Se calcula que unos 29 millones de personas participan en las procesiones de Semana Santa en España. Cuando pregunto en clase a mis alumnos ¿quién se va a su pueblo en Semana Santa?, se nota en la cara de los que sí una sonrisa de oreja a oreja”.

Por eso, para quienes no esbozan esa sonrisa, su llamada a la fe de los jóvenes fue rotunda. “Hay una juventud sedienta de un Dios que anhela y que no encuentra en una oferta tecnológica y de consumo nunca antes vista. El vacío existencial se hace a veces irrespirable”.

Y con esta visión analítica, defendió que la cofradía es el mejor lugar para orientar, ayudar y acompañar, instando a cofrades a contar su experiencia de fe al volver a sus quehaceres cotidiano el lunes de Pascua. “Digamos alto y claro que venimos de un pueblo que lo hemos pasado fenomenal en las procesiones, que hemos vivido esa agua especial”, incitó.

El pregonero terminó su intervención con una plegaria de su puño y letra, un poema que funcionó como petición colectiva de fe. Con una voz que apenas podía sostenerse por la emoción, clamó: “Danos sed, nazareno, que en tu mirada del huerto se pose sobre nosotros la de tu padre bueno; danos sed, Nazareno, que nuestra fe de costalero beba de tu costado sangre y agua de nuevo”.

Con la mención expresa a todas y cada una de las cofradías de Almodóvar y al particular papel que juega la música en estas fechas, faceta en la que quiso recordar también al imborrable maestro Pascual Solís, lanzó por último un “¡Viva la Semana Santa de Almodóvar del Campo!” que arrancó para José Antonio Morena Rey una cerrada ovación.

Y si antes de iniciar su pregón ya fue agasajado por la Junta de Hermandades con la entrega de la carpetilla aterciopelada de recuerdo donde guardar su composición, tras él fue Jaime Rosa quien le reconoció una intervención “cargada de profundidad, sensibilidad y auténtica vivencia de la fe”.

Año Jubilar en Almodóvar del Campo desde el 9 de mayo

El presidente de la Junta de Hermandades, Jaime Rosa, aprovechó también su turno para trasladar una noticia de gran trascendencia para toda la cristiandad que se supo la noche del viernes de Dolores, el anuncio de que el Papa León XIV ha concedido a Almodóvar del Campo un año de gracia, un nuevo año jubilar.

El motivo es el 500º aniversario de la ordenación sacerdotal y la primera misa de San Juan de Ávila, celebrada en la iglesia parroquial en 1526. “Nos alegramos de que Almodóvar vaya a convertirse en el epicentro de multitud de peregrinos”, señaló y confirmó que el 9 de mayo se reabrirán las puertas de un templo consagrado como jubilar.

Será, además, a la conclusión de las obras que se están efectuando y que, por segundo año consecutivo, ante la imposibilidad de realizar desde esta iglesia de La Asunción las estaciones de penitencia procesionales la solución adoptada volverá a ser la habilitación de la capilla provisional en la Plaza Mayor.

El discurso de Jaime Rosa también sirvió para poner en valor el trabajo anónimo que sostiene las tradiciones de la localidad, además de felicitar a la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, protagonista del cartel oficial de este año, y a la Nazarena de Honor por su entrega.

Nazarena de Honor 2026

Fue precisamente éste, otro uno de los momentos más entrañables con la entrega de tal distinción a Herminia Bermejo Sendarrubias, Un reconocimiento que, en palabras de la presentadora del acto, Maribel Garrido, pone en valor a aquellas personas que han dedicado su vida al “engrandecimiento de nuestra Semana Santa”.

En su caso, Herminia lleva vinculada desde los 14 años a la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, asumiendo hace cuatro décadas la responsabilidad de camarera de la Virgen, cargo que desempeñó durante 20 años y en 2007 se le encomendó la labor de hermana mayor, una responsabilidad que ejerció con determinación durante 17 años.

Su mandato se caracterizó por una intensa labor de patrimonio y consolidación: desde la redacción de los estatutos para el reconocimiento episcopal hasta la restauración y adquisición de enseres imprescindibles como el manto bordado, el pollero del paso, los faroles y la platería de la imagen.

Y la nueva Nazarena de Honor tomó la palabra para agradecer una distinción cuyo anuncio recibió ya “con muchísima emoción” y en torno al cual quiso tener un recuerdo especial para aquellas colaboradoras fallecidas que formaron parte de su Junta Directiva, poniendo asimismo en valor el trabajo de su sucesora.

“Cuando dejé el cargo de hermana mayor, quise dejarlo en buenas manos, y no me equivoqué”, afirmó en referencia a Ana Belén Viñas Funes, actual hermana mayor. No olvidó, asimismo, el apoyo incondicional de su marido y sus hijos, pilares fundamentales de su entrega a la hermandad.

Por su parte, la actual responsable de esta entidad cofrade expresó el orgullo con que se decidió la concesión de la Nazarena de Honor, por cuando su bagaje “la hace más que merecedora de este reconocimiento”, declaró Viñas, destacando la claridad y firmeza con la que Herminia ha gestionado la hermandad durante años.

Colofón musical

El acto solemne, que había comenzado con la palabra y el sentimiento de un pregonero que es también doctor en Musicología, encontró su broche de oro precisamente en la música, en este caso la de las marchas procesionales que interpretó la Banda de la Escuela Municipal de Música. En concreto, se ofrecieron ‘Hosanna in excelsis’, ‘Mater mea’ y ‘Al cielo la Reina de Triana’, que resonaron como el preludio perfecto a la Semana Santa que ya este Domingo de Ramos tiene en la procesión del Niño Jesús, con su Hermandad del Rescatado y las Mercedes, el inicio de esta muestra de fervor y fe en las calles de Almodóvar del Campo.

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