Luz de gas

Estela Alarcón.- Cada vez que pienso en estas palabras me es imposible no recordar a la perversa señora Danvers, aquella fría ama de llaves presente en “Rebecca”, laureada película del genio del suspense Alfred Hitchcock que fue rodada en 1940 y que supuso para Joan Fontaine, según cuentan las crónicas un auténtico calvario.

Y es que, si pudiésemos personificar la maldad que esconde quien practica esta forma de manipulación emocional, nuestro retrato sería sin duda el de la misteriosa ama de llaves.

Luz de gas. Gaslighting. Dos términos que definen una misma cosa: una forma de manipulación emocional y de abuso psicológico sutil por parte de una persona hacia otra con objeto de poner en tela de juicio su cordura, memoria o capacidades.

La persona que realiza este tipo de práctica intenta mantener el control de su víctima explotando su sentimiento de culpa y creando a su alrededor un halo de confusión del que resulta muy difícil desprenderse.

La tela de araña es tan tupida que se convierte en una ardua tarea escapar de ella, parece una invención de una mente enferma que fabula continuamente.

Y así, transcurren los días en los que lo vivido se llega a confundir con un sueño; o el sueño se cree real porque todo parece darse la vuelta en un agónico laberinto; nadie parece de fiar, aunque exhiben encantadoras sonrisas.

Maestros del engaño que defienden mentiras calculadas, personas carentes de la más mínima noción de lo que es la empatía, que invalidan emocionalmente a las inocentes moscas que caen en sus redes, manipuladores tan dañinos que convierten la depresión y la ansiedad en indeseadas compañeras de un viaje a ninguna parte, minando por completo la estabilidad emocional de la víctima.

Estoy convencida de que todos, de una forma u otra, hemos tenido la desafortunada experiencia de encontrarnos con esta clase de experimentados abusadores emocionales, presos en ocasiones de una envidia corrosiva, en otras de una obsesión necesitada de visita obligada a un psiquiatra.

Es de vital importancia buscar apoyo y ayuda profesional para salir de este círculo, tan dañino como devastador y recuperar la confianza perdida. Es necesario ver con distancia, el proceso vivido, aprobarnos a nosotros mismos sin necesidad de que nadie nos valide, y sobre todo darnos el permiso no sólo de pensar, sino de sentir diferente, porque eso nos hará libres.

Relacionados

spot_img
spot_img
spot_img