Colectivos, activistas y vecinos de Ciudad Real se han vuelto a concentrar este viernes contra a las masacres y vulneración de derechos humanos promovidas por los «sanguinarios» Trump y Netanyahu. A esta nueva concentración ha acudido un centenar de personas bajo la consignas como «Líbano libre» o «De nuevo, no a la guerra». Se ha leído un comunicado y, como en otras ocasiones, ha habido turnos de micro libre para que varias personas relaten sus sensaciones, criticas y opiniones…






Comunicado
«Hoy denunciamos una realidad insoportable: el mundo asiste, con demasiada normalidad, a graves vulneraciones de derechos humanos que cada vez vemos más claramente que no son hechos aislados, sino patrones sistemáticos de violencia por el control de los territorios y los suministros.
Atendemos atónitas este momento, tan alarmante como ilegal. ¿Dónde está el derecho internacional que durante décadas se ha erigido como defensa de los DDHH de todas las personas? ¿Cómo puede un gobierno legal como es el israelí, con Netanyahu a la cabeza, aprobar la pena de muerte para los palestinos detenidos?
Las treguas parciales y selectivas evidencian una doble vara de medir: ¿quién merece protección y quién no? ¿Por qué hay pueblos que quedan fuera de cualquier alto el fuego? La complicidad de gran parte de la comunidad internacional nos enfada, con sus tibias declaraciones, sin tomar medidas más contundentes ni realmente impedir que se sigan vulnerando tantos derechos humanos.
El sentido común de convivencia, el respeto al derecho a la autodeterminación de los pueblos y a la justicia han sido sustituidos por la voluntad de dos tiranos, de dos matones, que quieren manejar el mundo invadiendo territorios para ampliar su poder, su acceso a materiales y su enriquecimiento. Trump, Netanyahu y sus equipos están tomando decisiones que afectan a millones de vidas sin asumir responsabilidad alguna. Las amenazas de ocupación, anexión o intervención sobre territorios soberanos no solo son inaceptables, sino contrarias al derecho internacional.
Se están cometiendo crímenes de guerra: ataques indiscriminados contra población civil, bombardeos sobre hospitales, escuelas y refugios, uso desproporcionado de la fuerza y castigos colectivos. Todo ello prohibido por el derecho internacional humanitario.
Y más allá, asistimos a indicios claros de crímenes de lesa humanidad: ataques sistemáticos contra la población civil, desplazamientos forzados, bloqueo de ayuda humanitaria, deshumanización de pueblos enteros, devastación de un territorio por completo para construir después un resort turístico. ¿Hemos visto demasiadas películas como para no alucinar con esto? No son excesos puntuales, ni es ficción: responden a una lógica de dominación y control.
El derecho a la autodeterminación de los pueblos está siendo vulnerado de forma flagrante. La legalidad internacional se ignora cuando no conviene a los intereses geopolíticos y económicos de quienes concentran el poder.
Cada vida tiene el mismo valor. Sin excepciones. Sin jerarquías.
En sus propias guerras plantean “alto al fuego” cuando la escalada de violencia ha llegado demasiado lejos. Treguas a las que tienen derecho quienes les pueden hacer frente.
Hoy preguntamos con urgencia: ¿Por qué el pueblo libanés sigue siendo objeto de ataques? ¿Por qué está fuera del alto al fuego acordado estos días? ¿Por qué su sufrimiento queda fuera del foco y de la protección internacional? Pregúntate: ¿cuánto vale para ti una vida libanesa?
No podemos normalizar la violencia ni la deshumanización. No podemos aceptar que intereses económicos, estratégicos o coloniales se impongan sobre los derechos humanos.
Repetimos: cada vida tiene el mismo valor. Sin excepciones. Sin jerarquías.
Por eso:
Exigimos el fin inmediato de los ataques contra la población civil.
Exigimos el cumplimiento del derecho internacional.
Exigimos responsabilidades.
Porque lo que está en juego no es solo un territorio.
Es la dignidad humana, la tuya y la mía y la de todas las personas que viven en este mundo.»
El contexto actual se parece mucho a una aberrante distopia hecha realidad en donde estamos en manos de unos gobernantes que actúan como auténticos autócratas mostrando al mundo sin ningún pudor ni reparo situaciones que van desde la aprobación de la pena de muerte por horca solo para palestinos hasta salir en público bailando y acompañado de un conejo, acompañado por un «ejército» de lacayos o rodeado de fieles seguidores que le arropan como a un dios terrenal. Y mientras tanto Gaza resiste.







