El Gobierno de Castilla-La Mancha ha reafirmado su compromiso con la accesibilidad, la equidad y la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad visual durante el acto de presentación de la Fundación ONCE Baja Visión celebrado hoy en Toledo.
El director gerente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), Alberto Jara, ha sido el encargado de cerrar este acto, en el que ha puesto el foco en la necesidad de dar respuesta a las personas con baja visión, un colectivo que, según ha señalado, “durante mucho tiempo no siempre ha tenido un encaje claro en los sistemas de apoyo”.
En este sentido, Jara ha destacado que se trata de una realidad “muchas veces poco reconocida, pero muy presente”, que obliga a quienes la padecen a realizar “un esfuerzo añadido en su vida diaria para desarrollar actividades que para la mayoría son automáticas”.
Durante su intervención, el gerente del SESCAM ha puesto en valor el papel de la Fundación ONCE Baja Visión, una iniciativa orientada a acompañar y ofrecer recursos a estas personas, contribuyendo a mejorar su autonomía, participación y calidad de vida.
Colaboración y marco de actuación
Alberto Jara ha trasladado la plena disposición del Gobierno regional, de la Consejería de Sanidad y del SESCAM a colaborar con la Fundación ONCE Baja Visión, en línea con la relación mantenida durante años con el Grupo Social ONCE.
En este contexto, ha recordado la firma en 2023 de un convenio de colaboración que establece un marco de trabajo para avanzar en ámbitos como la accesibilidad de los centros sanitarios, la accesibilidad digital, la orientación dentro de los espacios asistenciales o la formación de los profesionales.
Este acuerdo permite abordar la accesibilidad desde una perspectiva integral, incorporando tanto la adaptación de entornos físicos como el desarrollo de soluciones tecnológicas y organizativas orientadas a mejorar la autonomía de las personas.
Diagnóstico y líneas de mejora
El responsable del SESCAM ha destacado que este trabajo se apoya ya en un diagnóstico estructurado del grado de implantación de la accesibilidad visual en el sistema sanitario, que permite identificar fortalezas y áreas de mejora.
Este análisis refleja que, aunque se han iniciado avances, el desarrollo es todavía desigual entre centros y presenta margen de mejora, especialmente en el ámbito digital y en herramientas que deben garantizar la autonomía de las personas con discapacidad visual.
Entre los ejemplos señalados, ha mencionado la necesidad de integrar criterios de accesibilidad desde el diseño de sistemas ampliamente implantados, como los dispositivos de gestión de turnos, para asegurar su uso autónomo por parte de todos los usuarios.
Señalética, formación y accesibilidad de la información
Dentro de las actuaciones en marcha, Jara ha destacado la elaboración del nuevo Manual Corporativo de Señalética del SESCAM, el primero en más de 25 años, que incorporará criterios homogéneos de accesibilidad y experiencia del paciente en todos los centros sanitarios.
Este documento, actualmente en fase de validación, se está desarrollando mediante un proceso técnico y participativo, con la implicación de entidades sociales como CERMI, con el objetivo de mejorar la orientación y la comprensión de los espacios sanitarios.
Asimismo, se han puesto en marcha acciones formativas dirigidas a profesionales de las gerencias, especialmente en el ámbito de infraestructuras y mantenimiento, orientadas a aplicar estos criterios en la práctica diaria.
De forma complementaria, el SESCAM trabaja en nuevas líneas orientadas a mejorar la accesibilidad de la información sanitaria mediante el uso de formatos de lectura fácil y lenguaje claro, reforzando así la dimensión comunicativa de la accesibilidad.
Desarrollo del Plan de Prevención de la Ceguera
En el ámbito asistencial, el gerente del SESCAM ha puesto en valor el desarrollo del Plan Regional de Prevención de la Ceguera, una de las principales líneas de actuación del sistema sanitario en este campo.
En su primer año de implantación, el programa ha permitido incluir a 4.599 personas y realizar 3.261 estudios de retinografía a 3.214 pacientes diferentes, consolidando su implantación progresiva en el conjunto del sistema sanitario.
El plan se apoya en un modelo de teleoftalmología que amplía la cobertura del cribado, optimiza recursos y facilita la detección precoz de patologías como la retinopatía diabética, contribuyendo a prevenir complicaciones graves y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Un enfoque compartido
Finalmente, Jara ha destacado que iniciativas como la Fundación ONCE Baja Visión “refuerzan una mirada compartida”, en la que el ámbito social y el sanitario trabajan de forma complementaria para dar respuesta a las necesidades reales de las personas.
“Nuestro objetivo es seguir avanzando en accesibilidad, en prevención y en calidad de vida, desde la colaboración, el diálogo y la mejora continua”, ha concluido.







