Anselmo Alañón Alcaide.– Llegar al fondo de algo sin fuerzas para continuar el camino supone llegar a una meta en la que poder valorar lo aprendido hasta ese momento, todo ese cúmulo de vivencias que nos ayudan a considerar el alcance del fondo sin mirar atrás, y asi mismo reflexionar el largo trayecto al que hemos llegado con todas las asperezas y dificultades vividas.
Reflexionar sobre los pros y contras que han bordeado el camino andado, y de este modo poder «tocar fondo» significa hacer una parada momentánea en el sinuoso trayecto sin retorno para evaluar todo lo experimentado en lo alto de dicho camino, y retomar fuerzas para continuar hasta alcanzar la gran meta propuesta.
Tocar fondo, pues, significa en realidad seguir viviendo y experimentado lo que nos espera, a través de ese sinuoso camino de la vida, plagado de enormes e inesperados obstáculos que a la vez que nos dificultan el camino de la vida, nos enriquecen y nos ayudan a ver la luz al final de dicho camino existencial.








