Fomentar la lectura

Julián Plaza Sánchez. Etnólogo.– En septiembre del año 2025 la Biblioteca Pública del Estado programó, dentro de las actividades de clubes de lectura, un club de novela histórica. La coordinación del mismo está a cargo de la Asociación Legado de la Hispanidad. Esto despertó mi curiosidad, pues aunque mi formación universitaria es en historia, por distintas circunstancias no pude ejercer como historiador. También movió mi interés la Asociación, no sabía de su existencia, pero al tomar contacto comprobé que trabaja para desmontar la Leyenda negra sobre el legado del Imperio español en América. Tema este que  actualmente es objeto de debate.

Al documentarme sobre esta cuestión descubrí que hay un grupo de historiadores y ensayistas que defienden una revisión crítica de esta visión y reivindican el papel de España. El mejicano Zunzunegui defiende la actuación del Virreinato de España. Afirma que jamás la Corona Española colonizó nada, sino que creó Virreinatos a nivel de gestión de un estado federal. Este doctor en humanidades defiende que la Monarquía Hispánica llevó a cabo una acción civilizatoria única en la historia. Sin duda alguna destaca en esta lucha, la escritora María Elvira Roca Barea, que en las páginas de su libro Imperofobia y Leyenda Negra, refleja el grado de ignorancia que muchos españoles tenemos de la historia durante la presencia de nuestro imperio en las distintas latitudes.

Recientemente Nico Roa Cilla, escritor y guionista, ha realizado un documental titulado “América Hispana: El legado de las olas” en donde desmiente la leyenda negra, centrándose en Cartagena de Indias. Se centró aquí porque comprobó que reunía los elementos que se van a dar en todos los territorios. Pocas ciudades en la América virreinal ofrecen un caso tan singular como el de Cartagena. Aquí vivió san Pedro Claver “el apóstol de los esclavos”, que entregó su vida en defensa de la población africana que llegaba a Cartagena. También fue escenario de figuras como Pedro de Heredia, arquetipo de conquistador español y Francis Drake, el más célebre de los corsarios. Pero fue Blas de Lezo quien en combate singular despertó al almirante Vernon de su sueño ambicioso sobre las tierras hispanoamericanas.

Este autor afirma que es con la pérdida de las posesiones en América, Asia y el Pacífico en 1898, cuando surge una corriente liderada por Joaquín Costa que dice que por fin España ha soltado lastre. Porque a juicio de Costa y otros pensadores, América no estaba aportando nada más que guerras coloniales. En el documental deja claro que el Imperio español fue civilizador no depredatorio, que es lo que hicieron los ingleses y franceses. Buen ejemplo de ello es que los españoles dejamos grandes edificaciones, lo que no ocurre en los lugares donde llegaron ingleses y franceses. Es por lo que estos fundaron colonias y no virreinatos. Otro punto a favor de los españoles es que no tuvieron prejuicios para mezclarse con los nativos, surgiendo el mestizaje.

Manuel Lucena, historiador e investigador del Instituto de Historia del CSIC, ha defendido la necesidad de valorar la Historia de España sin complejos. Para este historiador, el punto fundamental es la “fundación española e hispana de una civilización mestiza y barroca global”. Para Lucena, la primera institución política global de la historia de la humanidad es la monarquía española de la época de los Reyes Católicos y del siglo XVI. Es cuando la conexión humana planetaria con todos los continentes se pone en marcha entonces como un horizonte de vida, de cultura y de expectativas. Este hecho, asegura, otorga a España una “centralidad” clave en el desarrollo humano planetario.

Hace un señalamiento en el mestizaje como un elemento diferencial y definitorio. Afirma que es la solución vital para permanecer y explica que es la base del tejido humano de la permanencia de la vida. Este mezcla interétnica global es para Lucena la gran aportación española: “nos hacemos más grandes mezclándonos con los demás, primero para seguir allí, segundo para entendernos y, por supuesto, para construir una civilización”. Hace una llamada para ser consecuentes con el potencial que tenemos “la segunda lengua global”, que permite conservar y conectar con millones de personas.

LAS LECTURAS.

Como cualquier Club de Lectura, el objetivo principal es leer. Los que pertenecemos a este club nos reunimos periódicamente para comentar y debatir el libro que se está leyendo. El libro que sirvió para iniciar el camino se llama Beatriz Galindo. La Latina de la autora Almudena de Arteaga.

Este libro trata de la importancia que tuvo Beatriz Galindo durante el reinado de Isabel la Católica. La reina requiera los servicios de los mejores maestros para aprender latín y poder desenvolverse en las cortes europeas. En ese momento abrió la puerta hacia la inquietud por la cultura y gusto por el humanismo. Beatriz a punto de pronunciar los votos para hacerse monja de clausura, fue llamada por la reina Isabel para ejercer de maestra en la corte. Poco tiempo después se convirtió en consejera, amiga y confidente de la reina. Su vida fue intensa y se casó con un hombre que tuvo importantes responsabilidades al lado de los Reyes Católicos. Se relatan hechos que marcaron la historia, como el apoyo de la reina Isabel a Colón para descubrir finalmente el Nuevo Mundo y la conquista de Granada. Se entregó en cuerpo y alma para cuidar a la reina, ya enferma. Cuando Beatriz se quedó viuda, dedicó su vida a administrar los negocios de la familia. Fundó dos conventos y fue muy devota de la Virgen de Atocha. Murió a los setenta años y fue enterrada en los Jerónimos.

La segunda lectura se centró en el libro Inés del alma mía de la autora Isabel Allende. Se centra en un personaje real Isabel Suarez, natural de Plasencia, que viaja al Nuevo Mundo para buscar a su marido y se convierte en una mujer guerrera. Acompañó al conquistador Pedro de Valdivia, después de quedarse viuda, para la conquista de Chile. En este tiempo reinaba Carlos V, este rey ordenaba en sus reales cédulas tratar a los nativos con respeto. Había que evangelizar y civilizar. Siguiendo a la protagonista de esta novela, podemos comprender el papel desempeñado por la mujer en la creación del tejido social y económico del Nuevo Mundo.

Seguimos con la novela La ruta infinita del autor José Calvo Poyato. Aquí se describe la vuelta al mundo que consiguió completar Juan Sebastián Elcano. Aunque iniciado por Magallanes, marino de origen portugués pero que se trasladó a Sevilla para poder realizar el viaje. El objetivo era abrir ruta para llegar a la isla de las Especias. En España el emperador Carlos V está muy interesado en la expedición porque está endeudado y necesita dinero. Piensa que este descubrimiento le va a aportar muchos beneficios. Comenzado el viaje las aventuras y los descubrimientos se iban sucediendo. Indígenas que son bautizados, nuevas tierras como la Patagonia y océanos como el Pacífico, van completando el periplo de los navegantes. Muerto Magallanes, Elcano tomo protagonismo al encargarse de la capitanía de la nave Victoria. Fue cuando consiguieron llegar, los pocos hombres que habían quedado de la expedición, a la isla de las Especias. Al llegar se dieron cuenta que habían dado la vuelta al mundo, pues iban un día adelantados según su contabilidad.

El libro El espía del rey, también de José Calvo Poyato, nos introduce en la sociedad española durante el reinado de Fernando VI. El protagonista, Jorge Juan oficial de la armada de su majestad, es además un científico que descubre que la tierra es redonda y achatada por los polos. El marqués de la Ensenada lo envía a Londres para espiar a los ingleses la forma de fabricar los modernos barcos de guerra. España tenía que aumentar y modernizar su flota naval, si quería enfrentarse a los ingleses y salir vencedor en la contienda.

La novela Trafalgar de Benito Pérez Galdós, fue la siguiente lectura. El título nos lleva necesariamente a pensar en una de las derrotas más importantes de España en el siglo XIX, cuando su armada se enfrentó a los ingleses. Quizás lo que más sobresale en el relato es el estilo realista que adopta el autor, aunque incorpora tonos satíricos. La trama ficticia se entrelaza con hechos reales. Las reflexiones que hace el protagonismo sobre la guerra, refleja las ideas del propio Galdós. Concluye que las guerras no son la solución para resolver los problemas que aparecen a lo largo de la vida. Rechaza también la idea de patria entendida solo en términos militares. Plantea que la derrota fue culpa de los franceses, que luchaban junto a los españoles. Esta derrota consolidó el dominio británico sobre los mares y frustró los planes de Napoleón.

En el Escuadrón del Brigante, escrito por Pío Baroja, descubrimos como el autor quiere destacar la lucha entre tradicionalismo y liberalismo. Centra la narración hacia el final de la guerra de Independencia y para ello no acude a lo escrito por historiadores grandilocuentes, prefiere sus propias investigaciones. El protagonista es Avinareta, un antepasado de Baroja, que relata lo sucedido durante esta guerra en un escrito que lo elabora durante su instancia en la cárcel. Una vez presentado el protagonista, conoceremos al colectivo de los guerrilleros y el de sus contrafiguras, los franceses. Baroja describe, no desviándose de la realidad, el ambiente que existía en el momento de la guerra de Independencia que centra la acción. En sus reflexiones, responsabiliza de la barbarie al cristianismo por no cumplir el mandamiento de Dios: no matar.

Seguimos con Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós. En esta obra el autor crea un triángulo amoroso entre Fortunata, Jacinta y Juan. Las dos mujeres luchan por lograr un espacio propio en la sociedad de su tiempo, pero las dos se enfrentan a un mismo obstáculo: la manipulación del hombre que jura adorarlas. Juan se presenta como un personaje destructivo por su egoísmo y narcisismo.

En el primer encuentro de Juan con Fortunata, Galdós describe a una moza castiza de Madrid: “La moza tenía pañuelo azul claro por la cabeza y un mantón sobre los hombros y, en el momento de ver al Delfín, se infló con él, quiero decir, que hizo ese característico arqueo de brazos y alzamiento de hombros con que las madrileñas del pueblo se agasajan dentro del mantón, movimiento que les da cierta semejanza con una gallina que esponja su plumaje y se ahueca para volver luego a su volumen natural”.

Juan después de conocer a Fortunata cambia su comportamiento y la madre, para que no se desmadrase demasiado, decide que es hora de que su hijo siente la cabeza. Prepara todo para que su prima Jacinta, una mujer mona, fuese su esposa. Esta pertenecía a la clase alta de la sociedad madrileña, al igual que Juan.

Galdós, a través de estos tres personajes, consigue explorar la sociedad de la época, la vida doméstica y la vida pública, la moral y la hipocresía. Nos lleva de la mano no sólo a todos los rincones del Madrid de entonces, sino que nos acerca  a las costumbres de sus habitantes. Fortunata y Jacinta se convierte en una suerte de compendio de historia, psicología, sociología y de otras realidades de la época. Aunque si nos paramos a pensar la sociedad madrileña a la que Galdós nos lleva no difiere, en muchos aspectos, de la actual. Estamos en pleno periodo de la Restauración y quizás lo que más llama la atención es la escrupulosa elección y el cuidado que pone Galdós a la hora de dar vida a sus personajes.

Seguiremos leyendo hasta cuando comiencen las vacaciones. Entonces no pararemos en seco, cada miembro del club continuará con los libros que más le atraigan. El club de lectura cumple en la actualidad una función fundamental: fomentar la lectura. Hoy en día el libro tiene una vida insignificante en el reducido ocio de la cotidianidad. Las generaciones que desde niños se divertían leyendo cuentos, que enganchaban porque eran como una puerta abierta para poder pasar a un mundo de fantasía, y esta afición hizo que en la edad adulta hayan seguido leyendo. Las nuevas generaciones han ido sustituyendo la lectura con otro tipo de ocio que limita el desarrollo lector y que según se ha comprobado, es bastante perjudicial para la formación del niño.

Aquellas generaciones fueron ampliando su afición lectora durante el tiempo de escuela. Normalmente se dedicaba un día a la semana para leer. Es aquí cuando se empieza a descubrir que a través de los libros, no había problema para trasladarse a otros lugares, vivir situaciones inimaginables y recrear ambientes que en esos momentos de la vida serían inalcanzables. Leer no es una opción, es una necesidad. Tiene una gran importancia en la formación de la persona y en encontrar respuestas a preguntas que, sin la lectura las respuestas no llegarían nunca. Miguel de Cervantes dejó claro esta idea al afirmar: “en algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido a la existencia”.

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