El Gobierno de Castilla-La Mancha ha subrayado su compromiso para seguir acompañando al sector agroalimentario con “políticas de apoyo a la modernización, el impulso a la innovación, con instrumentos para la mejora de la competitividad y con una visión muy clara: el sector agroalimentario es motor económico, social y territorial, especialmente en las zonas rurales que más necesitan oportunidades”. El viceconsejero de la Política Agraria Común y Política Agroambiental, José Manuel Martín Aparicio, lo ha expresado en estos términos durante su ponencia ‘Castilla-La Mancha ante el nuevo escenario global’, con la que ha clausurado la Jornada Agroindustria 2026 ‘Castilla-La Mancha ante el nuevo escenario global’, organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) en Alcázar de San Juan, y en la que ha estado acompañado por la delegada de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Amparo Bremard.
El viceconsejero ha comenzado dibujando los principales retos que atraviesan el presente y condicionarán el futuro del sector agroalimentario entre los que ha citado la geopolítica, el comercio exterior, la evolución de la Política Agraria Común (PAC), la competitividad agroindustrial y la innovación aplicada. Y en ese sentido, ha explicado como el complejo contexto internacional, los mercados, los cambios regulatorios y la aceleración tecnológica están transformando profundamente el entorno en el que operan las empresas agroalimentarias y en este escenario, “anticiparse ya no es una ventaja competitiva, sino una necesidad estratégica”.
Comercio exterior, dimensión empresarial e innovación
Para Martín Aparicio las claves para esta anticipación pasan por el comercio exterior, una cuestión que para Castilla-La Mancha, “ya no es accesoria, porque además de ser palanca de crecimiento, es estabilidad económica, empleo rural y futuro para miles de explotaciones agrarias y ganaderas”. También ha abogado por seguir impulsando la internacionalización de la economía y la diversificación de mercados bajo las premisas de “realizarlo con garantías, con reglas equilibradas y con protección de nuestros sectores sensibles”.
Asimismo, ha incidido en la necesidad de seguir avanzando en dimensión y competitividad empresarial, dejando claro que “no basta con producir bien; hay que crecer en dimensión, ganar eficiencia, invertir, cooperar más y competir mejor. Castilla-La Mancha tiene una base empresarial y productiva de enorme valor, pero el contexto actual exige una mirada más estratégica, más conectada con el mercado y más orientada a la colaboración”.
En cuanto a la innovación y la transformación tecnológica ha remarcado que la tecnología debe traducirse en impacto real sobre la productividad, la sostenibilidad y la toma de decisiones, siempre como un complemento que potencia el saber hacer del sector.
Castilla-La Mancha, potencia agroindustrial y fortaleza cooperativa
Con un sector que representa en torno al 17 por ciento, del PIB, concentra una parte esencial del empleo y aporta uno de cada tres euros de las exportaciones de la Comunidad Autónoma, “podemos hablar de Castilla-La Mancha como una potencia agroindustrial, como una realidad que ya está aquí y que debemos seguir consolidando”.
Otros datos que ratifican esta afirmación es que Castilla-La Mancha cuenta con más de 2.100 industrias agroalimentarias y es líder nacional e internacional en sectores como el vino, el queso manchego o productos emergentes de alto valor añadido como el pistacho. En 2025, el sector agroalimentario superó los 3.800 millones de euros en exportaciones.
Parte importante de esta potencia la aportan las cooperativas agroalimentarias, que concentran más del 40 por ciento de la producción agraria, además de cumplir una importante función en cuanto a cohesión territorial, generación de valor añadido e impulso a la internacionalización.
Retos y compromiso del Gobierno regional
Esta situación hace que Castilla-La Mancha afronte en buena posición un momento decisivo para el presente y el futuro de su agroindustria “en el que el reto no es solo producir más, sino producir mejor, transformar mejor, comercializar mejor y exportar mejor. Ese es el camino para generar más valor añadido aquí, en Castilla-La Mancha, y para que ese valor se quede en el territorio”.
Ante este reto, ha reiterado el compromiso de seguir acompañando al sector agroalimentario “como motor económico, social y territorial”, Asimismo, ha defendido la necesidad de una PAC “útil para quienes producen, transforman y generan actividad en el territorio”; que dé certidumbre, simplifique la burocracia, apoye el relevo generacional, orientada a la sostenibilidad económica y que no pierda de vista la realidad de las empresas y las explotaciones agrarias.
Para concluir, ha agradecido a APD la organización de este foro y a todas las entidades y personas participantes sus aportaciones “y la convicción compartida de que Castilla-La Mancha no solo cuenta con un sólido pasado y presente agroindustrial, sino con un futuro de grandes oportunidades basado en la cooperación, la innovación y la internacionalización”.







