Castillos e iglesias fortificadas del Campo de Montiel: una ruta sentimental milenaria

El Campo de Montiel aún guarda esa pátina crepuscular y brutal de una tierra de frontera medieval, y debe su paisaje y patrimonio a la decisiva presencia de los Caballeros de la Orden de Santiago, primero guerreros, luego colonos, después señores y sobre todo grandes administradores de tierras y ciudades.

El peso espiritual de la Orden se refleja en castillos, ermitas e iglesias-fortaleza destinadas a la oración (que era el pan de cada día de hombres y mujeres acosados por los terrores del medievo y la amenaza árabe), pero también en el paisaje agrícola, cincelado a golpe de pico y azada.

En efecto, el Campo de Montiel conserva un patrimonio religioso singular nacido en una tierra de frontera. Sus iglesias fortificadas, santuarios y ermitas surgieron al amparo de castillos, murallas y enclaves de la Orden de Santiago, y todavía hoy cuentan la historia de la repoblación medieval, la defensa del territorio y la devoción popular.

Una comarca de frontera

La batalla de Las Navas de Tolosa en 1212 cambió el mapa político y social de sur de Castilla, y sentó las bases para el esquema feudal que de desarrolló a lo largo del siglo XIII.

Acreedora de las prebendas de la Monarquía, la Orden de Santiago consolidó paulatinamente su dominio sobre esta zona del sur de Ciudad Real y organizó el territorio con un sentido estratégico. De hecho, las primeras iglesias y capillas nacieron junto a fortificaciones o dentro de recintos amurallados, con muros gruesos, pocas aperturas y una arquitectura pensada tanto para el culto, el aislamiento frente a las epidemias o la defensa ante lo que pudiera venir, incluidas bandas de bandidos, ejércitos árabes…. O adversarios cristianos en las guerras civiles del silgo XIV.

Con el paso del tiempo, la frontera se estabilizó, el territorio caminó hacia la égida del Imperio y muchos de estos templos se ampliaron y adoptaron formas góticas, renacentistas o barrocas.

Templos y defensas

Montiel es un punto clave para entender este paisaje histórico. Allí, el Castillo de la Estrella marcó el origen espiritual y militar de la comarca, y en sus inmediaciones se documenta la primera iglesia de la villa, dedicada a Santiago, además de la iglesia de Nuestra Señora de la Estrella, adosada al sistema fortificado y descubierta en 2013. Esta primera parroquia de Nuestra Señora de la Estrella es un imponente edificio situado en la ladera sur del yacimiento, dentro de la Villa Medieval de Montiel, levantada en torno a la década de 1230.

Para obligada, claro está, es el impresionante conjunto arqueológico del Castillo de la Estrella, que incluye las murallas, las torres del homenaje y la iglesia del recinto. Un broche monumental y emocionante para cerrar esta ruta cargada de historia.

El Castillo Aben Yucef de Terrinches, torreón convertido en Centro de Interpretación de la Orden de Santiago y el Campo de Montiel, es otro enclave que no se debe pasar por alto.

También en Montiel destaca la ermita del Santo Cristo de la Expiración, que tiene su origen en el siglo XV ligada a Santiago Apóstol, un buen ejemplo de cómo un edificio religioso puede condensar siglos de cambios y devoción, así como la iglesia de San Sebastián Mártir, de estilo gótico tardío, situada en el casco antiguo del pueblo sobre una elevación natural del terreno.

Ermitas y religiosidad popular

Pero el Campo de Montiel conserva muchas más iglesias monumentales, castillos y bellas ermitas que siguen siendo el epicentro de fiestas y celebraciones tradicionales.

Entre los ejemplos más citados están la magnífica iglesia de San Andrés Apóstol, en Villamanrique, que baila entre el gótico y el renacimiento, y el imponente castillo de Montizón junto al río Guadalén.

La ruta de los castillos es una de las rutas más bonitas y recomendables de toda la comarca. Aquí también serán visitas obligadas el Torreón de Puebla del Príncipe, convertido en un centro de interpretación de la Orden de Santiago y del Campo de Montiel; y el castillo de Albaladejo, situado en un agradable parque.

Regreso a las iglesias

Aunque ya de otro periodo histórico también destaca, en Villanueva de los Infantes, la impresionante Iglesia de San Andrés, de estilo clasicista, o la ermita de Nuestra Señora de la Antigua.

También sobresalen la iglesia de Santa Catalina, en La Solana, así como otros grandes templos de la comarca, como los de Villahermosa, Membrilla, Puebla del Príncipe, Cózar o Torrenueva, que muestran la evolución desde la fortaleza al edificio religioso de mayor riqueza formal. Sin olvidar las iglesias de San Carlos de Valle, uno de los mejores ejemplos del barroco tardío en la provincia, y la de Castellar de Santiago.

Para un viajero, la mejor forma de descubrir este patrimonio es recorrer la comarca como una ruta histórica.

Aquí hay santuarios neolíticos de trascendencia mundial comoel Castillejo del Boneteen Terrinches, o villas romanas como la de Albaladejo.  Montiel se traslada al periodo medieval: castillo, villa y ermitas; La Solana ofrece la transición hacia templos más complejos; Fuenllana y Alhambra, la sencillez de la tradición manchega unida a su pasado árabe.  Villanueva de los Infantes, Torre de Juan Abab o Villamanrique completan el itinerario hacia el Imperio y el Siglo de Oro con iglesias que el tiempo ha cincelado como obras de arte con lo mejor de cada estrilo.

Ese es, precisamente, el mayor activo del Campo de Montiel: un patrimonio de valor incalculable que marca una ruta sentimental milenaria.

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