Manuel Valero.- Si a un pregón de feria le añades versatilidad, y un poco, o mucho, de arte, tienes un espectáculo asegurado. Si además, el pregonero domina las tablas y combina texto con gestualidad, y naturalidad para moverse por el escenario, tienes el éxito asegurado. Porque un pregón es, sí, lo que se dice pero también la forma de decirlo. No es fácil afrontar la responsabilidad de pregonar la feria o las fiestas de tu ciudad. Y menos fácil aún, decir, lo de siempre, lo que todos los pregoneros decimos, pero que parezca distinto. Eso fue lo que hizo ayer el Pregonero de la Feria de Mayo de 2026, Carlos Sendarrubias.
No fue un pregón al uso. Dada su experiencia en carnavales-fundó la comparsa “La Victoria”- y en el folclore manchego, puso en escena toda su versatilidad y comenzó su laudatio de la Feria y de Puertollano, con un cante. De momento. Luego leyó el texto, reivindicativo de la musica popular y las tradiciones, unas palabras evocativas de la niñez, de la identidad primigenia de Puertollano, exaltando el orgullo de la patria chica, con un discurso gestual digno de un actor consumado. Y esa fue la clave. Pintó sobre el escenario un cuadro musico vocal de fuerte significado manchego que él mismo apoyó, además, rítmicamente tocando la guitarra, mientras tres chicas cantaban una seguidilla y una pareja de baile ponía el acento danzón a la coplilla.
Un pregón lo hace el pregonero a su manera, puede ser más o menos reivindicativo, evocador de la niñez, poético, puede ser una crónica sentimental del lugar de nacimiento, un viaje en la noria del tiempo a las ferias de antaño, y es un pregón digno -todos los pregoneros que antecedieron a Sendarrubias lo fueron- pero difícilmente puede ser un espectáculo de música, danza y canto. Sobre todo, si es el mismo pregonero quien lo inicia cantando y lo termina de la misma manera, con naturalidad y sencillez. Durante su puesta en escena, Carlos Sendarruibias, representó al puertollanero de calle, sencillo, sin alharacas, ni adornos prescindibles, con esa llaneza aludida con la que se metió al público asistente en el bolsillo que lo aclamó de pie.
Un acierto, pues, que el Ayuntamiento, le ofreciera la oportunidad de ponerse el blusón de pregonero y cumpliese de sobra el compromiso, ofreciendo no solo las típicas y tópicas palabras que preludian la Feria, cuya cinta cortó después acompañado del alcalde , sino que él mismo junto a sus acompañantes músicos, cantantes y bailarines, hizo un verdadero espectáculo. Y qué mejor forma de dar el primer soplo de cornetín para que la maquinaria festiva se ponga a funcionar.
Al pregón contribuyó, sin duda, la divertidísima actuación del mago Carlos Rubio, que hizo también de maestro de ceremonias, y la extraordinaria actuación de un grupo de baile -bailarinas y bailarines- de la Escuela de Danza y el grupo deportivo Aerobics VS 2.0.
Si todo lo que resta de Feria se parece al regalo de Sendarrubias, y cuanto le rodeó, a buen seguro, y si el tiempo lo permite, será una Feria para recordar.
Feliz Feria de Mayo.








