La dirección de programación de la Sala Nice, espacio de referencia para la música en vivo en Castilla-La Mancha, anuncia la visita del artista LERO para el próximo sábado 23 de mayo a las 21:00 horas.
Lero, el joven extremeño autoproclamado Rey de la Montaña, ha creado un reino habitado por canciones feliztristes: música urbana de un chico de pueblo que habla de amores imperfectos, del miedo a crecer y de la búsqueda de una ilusión que no sabe si volverá.
Esta actuación se enmarca en la programación oficial del circuito Girando Por Salas (GPS), la iniciativa estatal destinada a la promoción de artistas emergentes y el fortalecimiento del tejido de salas de conciertos en todo el territorio nacional.
LERO llega a Ciudad Real tras haber sido seleccionado por un comité de expertos entre cientos de propuestas nacionales, lo que avala la solvencia técnica y la madurez compositiva de su proyecto.
Su directo se caracteriza por una hibridación de géneros que equilibra la vanguardia con estructuras rítmicas sólidas. Su inclusión en el circuito GPS lo posiciona como uno de los activos con mayor proyección en la escena actual.
El programa Girando Por Salas, financiado por el Instituto de las Artes Escénicas y de la Música* (INAEM), tiene como objetivo vertebrar la cultura musical facilitando que artistas de alto nivel técnico puedan acceder a circuitos profesionales de salas privadas.
La elección de la Sala Nice como sede subraya la capacidad logística y técnica del recinto para albergar producciones de estándar nacional.
Sala Nice (Ciudad Real)
Fecha y Apertura: Sábado, 23 de mayo de 2026 | 20:30 h.
LERO, EN 6 CONCIERTOS CON AYUDAS DE GIRANDO POR SALAS #GPS16, EN FERROL (A CORUÑA), LAS PALMAS DE GRAN CANARIA,TOLEDO, CIUDAD REAL, MURCIA Y ALMERÍA
Lero viene de Monterrubio de la Serena, un pueblo pequeño de apenas 2000 habitantes situado al sur de Badajoz. No tiene una escena detrás ni un ejército de fans, solo un grupo de colegas que le apoyan y viven el proyecto como si fuera suyo. Su música mezcla pop, indie y sonidos urbanos, no encaja en ningún lado y eso es justo lo que la hace diferente.
Las suyas son canciones feliztristes: de esas que te abrazan por dentro mientras te dejan una sonrisa en la cara, que acarician a tu niño interior y le susurran que aún no tiene por qué haber llegado su momento, que está bien no tenerlo claro.
Esa forma de mirar el mundo, con ternura y desengaño a la vez, es también lo que define su sonido. Un letrista que se mueve entre géneros sin pedir permiso: demasiado indie para los del urbano, demasiado urbano para los del indie. O quizás, simplemente rural, si uno se fía de sus raíces. Con un sonido muy cercano a artistas de su generación como Hens, Walls o Barry B e influencias de todo tipo, con letras muy influenciadas por la escuela de rap alicantino de Santiuve, Jaloner o Hoke, los zaragozanos Sharif y Mxrgxn o Vito… Hasta sonidos más pop como Phoebe Bridgers o EDEN, artistas como Jorge Drexler, su heredero más cercano pablopablo, guitarricadelafuente, Juancho Marqués o Carlos Ares.
La historia que quiere contar Lero con su nuevo disco no es una historia de éxito. Es la historia de cuando no lo hay. De cuando sacas dos discos (Arena, 2021 y Planetas, 2023), te dejas la piel en cada letra, en cada directo, en cada videoclip… y nada cambia. Cuando lo das todo y aun así nadie te conoce. Todo envuelto en una historia de des/amor, una relación imperfecta de dos jóvenes intentando sostener algo que parece de adultos, una eterna reconstrucción de una casa torcida que se está cayendo a pedazos, pero que sigue siendo un hogar.
Lero ha creado con este disco una montaña donde todos pueden ser el rey, un lugar donde ya no importa llegar a tiempo ni cumplir lo que se esperaba. Quizás ahí la ilusión que parecía desvanecerse sí pueda volver.








