
El Campo de Montiel guarda en sus entrañas una historia vertiginosa, milenaria y apasionante, por momentos arcana y misteriosa, que aflora en yacimientos arqueológicos que sorprenden al visitante con una riqueza inusitada, desde el Bronce a la Edad Media. La historia habla aquí en la soledad de la llanura, en las tumbas y murallas, en los enigmáticos monumentos, riscos y fortalezas, guiando así al visitante en un apasionante viaje en el tiempo.
El Campo de Montiel no es solo un conjunto de yacimientos aislados, sino un paisaje arqueológico en proceso de investigación, y de hecho muchas áreas aún guardan sus secretos, a la espera de especialistas que los desvelen.

Los primeros pobladores: entre la Prehistoria y los inicios del poblamiento estable
Los testimonios más antiguos del Campo de Montiel se remontan a la Prehistoria, especialmente al Calcolítico y la Edad del Bronce. Sin embargo, el conocimiento de esta etapa es desigual y se apoya en yacimientos puntuales y hallazgos dispersos.
En este contexto, el enclave más relevante es Castillejo del Bonete, en Terrinches, declarado Bien de Interés Cultural. Se trata de un complejo tumular de la Edad del Bronce con estructuras de carácter funerario y ritual, cuya arquitectura —basada en corredores y cámaras— ha sido objeto de estudios arqueoastronómicos. Su singularidad lo sitúa entre los yacimientos más destacados de este periodo en la Meseta sur.
Otros cerros de la comarca, se destaca el denominado Castillón-Peñaflor en Villanueva de los Infantes que presenta evidencias de ocupación antigua. El primer asentamiento en El Castillón está datado en la Edad del Cobre (2200 a.C. aprox) y que se trata de uno de los más importantes de la submeseta sur en dicha cronología y con la mayor cantidad de cerámica campaniforme encontrado en la región. La posterior instalación de la aldea de repoblación medieval cristiana de Peñaflor, a inicios del siglo XIII, confirma que se trata de un punto estratégico de primer orden en este territorio del Alto Jabalón y en las rutas de paso entre la Meseta y la Alta Andalucía.
Los pueblos íberos: la Oretania y la ocupación en altura
Durante la Edad del Hierro, el territorio del Campo de Montiel formó parte de la Oretania, una entidad cultural caracterizada por asentamientos en altura, control del territorio y redes de intercambio regional.
En este periodo destacan enclaves como el Oppidum de Alcubillas con su necrópolis del Toro o el Cerro Bilanero de Alhambra. Aquí las últimas investigaciones han deparado el hallazgo de numerosos e importantes restos de la Edad del Bronce, incluidas estructuras de edificios, como torres, murallas, casas o almacenes, con más de 3.500 años de antigüedad.
En el interior de estos edificios han sido encontrados miles de restos. Los más numerosos han sido cerámicas de gran belleza y perfecto estado de preservación destinadas a diferentes cometidos, como el de almacenamiento o uso doméstico, que han sido entregadas al Museo Provincial de Ciudad Real.
Roma en el Campo de Montiel: reorganización del territorio
La incorporación del territorio a la órbita romana supuso una reorganización progresiva del poblamiento, basada en nuevas formas de explotación económica y en la articulación de una red viaria.
Uno de los principales núcleos de este proceso fue Mentesa Oretana, en Villanueva de la Fuente. Esta ciudad romana, con antecedentes ibéricos, desempeñó un papel relevante en la conexión entre la Meseta y el sur peninsular. Los restos documentados —estructuras urbanas, materiales cerámicos e inscripciones— evidencian una ocupación prolongada que se extendió hasta época tardoantigua.
En el ámbito rural, la villa de Puente de la Olmilla (Albaladejo) constituye uno de los ejemplos de explotación agrícola romana en la comarca, con mosaicos y dependencias domésticas. Los expertos han reivindicado una intervención de las distintas administraciones para que este yacimiento sea declarado BIC y se proteja de forma adecuada.
En Terrinches, el conjunto de La Ontavia —que incluye una villa romana de enormes dimensiones, y unas termas— ofrece información valiosa sobre la implantación de modelos de vida romana en el medio rural, así como sobre el uso de instalaciones balnearias.
Alhambra es otra gran referencia para conocer la égida de Roma en Montiel. Las investigaciones arqueológicas que se están desarrollando en el vertedero romano o puticulum de Laminium localizado en la ladera meridional del oppidum, han posibilitado el hallazgo de cerca de más de un millar de piezas relacionadas con la vida y costumbres de los habitantes del enclave, entre ellas una máscara teatral del Siglo I.
La ciudad oretana de Labini fue conquistada y reducida a la condición estipendiaría por Roma en el siglo II a.C., y recibió la promoción jurídica como municipium flavium en el 74 d.C. en época del emperador Vespasiano
En 2017 comenzaron las excavaciones de evaluación de una parcela de 1.500 metros cuadrados. situada en la falda sur del cerro de calco-arenisca en el que se halla la actual población de Alhambra. En este yacimiento es habitual hallar cientos de objetos fragmentados que pertenecieron un día al ámbito doméstico de los habitantes del oppidum iberorromano.
El puticulum laminitano, era un espacio en fuerte pendiente en el que se vertían lodos y cienos de la población que habitaba la ciudad.
Según el profesor José Luis Fuentes Sánchez, del ingente repertorio artefactual cerámico, que alcanza hasta el momento los dos millones de fragmentos, destaca el reciente hallazgo de un fragmento de terracota perteneciente a una máscara escénica del siglo I d.C.
La localización de las estructuras cívicas de la ciudad de Laminium, de su topografía urbana y su traslación al ager (campo), es uno de los objetivos de la investigación que el arqueólogo José Luis Fuentes desarrolla en el enclave desde 2015. Esta labor ha posibilitado el afloramiento de una serie de yacimientos y contextos que posicionan a la antigua ciudad de Laminium, como uno de los enclaves económicos, políticos y culturales más relevantes del reborde meridional de Castilla-La Mancha.
Entre la Tardoantigüedad y la Edad Media: continuidad y transformación
La transición entre el mundo romano y la Edad Media no supuso una ruptura abrupta en el Campo de Montiel, sino un proceso gradual de transformación.
En Alhambra, la necrópolis visigoda de Las Eras aporta información sobre comunidades rurales de los siglos VI y VII, a través de sus estructuras funerarias y ajuares. La continuidad de asentamientos como Mentesa Oretana muestra cómo algunos núcleos urbanos mantuvieron su ocupación, aunque adaptando sus estructuras a nuevas realidades sociales y económicas.
Durante la Edad Media, el territorio adquirió un carácter fronterizo, especialmente en el contexto de la expansión castellana. A esta fase corresponden diversas estructuras defensivas, como la Torre de la Higuera (Villamanrique), pero los máximos exponentes son los castillos de Montizón (Villamanrique) y la Estrella (Montiel), que reflejan ya una organización feudal del espacio, con funciones tanto defensivas como administrativas, y muestran una compleja secuencia constructiva fruto de sucesivas intervenciones.
La Estrella de Montiel
Sin duda, la parada obligatoria de cualquier viajero es el yacimiento arqueológico del castillo de la Estrella, en Montiel, donde la excavación se articula con la conservación preventiva, la puesta en valor continuada y la transmisión del conocimiento a la ciudadanía.
El Conjunto Arqueológico del Castillo de La Estrella de Montiel es fundamental para comprender su doble condición histórica, primero como centro andalusí y después como sede de una encomienda mayor santiaguista.
El balance de casi tres lustros de trabajo es significativo. La producción científica sostenida y los reconocimientos institucionales reflejan que el castillo ha pasado de ser un monumento destacado a convertirse en un referente de investigación histórico-arqueológica sobre la cultura material de la guerra, las órdenes militares y la transición entre el mundo andalusí y el cristiano. De forma sintética, las campañas desarrolladas desde 2012 han permitido articular tres escalas de trabajo complementarias: la excavación y estudio de la fortaleza, la investigación de la villa medieval, y el análisis del territorio histórico, incluido el escenario de la batalla de 1369.
Museos y espacios de interpretación
El conocimiento del patrimonio arqueológico del Campo de Montiel se completa a través de diversos espacios museísticos y centros de interpretación.
El Museo Arqueológico de Alhambra reúne materiales procedentes de distintos yacimientos de la comarca, abarcando desde la Prehistoria hasta la Edad Media, y constituye un punto de referencia para comprender la evolución histórica del territorio.
En Villanueva de la Fuente, los recursos vinculados a Mentesa Oretana permiten contextualizar los restos conservados, mientras que en Terrinches el centro de interpretación de La Ontavia facilita la comprensión del funcionamiento de un complejo termal romano.
De hecho, los trabajos en el yacimiento de La Ontavia han permitido detectar más de 50 tumbas pertenecientes a una necrópolis tardorromana y altomedieval instalada sobre las ruinas de un poblamiento romano que han aportado datos muy interesantes para el conocimiento del mundo romano rural en el Campo de Montiel, especialmente sobre las villae asentadas junto a la Vía Augusta.












Dentro de 2.500 años, en Riyalabad (antiguo Ciudad Real) unos arqueólogos desenterrarán los restos de nuestra civilización y concluirán, con cara seria…»Aquí se produjo un colapso demográfico y cultural claro… evidentemente, por la diversidad demográfica acelerada»