Brazatortas vivió ayer sábado una jornada de gran emoción y relevancia histórica con la ordenación diaconal de su vecino Saúl Calvo Sanz, durante la ceremonia celebrada en la iglesia parroquial de la vecina Almodóvar del Campo, con motivo de la apertura del Año Jubilar Avilista y el quinto centenario de la primera misa de san Juan de Ávila.










El acontecimiento congregó a un numerosísimo grupo de torteños, entre ellos la familia de Saúl y el propio alcalde, Pablo Toledano, quien reconoció que este nombramiento marca un hito generacional para Brazatortas, ya que han tenido que transcurrir 80 años desde la última vocación sacerdotal surgida allí, la de don Amador Aragón.
El regidor, que hizo también suyo en lo personal el “orgullo y mucha satisfacción” de lo que ayer se estuvo viviendo, destacaba que con la investidura de la condición como diácono que ofició el obispo de Ciudad Real, monseñor Abilio Martínez Varea, culmina un espíritu vocacional que ha permanecido latente en el pueblo durante décadas.
Un rito en el que tras manifestar sus promesas de celibato, oración y obediencia, el joven Saúl Calvo Sanz se postró en el suelo del templo almodovareño durante el canto de las letanías en señal de humildad para, a continuación, imponerle el obispo prior las manos y pronunciar la plegaria de ordenación.
Una vez revestido con la estola cruzada y la dalmática, Saúl recibió el libro de los Evangelios y, ya en su nueva condición de diácono, participó activamente, con enorme alegría, en la liturgia desde el presbiterio, distribuyendo como uno más de los concelebrantes la comunión a los cientos de fieles presentes.
El alcalde subrayaba que el sentimiento de alegría es “generalizado en todo el municipio”, trascendiendo lo institucional para convertirse en un orgullo compartido por todos los habitantes y recordaba los vínculos personales que le unen a la familia del nuevo diácono, celebrando que Saúl sea un “fruto” del pueblo que se pone ahora al servicio de los demás.
Toledano también quiso poner de manifiesto cómo en la ceremonia estuvo también presente el sacerdote don Eulalio, quien fuera párroco de Brazatortas y encargado de casar a los padres del joven ordenando, Petra y Julián; don Matías, el cura que lo bautizó; y el actual párroco torteño, Iván Bastante, quien ayudó a Saúl a revestir las nuevas indumentarias que le acreditan como diácono.
La trayectoria vital y formativa de Saúl Calvo ha sido definida por el regidor torteño como la de un “diácono muy maduro que ha pasado por diferentes etapas”, siempre llevando a gala su condición torteña, tanto de viva voz como en redes sociales y entornos pastorales.
Inició su formación en el Seminario de Ciudad Real con 19 años y, tras un periodo de discernimiento en el que se trasladó a Córdoba para estudiar Gestión Cultural, residió un año en Roma donde formó parte del coro de aquella diócesis, regresando al Seminario en 2023 para culminar sus estudios teológicos.
Tras este paso decisivo, Saúl queda a la espera de su ordenación sacerdotal, prevista inicialmente para el próximo mes de septiembre en la Catedral de Ciudad Real, de manera que en Brazatortas se aguarda también con expectación esa fecha y la posterior celebración de su primera misa en el municipio.








