Por José Belló Aliaga
El Museo Nacional del Prado y la Fundación Amigos del Museo del Prado presentan La Visitación de Jacopo Carucci, Pontormo, una obra maestra del primer manierismo cuya potencia formal y carga espiritual la han convertido en un icono para la comunidad de Carmignano.




Tras su paso por Villa Medicea de Poggio a Caiano, debido a las obras de rehabilitación arquitectónica del edificio donde se ubica habitualmente, este capolavoro, podrá contemplarse en la sala 49 del edificio Villanueva hasta el 18 de junio de 2026.
Este excepcional préstamo cobra un significado especial: L’Aquila ha sido designada “Capital Italiana de la Cultura” en 2026, un reconocimiento con una fuerte dimensión simbólica tras el terremoto que devastó la ciudad en 2009. Y en el marco de esa programación, el Museo del Prado colaborará con el préstamo de una obra clave de su colección, La Visitación de Rafael.
La llegada de La Visitación de Pontormo, considerada una de las cumbres del manierismo y una de las pinturas más fascinantes de la Historia del Arte resulta aún más significativa porque el Prado no tiene obras del pintor en sus fondos; su formato e iconografía permiten, además, un diálogo excepcional con la Visitación de Rafael de la colección del Museo, antes de su viaje a Italia.
ACTIVIDADES “La obra invitada”
CENTRO DE ESTUDIOS
Centro de Estudios – Museo Nacional del Prado
CONFERENCIAS
Lugar: Auditorio del Museo del Prado
Horario: 18.30 h
Jueves 21 de mayo
Rafael y Pontormo, dos interpretaciones personales de la Visitación
Ana González Mozo (Museo del Prado)
Martes 16 de junio
Pontormo, Bill Viola y la revisitación de los maestros antiguos
Alfonso Palacio (Museo del Prado)
La Visitación
Pintada hacia 1528–1530, La Visitación es una sofisticada interpretación visual del encuentro entre la Virgen María y su prima Isabel, narrado en el Evangelio de san Lucas (1, 39–56). A pesar de su relevancia dentro de la producción de Pontormo,
Giorgio Vasari no la menciona en sus Vidas (1568), y apenas hay referencias a ella en la documentación de los siglos posteriores, lo que contribuyó a que pasara prácticamente desapercibida hasta comienzos del siglo XX.
Siguen siendo objeto de debate tanto el encargo de la obra —frecuentemente vinculado a la familia Pinadori, comerciantes florentinos de pigmentos— como su destino original. Todo apunta a que el retablo permaneció durante un tiempo en un ámbito privado antes de instalarse definitivamente en la iglesia de Carmignano, donde está documentado con certeza a partir del siglo XVIII.
Pontormo propone una interpretación muy personal del episodio evangélico. Las cuatro figuras femeninas, monumentales y alargadas, se articulan en una escena de que se desarrolla en un espacio ambiguo. La disposición de las anatomías se ha relacionado con el grabado Cuatro mujeres desnudas (1497) de Alberto Durero, mientras que el gesto del abrazo remite a la dextrarum iunctio, símbolo de unión empleado en relieves romanos y utilizado también por Rafael en su Visitación conservada en el Museo del Prado.
La presencia de las dos figuras del segundo plano, así como de los pequeños personajes que animan el fondo urbano —dos hombres que conversan, un burro asomado tras una esquina y una mujer en una ventana— refuerza el carácter de la escena. El espacio, concebido como un decorado arquitectónico cercano a las representaciones de la città ideale, funciona como telón teatral que intensifica la sensación de suspensión y movimiento.
El cromatismo, conseguido con matices poco habituales y capas translúcidas de pintura, domina la composición. La sensación de ingravidez de las figuras se ve compensada por el peso escultórico de los tejidos, cuyos pliegues parecen tallados en piedra y dejan intuir el sutil contrapposto de las anatomías. La iluminación refuerza el carácter de relieve pictórico de la obra, que ha sido interpretado como una alusión al debate renacentista del paragone, en el que Pontormo participó activamente.
Desde el punto de vista técnico, se trata de un óleo sobre tabla compuesto por cinco paneles de madera de álamo. Los análisis recientes han confirmado la proximidad material y cronológica de la obra con la Deposición de la Capilla Capponi de Santa Felicita, uno de los grandes hitos de la carrera del artista. Hoy, La Visitación es considerada no solo la imagen más representativa de Carmignano, sino también una de las cumbres indiscutibles del manierismo florentino.
Jacopo Carucci, Pontormo
Jacopo Carucci, conocido como Pontormo, fue una de las figuras centrales del manierismo florentino. Formado en el entorno artístico de Florencia y discípulo de Andrea del Sarto, desarrolló muy pronto un lenguaje personal caracterizado por composiciones innovadoras, figuras estilizadas y una intensa expresividad emocional.
Durante la década de 1520 realizó algunas de sus obras más importantes, como los frescos de la Cartuja de Galluzzo y la decoración de la Capilla Capponi en Santa Felicita, cuya Deposición es una de las creaciones más influyentes del arte del Renacimiento tardío. En sus últimos años trabajó para los Medici en proyectos ambiciosos, entre ellos la decoración del coro de San Lorenzo, hoy perdida.
La pintura de Pontormo ejerció una gran influencia en la pintura italiana de las décadas posteriores al romper con los principios del equilibrio clásico y abrir el camino a nuevas formas de expresión basadas en la tensión formal, el color y la ambigüedad espacial.
José Belló Aliaga
Pies de foto
Foto 1: La Visitación. Jacopo Carucci. Hacia 1528.Iglesia parroquial de San Michele Arcangelo de Carmignano (Prato), Diócesis de Pistoia
Foto 2: Imagen de La Visitación en las salas del Museo del Prado
Foto 3: Imagen de La Visitación en las salas del Museo del Prado
Foto 4: De izquierda a derecha: Nuria de Miguel, Secretaria General de la Fundación Amigos del Museo del Prado; Ana González Mozo, Jefa de Colección de Pintura Italiana del Renacimiento del Museo Nacional del Prado y Miguel Falomir, Director del Museo Nacional del Prado








