Con los ecos todavía resonando de la jornada previa de apertura del Año Jubilar Avilista, Almodóvar del Campo vivió ayer domingo 10 de mayo su día grande con la celebración de la festividad de san Juan de Ávila, en una jornada marcada por la devoción al patrón de la localidad.





La comunidad parroquial asistió a lo largo de la jornada a los actos convocados por la Hermandad de los Santos, en particular la procesión vespertina con sus reliquias óseas, pero también durante las dos eucaristías celebradas en su honor en el templo de Nuestra Señora de la Asunción que luce restaurado con todo esplendor tras dos años cerrado.
Por la mañana, al mediodía en la función solemne oficiada por el párroco, Juan Carlos Torres destacó que, aunque el templo ha sido restaurado con esmero, “lo más importante no son las piedras ni la madera, sino Jesús mismo”, recordando que la iglesia, con ocho siglos de historia, es la “vivienda espiritual” donde generaciones de almodovareños han sido bautizados, han formado familias y han despedido a sus seres queridos.
El sacerdote también centró su homilía en cómo Juan de Ávila, con 26 años de edad, hace este año 2026 cinco siglos, celebró en dicho lugar su primera misa. “Un joven de Almodóvar enamorado de Jesucristo y apasionado por el Evangelio”, enfatizó, para subrayar la vigencia de su legado vocacional, de vida y doctrinal, especialmente su devoción por la eucaristía, que definía como “amor y presencia de un Dios que no se cansa de quedarse con nosotros”.
La ceremonia matinal, a la que ya asistió una representación de la Corporación municipal, entre quienes se encontraba el alcalde, José Lozano, contó con las interpretaciones del coro parroquial en su nueva ubicación definitiva, pues tras la reordenación de los espacios litúrgicos, se sitúa ahora bajo la imagen del Cristo de la Caridad, junto a la sacristía.
El cambio responde a la recuperación del antiguo espacio que anteriormente ocupaban, al otro lado justo del presbiterio, como emplazamiento que a partir de ahora queda reservado exclusivamente para la celebración de los bautismos, recobrando de esta manera el sentido original del baptisterio.
Y luego, al caer la tarde tras la eucaristía vespertina oficiada por el rector del Seminario Diocesano de Ciudad Real, Juan Serna Cruz, se dio paso a una muy solemne procesión, cuyo referente recayó en esta ocasión en las reliquias de la mandíbula y la tibia del santo doctor almodovareño de la Iglesia universal, que como en la jornada del sábado durante los actos de apertura del jubileo, fueron trasladadas a hombros por seminaristas. Como recordó el párroco durante la mañana, estas piezas óseas representan “lo que realmente es el santo”, su presencia física más allá de las representaciones iconográficas en madera.
Para el acompañamiento, la Hermandad de San Juan de Ávila y San Juan Bautista de la Concepción repartió velitas con el anagrama avilista a los fieles congregados, contando además con las interpretaciones ofrecidas por la Banda de la Escuela Municipal de Música.
Una procesión que vivió tres momentos de especial intensidad espiritual con sus rezos correspondientes, el primero ante la capilla de san Juan Bautista de la Concepción, el otro gran santo nacido en la localidad; el segundo, ante la fachada de la Casa Natal de San Juan de Ávila; y, finalmente, antes de volver a entrar al templo parroquial, bajo su dintel.
El alcalde reiteraba el sentimiento de “orgullo y satisfacción” que embarga a la población, significando que ambos santos son un “hito de hombres ilustres” que otorga a Almodóvar del Campo una identidad única. Y recalcaba Lozano que el presente Año Jubilar Avilista supondrá, más allá de incentivar lo meramente espiritual, una nueva oportunidad para dinamizar la riqueza cultural y turística del municipio.
La festividad de ayer da paso desde hoy a la celebración del triduo en honor al maestro Ávila, que hasta el miércoles 13 de mayo incluido, cada tarde a las 20 horas, en el templo jubilar contará con diferentes predicadores en torno a la figura, obra y biografía de san Juan de Ávila.
El ciclo de predicaciones cuenta con la participación de Manuel Pérez Tendero, profesor de la Sagrada Escritura; Juan Serna Cruz, mañana; y Óscar Casas Arévalo, vicario de Pastoral de la Diócesis ciudadrealeña para cerrar. Durante estos tres días se contará con el acompañamiento musical y los cantos de Ángel y Flora.








