Tomás Álvaro clausura en Torralba el ciclo “La España Posible” con una mirada científica al saber antiguo

La Asociación Amigos del Patio de Comedias clausuró el pasado sábado la quinta edición del ciclo “La España Posible” con el encuentro “Curar ayer y hoy: una mirada científica al saber antiguo”, protagonizado por el médico, psicólogo, docente e investigador torralbeño Tomás Álvaro Naranjo.

El acto, celebrado en el Patio de Comedias de Torralba de Calatrava, puso el broche final a una programación dedicada este año a la salud y a la evolución de la atención sanitaria en el mundo rural. A lo largo de las tres sesiones, el ciclo ha permitido recordar la figura de los antiguos médicos de cabecera, reflexionar sobre la importancia de la atención primaria en los pueblos y, en esta última cita, abrir una mirada científica hacia aquellos saberes populares que durante generaciones formaron parte de la vida cotidiana.

La presentación corrió a cargo de José Anastasio Martínez Casero, profesor de Artes Plásticas y Diseño, quien destacó la trayectoria profesional y humana de Álvaro Naranjo, al que definió como un “torralbeño de pro” y recordó como una persona inquieta, curiosa y siempre vinculada a su pueblo. Antes, la presidenta de la Asociación, Marian Murcia, agradeció la participación del público y subrayó que, con esta sesión, se cerraban cinco años de encuentros dedicados a temas que preocupan y ocupan a la vida en los pueblos.

Durante su intervención, Tomás Álvaro Naranjo propuso al público un recorrido por la relación entre salud, territorio, cultura y tradición, partiendo de una idea central: cada comunidad ha construido históricamente su manera de entender la enfermedad, el cuidado y la curación en función de su entorno, sus creencias, sus plantas, sus vínculos sociales y su forma de vivir.

El ponente recordó que Torralba y su entorno han estado habitados desde tiempos remotos y explicó que la salud de los pueblos no puede entenderse al margen de su

historia. En este sentido, habló de antiguos hospitales concebidos como espacios de acogida, de los cirujanos barberos, las parteras, las curanderas y del conocimiento

popular transmitido durante siglos, especialmente por mujeres, en torno a plantas medicinales, remedios caseros, rituales y formas de acompañamiento.

Lejos de plantear una mirada nostálgica o acrítica, Álvaro Naranjo defendió que muchos de aquellos saberes responden a una observación fina de la naturaleza y de las personas, y que la medicina actual puede aprender de esa capacidad de escucha, empatía y comprensión integral del ser humano.

En su charla abordó también el papel de la fe, los rituales y las prácticas tradicionales en la manera en que los pueblos han afrontado la enfermedad, el sufrimiento y la incertidumbre. Entre otros ejemplos, se refirió a las rogativas, los exvotos, las plantas medicinales utilizadas en el campo o prácticas como el mal de ojo, explicadas desde una perspectiva antropológica, cultural y también desde la relación entre mente, cuerpo, emoción y salud.

El médico torralbeño insistió en que el cuerpo no puede separarse de la mente ni del contexto vital de cada persona. En este sentido, habló de la importancia del estrés, las emociones, la memoria corporal, la microbiota y la relación entre sistema nervioso, sistema inmune y sistema endocrino, defendiendo una visión integradora de la salud.

Uno de los mensajes centrales de la conferencia fue la necesidad de recuperar una medicina más humana, capaz de sumar los avances tecnológicos actuales con la sabiduría acumulada durante siglos. “El gran error fue separar el cuerpo y la mente”, vino a señalar durante su intervención, reivindicando que la salud debe entenderse como un equilibrio entre lo físico, lo emocional, lo social y lo cultural.

El encuentro concluyó con un coloquio abierto con el público, en el que el propio Álvaro Naranjo animó a los asistentes a incorporar pequeños aprendizajes a su vida cotidiana y a mantener una actitud abierta ante aquello que todavía no se comprende del todo.

Con esta última sesión, La España Posible cierra una nueva edición reafirmando su vocación de ser un espacio de diálogo sobre los grandes temas que afectan al mundo rural.

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