Este sábado, 16 de mayo de 2026, Villanueva de los Infantes se convierte en el epicentro de la cultura regional con la celebración del I Encuentro Grupo Oretania de Cantautores y Poetas Manchegos. La cita, que tendrá como escenario el emblemático patio de La Alhóndiga, arrancará a las 12:30 horas con una mesa redonda dedicada a la memoria del mítico Javier Segovia bajo el lema «La figura de Javier Segovia, en la raíz de los cantautores manchegos». El plato fuerte llegará por la tarde, a las 18:30 horas, con el gran recital conjunto donde, bajo la coordinación de Vicente Castellanos y Luis Díaz-Cacho, siete de los cantautores más relevantes de la provincia y un destacado elenco de poetas fundirán música y palabra para reivindicar la vigencia de la canción de autor en el corazón de La Mancha.
En el patio de La Alhóndiga, las piedras parecen guardar silencio por respeto. En este rincón de Ciudad Real se está gestando un acto de rebeldía silenciosa. Siete voces y un mito ausente se conjuran para demostrar que, en la era de la inteligencia artificial, la guitarra sigue siendo el arma más poderosa contra el olvido.
Para entender lo que ocurrirá este sábado en Infantes, hay que comprender la asombrosa evolución del cantautor en España. En los años 70, la canción de autor era una necesidad física, un megáfono contra el silencio de la dictadura. Artistas como Paco Ibáñez o Lluís Llach ponían música a la esperanza de un país. En Ciudad Real, esa llama la encendió Javier Segovia (1953-1977), el joven de gafas de pasta que capturó el ADN de la llanura antes de que un trágico accidente truncara su destino.
Con la llegada de la democracia, el género sufrió una crisis de identidad. Ya no había un enemigo común contra el que cantar. Muchos creyeron que el cantautor moriría, pero entonces ocurrió la metamorfosis, la canción de autor dejó de ser una herramienta puramente política para convertirse en una herramienta antropológica y social. El cantautor manchego dejó de mirar solo a las leyes para mirar al hombre, a la tierra y a su propia lengua. Lo que hoy vemos en Infantes es el resultado de esa evolución, la transición de la «canción protesta» a la «canción de autoría y compromiso social».
El puente entre la historia y el escenario lo tiende Vicente Castellanos. Formado en la Escolanía del Escorial y Catedrático de Historia, Castellanos es el humanista total. Como coordinador del encuentro, representa la evolución hacia la excelencia literaria. Su «Cancionero de los Poetas Manchegos» es la prueba de que el cantautor actual ya no busca solo la movilización, sino la preservación de la belleza. Para Vicente, la música es la resistencia definitiva frente a la frialdad tecnológica.
Junto a él, la veteranía se hace rock con Víctor Manuel González Caballero «Febo». Fundador del grupo Febo en 1974, Víctor es el testimonio vivo de la longevidad del género. Su premio de Onda Cero 2025 avala una carrera que ha sabido maridar el compromiso dylaniano con el pop y el blues, demostrando que la identidad manchega no tiene miedo a hibridarse.
La evolución también trajo consigo el activismo ecológico y social. Sandalio Morales, quien compartió certámenes con Javier Segovia hace cinco décadas, es el hombre que logró que «Salvemos Cabañeros» fuera el himno de una victoria civil sin precedentes. Su presencia en Infantes une el pasado más luchador con el presente más reflexivo.
Ese compromiso lo recoge Ángel Aguas, el «militante de la vida». Vinculado a la HOAC, su música es un manifiesto vivo por la dignidad trabajadora. Aguas representa al cantautor que, en pleno siglo XXI, sigue utilizando la palabra para despertar conciencias sobre la precariedad y la justicia social, recordándonos que los problemas del obrero de los 70 no han desaparecido, solo han cambiado de nombre.
En la era del ruido, la verdadera protesta es el silencio y la palabra bien dicha. Alfredo Jesús Sánchez, con su prolífica obra (200 canciones y 7 poemarios), ha creado un himno de identidad con «Vengo». Alfredo demuestra que el arraigo es la mejor medicina contra la globalización vacía.
Desde la mítica «catedral» del Café Libertad 8 de Madrid llega Vicente López de Sande, trayendo consigo la «revolución silenciosa del amor». Su música huye de lo comercial para centrarse en la vivencia pura, demostrando que el cantautor de hoy es un explorador de los sentimientos más profundos.
Finalmente, el círculo se cierra con María De Toro. Ella es el horizonte generacional. Multidisciplinar y ecléctica, María conecta el rock alternativo con la musicalización de la poesía de su tierra. Su voz excepcional es la garantía de que el género ha sobrevivido a la industria porque sabe renovarse desde la emoción pura y la sinceridad descarnada.
Este primer encuentro de cantautores manchegos nos recuerda que la provincia de Ciudad Real es una tierra de creadores que siguen buscando la verdad al desnudo. La Mancha suena, y suena a libertad. Javier Segovia no llegó a ver este encuentro, pero su espíritu habita en cada acorde de estos siete artistas que, este sábado, volverán a convertir la llanura en una canción eterna.
Palabra de Poeta
Este encuentro no se entendería sin su columna vertebral, la palabra desnuda. Bajo la coordinación de Luis Díaz-Cacho Campillo —poeta de largo aliento, humanista y pieza clave en el engranaje cultural de la provincia tras años de incansable labor al frente de los encuentros del Grupo Oretania—, la poesía recitada se convierte en el cimiento sobre el que se eleva la melodía. Díaz-Cacho, que entiende el verso como un compromiso innegociable con la fraternidad y la vida, ha logrado reunir a un elenco de voces que representan el latido literario más auténtico de nuestra tierra. En este rincón de La Mancha, la poesía no es un ejercicio de nostalgia, sino una herramienta vibrante y necesaria para explicar las incertidumbres del presente.
En el patio de La Alhóndiga, los versos cobrarán vida y cuerpo en las voces de figuras de una solvencia incuestionable, la sensibilidad ética de Eloísa Pardo Castro, la fuerza telúrica de Juan José Guardia Polaino, la lírica humanista de Luis Romero de Ávila, la mirada certera y profunda de Presentación Pérez González y la voz siempre necesaria y apasionada de Teresa Sánchez Laguna. Juntos, junto al propio Díaz-Cacho, forman una verdadera «guardia pretoriana» del sentimiento, demostrando que la poesía manchega posee una salud de hierro y una capacidad única para conectar con lo universal desde lo cotidiano.
A este elenco de voces locales se suma, con un simbolismo especial, la figura de Marciano Sánchez Cabanillas como Poeta Invitado. Su presencia añade una capa más de prestigio y profundidad a la jornada, cerrando un círculo de excelencia literaria que convierte el acto en un ecosistema artístico completo. Este maridaje entre los cantautores y los poetas no es casual; es el reconocimiento de que la canción de autor y la poesía pura beben de la misma fuente, la necesidad humana de nombrar el mundo para no perderse en él. En Infantes, la canción se hará verso y el poema se hará aire, recordándonos que la música y la literatura son, en esencia, las dos caras de una misma moneda llamada libertad.
Cita con tu propia historia
En un tiempo donde todo es efímero, donde consumimos canciones como si fueran objetos de usar y tirar y donde el ruido nos impide escucharnos a nosotros mismos, La Alhóndiga de Villanueva de los Infantes se ofrece este sábado como un santuario de lo auténtico.
No vayas a Villanueva de los Infantes solo a escuchar música o a oír poemas. Ve para permitirte el lujo de sentir sin prisas. Ve para descubrir que tu propia historia, tus miedos y tus esperanzas, están escritos en los versos de estos poetas y en los acordes de estos cantautores que, como tú, aman esta tierra.
Ve para que el eco de la guitarra de Javier Segovia te recuerde que la belleza es la única herencia que no se devalúa. Porque cuando el silencio del claustro se rompa con la primera nota, te darás cuenta de que no eres un simple espectador, eres parte de esa «huella eterna» que nos mantiene unidos. No dejes que te lo cuenten, porque hay momentos que, si no se viven piel con piel, se pierden para siempre. Regálate el privilegio de estar allí.







