Brazatortas celebró su tradicional romería de san Isidro Labrador con una multitudinaria jornada en Navalcaballo

Brazatortas celebró ayer viernes, 15 de mayo, la festividad en honor a san Isidro Labrador, una jornada de fiesta local que cada año congrega a vecinos, familias y peñas en la tradicional romería celebrada en el paraje de Navalcaballo.

El evento, que constituye una de las citas más señaladas del calendario anual, volvió a combinar los actos de carácter religioso con el encuentro social en un entorno natural que forma parte de la identidad torteña desde antaño.

Los actos conmemorativos de este año contaron con un preámbulo el pasado 12 de mayo, cuando se realizó la tradicional ‘traída’ del santo desde la pradera de Navalcaballo hasta el casco urbano, acompañado por vecinos y grupos de catequesis.

Debido a las obras de mejora que se están ejecutando actualmente en el entorno de la iglesia parroquial, la imagen estuvo en esta ocasión en los salones parroquiales hasta la mañana de ayer, momento en que partió de nuevo en procesión hacia su ermita para la celebración de la eucaristía, presidida por el párroco Iván Bastante, la bendición de campos y animales y la jornada de convivencia.

El alcalde de Brazatortas, Pablo Toledano, presente en los actos, subrayó durante la jornada la relevancia de esta festividad para un municipio estrechamente vinculado al sector primario.

Toledano apeló a la agricultura y a la ganadería como “motor económico imprescindible” para la economía del municipio y señaló que san Isidro simboliza valores como el esfuerzo y la humildad, pilares emblemáticos de Brazatortas y la comarca.

El regidor destacó el sentimiento de orgullo hacia el trabajo de los profesionales del campo y la fuerte devoción que los torteños profesan a la figura del santo, de ahí la gran afluencia a la pradera de Navalcaballo, donde se ubica la ermita dedicada al patrón desde los años 70, y que ayer volvió a destacar por su ambiente de hermandad.

Numerosas peñas y familias se instalaron en el entorno para compartir comidas campestres, en una jornada que también sirve para el reencuentro con antiguos residentes que regresan a la localidad por este motivo.

El primer edil puso en valor la hospitalidad de Brazatortas, señalando que la fiesta reúne a torteños que no olvidan sus raíces y demás visitantes, en un ambiente de acogida y tradiciones.

La programación festiva, que comenzó con la salida de la imagen desde el casco urbano a pie y en andas, se extendió durante toda la tarde en el paraje natural y concluyó ya entrada la noche con la actuación de una orquesta en la localidad.

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