El Cerro de las Cabezas de Valdepeñas se prepara para vivir una de las transformaciones más importantes de su historia reciente. El parque arqueológico, uno de los grandes referentes del mundo íbero en el territorio nacional, está inmerso en un proyecto de mejora de 2,9 millones de euros, financiado a través del Programa de Mejora de la Competitividad y de Dinamización del Patrimonio Histórico, concedido por el Ministerio de Industria y Turismo en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
La actuación busca cambiar la manera en la que el visitante se acerca al yacimiento. No se trata solo de renovar espacios, sino de hacer más comprensible la ciudad íbera, explicar cómo se organizaba, cómo vivían sus habitantes y qué restos han llegado hasta hoy tras décadas de excavaciones y trabajos de conservación.
El arqueólogo municipal del Ayuntamiento de Valdepeñas y codirector durante años del yacimiento, Julián Vélez, explica que las obras van a suponer «un cambio sustancial» en la visita que realizan estudiantes, turistas y público general al actual Parque Arqueológico del Cerro de las Cabezas.
Una de las claves del proyecto será la mejora del itinerario. Según Vélez, los fondos permitirán «elaborar o reactivar un itinerario de visita cuyo factor principal va a ser su accesibilidad». La intención es que cualquier persona pueda recorrer y entender el yacimiento «de una manera física, cognitiva o de manera general».
Actualmente hay unos 12.000 metros cuadrados excavados que son visitables. Sobre esa superficie se articulará un recorrido formalizado, con miradores intermedios, puntos de realidad aumentada, información mediante códigos QR y paneles explicativos. Todo ello permitirá avanzar por la zona visitable con más contexto y una lectura más clara de los restos arqueológicos.
El visitante podrá acercarse a los resultados de las excavaciones realizadas desde mediados de los años 80, unos trabajos que han permitido documentar una parte fundamental de este enclave.
Vélez recuerda que se ha identificado una línea de muralla que en la línea fotográfica alcanza los 1.600 metros, de los que se han excavado alrededor de 200 metros lineales.
A esa muralla se suman restos de urbanismo, viviendas, almacenes y zonas de producción. También se han documentado hornos para hacer pan y otros vinculados a la cerámica, muy abundante en el yacimiento y con rasgos propios.
La realidad aumentada y la realidad virtual ayudarán a que el público no vea solo muros o estructuras, sino que pueda imaginar cómo fue esta ciudad hace unos 2.300 años.
EXCAVACIONES, ECOPARQUE Y ARQUEÓDROMO
El proyecto incluye también actuaciones arqueológicas y de restauración. Entre ellas, Vélez menciona una zona de excavación en torno al santuario de los betilos, restauraciones en la muralla sur y en la zona norte, además de la creación de un ecoparque.
Ese espacio permitirá recorrer especies arbóreas que convivieron con los habitantes de la ciudad entre el 500 a.C. y el 300 a.C., incorporando al relato del yacimiento el paisaje y el entorno natural. La visita, por tanto, no se limitará a los restos construidos, sino que también ayudará a entender el contexto en el que vivieron sus antiguos pobladores.
Otro de los nuevos recursos será el «arqueódromo», pensado especialmente para escolares. Vélez señala que será una zona donde los niños, los colegios e incluso estudiantes de ESO podrán «ser arqueólogos por un día» y visitar una casa íbera, reforzando el carácter didáctico del parque arqueológico.
LA RESTAURACIÓN DE TODO LO EXCAVADO, COMPLETADA
El restaurador municipal del Ayuntamiento de Valdepeñas, Miguel Carmona, que trabaja en el yacimiento desde 1991, subraya que la conservación del Cerro de las Cabezas ha evolucionado de forma notable.
De los primeros trabajos puntuales en hogares, pavimentos o materiales concretos se ha pasado a intervenciones en manzanas, áreas completas y zonas amplias del parque.
Carmona sitúa un punto de inflexión en 2003, cuando se desarrolló el centro de interpretación y se pautó una ruta determinada para visitar el yacimiento. Desde entonces, los trabajos se han centrado en adaptar la restauración a un espacio arqueológico complejo y visitable, buscando materiales que protejan las estructuras sin alterar su lectura.
Con los fondos actuales se ha actuado sobre el pequeño porcentaje que quedaba pendiente de restauración, correspondiente a áreas de la zona sur y de la zona norte que estaban excavadas, pero podían deteriorarse.
Además, se ha trabajado con soluciones de arqueología experimental para mostrar cómo construían los íberos, con zócalos de piedra y adobe, sin comprometer las partes originales.
Según Carmona, con estas últimas actuaciones se ha conseguido completar «al 100%» la restauración de todo lo excavado.
En la zona norte también se ha llevado a cabo la excavación perimetral del santuario, donde se han descubierto calles, un posible pozo y parte del urbanismo del entorno.
Esa zona se ha excavado, consolidado y restaurado, incorporando una recreación arquitectónica parcial para facilitar su interpretación desde el mirador previsto.
El resultado será un Cerro de las Cabezas más accesible, más comprensible y más preparado para recibir visitantes. Un parque arqueológico que no solo conservará mejor sus restos, sino que permitirá explicar con más claridad cómo fue aquella ciudad íbera y cómo vivieron quienes la habitaron hace más de dos mil años.










