El Villar de Puertollano estrecha lazos de convivencia en el Día de Castilla-La Mancha

Julián Gómez.- La pedanía de El Villar de Puertollano volvió a convertirse en un ejemplo de comunidad y tradición con la celebración de su ya emblemático ‘Día de Convivencia’, una cita anual que coincide con los actos del Día de Castilla-La Mancha. En esta ocasión, el epicentro de la jornada festiva fue la Plaza del Trillo, que se llenó de vida, reencuentros y el inconfundible aroma de la gastronomía popular.

Organizado de manera minuciosa por la Asociación de Vecinos «El Castillejo», el evento tuvo como absolutas protagonistas a las tradicionales migas. Un grupo de dedicados «migueros» asumió el reto culinario desde primera hora de la mañana del pasado día 31, poniendo todo su empeño para que el plato estrella estuviera listo para su degustación a partir de las dos de la tarde.

Un punto de encuentro para el reencuentro

El ambiente festivo comenzó a fraguarse mucho antes de que se sirviera la comida. Desde tempranas horas, los vecinos de la pedanía, acompañados por numerosos invitados y visitantes, fueron acudiendo a la plaza portando sus propias mesas y sillas. El objetivo no era otro que asegurar el mejor sitio disponible para disfrutar de una jornada de convivencia y propiciar el emotivo reencuentro con familiares y amigos.
Tras el esperado reparto de las migas —que se sirvieron generosamente acompañadas de los clásicos aditamentos de la tierra: chorizos, torreznos, pimientos, asadura y boquerones, además de su correspondiente bebida—, la celebración se prolongó durante toda la tarde. La instalación de un chiringuito permitió a los asistentes alargar la sobremesa y disfrutar de la jornada en el mejor de los ambientes.

Agradecimiento institucional y vecinal

El presidente de la asociación vecinal, Gregorio Molina, quiso aprovechar la oportunidad para expresar su público agradecimiento por el respaldo recibido. Molina destacó especialmente la asistencia del primer teniente de alcalde de Puertollano y del alcalde pedáneo, así como la masiva respuesta de todos los asistentes, cuyo compromiso es vital para garantizar que esta arraigada tradición no se pierda.
Asimismo, el representante vecinal hizo extensivo el agradecimiento a sus compañeros de la junta directiva y al grupo de amigos colaboradores que, de forma altruista, «siempre están ahí». «Sin ellos no sería posible realizar un evento de esta magnitud», concluyó, cerrando una jornada que vuelve a poner en valor la identidad y el tejido social de El Villar.

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