Nuestra vida en las mejores manos: gracias a la Sanidad pública de Castilla-La Mancha

Paula Fernández.- En general no me gusta escribir de mi, ni de mis sentimientos más íntimos, comento desde fuera la actualidad política, la situación económica o como actúan mis adversarios políticos.

Pero hay momentos en la vida que te obligan a frenar en seco, un diagnóstico inesperado, una palabra que te cuesta pronunciar y el mundo a tu alrededor se vuelve más frágil , se te hunde bajo los pies, es un jarro de agua fría que cambia las prioridades de toda la familia.

Cuando a la persona que más quieres le diagnostican un cáncer, como familiar , te invade una sensación tremenda de impotencia, quieres protegerla, quieres curarla, pero sabes que tu no puedes.

Y es en esos días de incertidumbre cuando descubres el verdadero valor de lo que nos cuida a todos. Es ahí donde la sanidad pública deja de ser un concepto abstracto en los informativos, y es ahí donde entiendes con toda claridad para que sirven nuestro impuestos, estos cobran su sentido más noble y humano cuando financian la salud, cuando salvan vidas. Cuando entras en el Hospital, miras a tu alrededor y ves la tecnología de vanguardia, los tratamientos de última generación y sobre todo el despliegue de profesionales excelentes, es cuando comprendes de verdad que el esfuerzo fiscal colectivo no es una fría obligación administrativa, sino el mayor acto de solidaridad que tenemos con todos nosotros.

Es ese fondo común que financia la esperanza de cualquier vecino o vecina, vivas donde vivas y tengas el dinero que tengas.

Y el vivas donde vivas empieza a importar en nuestro país, no todas las autonomías priorizan de igual forma lo público, no es igual un gobierno que otro, unos priorizan el negocio privado, ya sea en la sanidad o la educación y otros como en Castilla la Mancha, lo público y las personas van primero.

A menudo damos por sentado nuestro sistema de salud y olvidamos que tener acceso a tratamientos de vanguardia, a un seguimiento riguroso de nuestra enfermedad, y a profesionales de primer nivel, es el mayor logro de nuestra sociedad y tenemos que defenderlo con toda nuestra energía.

El verdadero triunfo de nuestro sistema es saber que tu familiar recibe la mejor atención posible , y eso lo sabemos muy bien quienes hemos cruzado las puertas del HGUCR con el corazón en un puño, la excelencia médica del Servicio de Oncología es indiscutible, entrar en la consulta con miedo y salir respirando mas aliviado, no porque la enfermedad hubiera desaparecido, sino porque te han explicado todo, te han hablado de las terapias que curan, te han infundido esperanza.

Este artículo no es solo una reflexión es un GRACIAS CON MAYÚSCULAS y de corazón, un agradecimiento profundo al servicio de Oncología del HGUCR, por su excelencia médica, por su trabajo diario y por recordarnos que en la lucha contra la enfermedad , nunca estamos solos, y este agradecimiento se hace extensivo a todos los profesionales, desde los especialistas, en mi caso el Dr. Villa hasta las enfermeras y enfermeros ( gracias Esperanza, gracias Vicente y en vosotros gracias a todos vuestro compañeros de los que no conozco su nombre, gracias a los auxiliares también sin vuestro trabajo los tratamientos no serían posibles)

Gracias por devolvernos la esperanza y por recordarnos cada día que nuestra sanidad pública es un tesoro que debemos cuidar y defender entre todos. Porque nos va la vida en ello.

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