Jaime Juan Herrera.- El brutal empujón por la espalda de un POLICÍA NACIONAL a una profesora de 68 años en Valencia no es mantener el orden, es un abuso de poder intolerable.
Un agente de la ley porta armas y autoridad para proteger al ciudadano, no para estampar contra el asfalto a una mujer indefensa que se manifiesta pacíficamente por la educación pública.
La apertura del expediente y la denuncia penal son el mínimo exigible ante una actuación policial que roza la COBARDÍA.
Defender la Institución policial implica purgar de inmediato a este elemento, sujeto, energúmeno y RAMBITO RADICAL que confunde el uniforme con la impunidad.
Quien ataca por la espalda a los ciudadanos a los que debe de servir no merece llevar ese uniforme y esa placa ni un minuto más.
“VALIENTE”, ve calentando que sales para el banquillo de los acusados.
NO HAY MÁS PREGUNTAS SEÑORÍA.








