Cáritas Parroquial presenta en Almodóvar del Campo su nuevo modelo de acción social centrado en el acompañamiento y la autonomía de las personas

Cáritas Parroquial de Almodóvar del Campo celebró el lunes, en el marco de la Semana de la Caridad que se celebra estos días y que así también ilustra una pancarta que cuelga de la balconada del edificio consistorial, la conferencia titulada “De ayudar a acompañar: un nuevo modelo de Cáritas en Almodóvar”.

El acto informativo, que tuvo lugar en el salón de actos de la Casa Natal de San Juan de Ávila, contó con la ponencia de Francisco Alhambra Moreno, responsable del Área de Parroquias y Voluntariado de Cáritas Diocesana de Ciudad Real, quien desgranó la evolución de la acción social de la entidad hacia un sistema centrado en la promoción y la autonomía de las personas.

La apertura corrió a cargo del párroco Juan Carlos Torres, quien subrayó que la caridad no es un mero grupo de personas movidas por la solidaridad, sino la expresión oficial del amor de la Iglesia hacia los más necesitados, destacando la importancia de este espacio de reflexión para la comunidad cristiana y la sociedad civil de la población.

El sacerdote remarcó que la acción caritativa ha madurado significativamente desde los modelos de asistencia básica de la posguerra hacia un modelo “profundo, actual y propio de hoy”, pues, según añadió, el objetivo actual no es solo cubrir carencias materiales, sino consolar, escuchar y devolver la dignidad a las personas.

Y la directora de Cáritas Parroquial de Almodóvar del Campo, Teresa Almodóvar, presentó al ponente destacando su amplia trayectoria de 18 años en la organización y su perfil como trabajador social, agradeciendo asimismo la presencia de asistentes entre los que estaban ediles de la Corporación municipal y miembros de distintas hermandades.

Francisco Alhambra inició su intervención explicando que Cáritas ha vivido una evolución necesaria, cuyo nuevo modelo de acción social no se mueve por impulsos, sino por criterios consensuados que priorizan acompañar, promover y potenciar las capacidades de cada individuo, evitando que la ayuda económica se convierta en un fin en sí mismo.

En el transcurso de su intervención, esbozó detalles del Programa Diocesano de Acogida, definido como la puerta de acceso fundamental a la intervención familiar, por cuanto no solo se busca responder a demandas urgentes, sino establecer una relación de ayuda que mejore las condiciones de vida mediante itinerarios personalizados de inclusión social.

Bajo el lema ‘Nos mueve el amor’, la entidad ha consolidado una estrategia donde la persona vulnerable es el centro de la acción, utilizando las ayudas monetarias únicamente como recursos al servicio del acompañamiento y la educación hacia la autonomía.

Durante la charla, se vincularon las raíces locales de Almodóvar del Campo con la labor de la entidad, recordando la figura de san Juan de Ávila, de quien dijo que ya practicaba en vida esta visión de la caridad al invitar a comer a pobres tras su primera misa y compartiendo sus bienes con ellos. En este sentido, se definió la labor de Cáritas no como un ideal abstracto, sino como un compromiso práctico y transformador que busca encontrar a Cristo en “el enfermo, el pobre y el olvidado”.

Clave en esta estrategia fue la participación de Cáritas Parroquial en el convenio suscrito con la Fundación Amancio Ortega (FAOG), a través del proyecto ‘Una vivienda, un hogar’ que, desarrollado hasta junio de 2025, permitió priorizar a familias con dificultades reales para afrontar gastos de vivienda y evitando un asistencialismo aleatorio.

Las claves de la estrategia actual

Alhambra detalló que la estrategia actual busca transitar definitivamente desde una Cáritas asistencial hacia una Cáritas de promoción de la persona. Este cambio de mentalidad implica analizar las causas estructurales de la exclusión y buscar soluciones conjuntas.

El ponente hizo hincapié en la importancia de los itinerarios formativos, que han facilitado la incorporación efectiva de usuarios al mercado laboral y, en el caso de la población migrante, han promovido su regularización y fijación en la localidad, combatiendo así la despoblación.

En cuanto al papel del voluntariado, la charla instó a los presentes a convertirse en “vigías” de la sociedad, capaces de detectar injusticias y actuar como puentes en un mundo marcado por la polarización, subrayándose la importancia de la confidencialidad en el trabajo en los pueblos y la necesidad de formación continua.

Alhambra recalcó que ser voluntario de Cáritas implica una responsabilidad ética de 24 horas que exige coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, instando a la sociedad de Almodóvar del Campo a ser “artesana de la paz y la esperanza” para que su labor sea respaldada y asumida por el conjunto de la ciudadanía.

Datos a nivel local

La trascendencia de este nuevo modelo de gestión queda reflejada en la pormenorizada radiografía de las 1.323 intervenciones familiares registradas durante el ejercicio de 2025, tal y como refleja la memoria de Cáritas Parroquial de Almodóvar del Campo, cuyo grueso de actividad se concentró en labores de información y orientación, con 458 actuaciones, lo que sitúa a esta entidad como referente de asesoramiento para las familias vulnerables de la localidad, en coordinación con los Servicios Sociales del Ayuntamiento.

Este trabajo de ‘puerta abierta’ se complementó con una intensa labor de seguimiento que suma 100 intervenciones directas y la formalización de 15 acuerdos de inclusión y 5 itinerarios educativos, herramientas clave para que el usuario deje de ser un sujeto pasivo de la ayuda y se convierta en protagonista de su propia promoción personal.

Más allá de la atención en sede, los datos revelan una notable capilaridad de la acción social en el entorno cotidiano de la población, pues Cáritas Almodóvar realizó 74 intervenciones de trabajo de calle y 12 visitas a domicilio, a las que se añaden actuaciones de alta especialización como el apoyo psicosocial, 18 casos; la mediación en derivación a otros recursos, 21 casos; y el acompañamiento en rehabilitación de adicciones, 6 casos.

Esta labor de red se extiende también a la coordinación con los servicios locales y regionales, con 18 acciones de intervención conjunta, y a situaciones de extrema precariedad, logrando el ingreso residencial de dos personas sin hogar y prestando apoyo activo en la búsqueda de vivienda en otras diez ocasiones

Otro dato relevante destacado en el informe local es cómo, al término de esa financiación FAOG, Cáritas Parroquial de Almodóvar asumió con sus escasos recursos el mantenimiento de ayudas análogas para garantizar que los procesos de inclusión y los logros obtenidos por las familias no se vieran interrumpidos.

Toda esta labor se tradujo en la atención directa a 27 familias y un total de 203 personas beneficiarias y, en este contexto, es significativa la introducción de medios tecnológicos pues las casi 300 conversaciones mantenidas mediante WhatsApp se han consolidado como principal vía de seguimiento, superando ampliamente a las llamadas telefónicas tradicionales, que llegaron a 137 durante el ejercicio. El informe también registra, como parte del vínculo emocional con sus usuarios, la entrega de 45 felicitaciones navideñas.

Respecto a ayudas económicas, se contabilizaron 60 prestaciones monetarias y 50 acciones específicas bajo el convenio FAOG. En este apartado destacan intervenciones de alto valor para la autonomía, como la compra de electrodomésticos de alta eficiencia energética para reducir el gasto de las familias a largo plazo y la ejecución de una pequeña reforma en un hogar para mejorar su habitabilidad. Por su parte, los fondos parroquiales sufragaron 42 vales de alimentación, mensualidades de alquiler y servicios de salud esenciales, como la financiación de gafas graduadas, un recurso vital para la inserción laboral y educativa de los usuarios.

La atención a personas en situación de extrema exclusión también ocupa un lugar relevante en la memoria local, pues durante el ejercicio pasado la entidad gestionó el ingreso residencial de dos personas sin hogar y costeó alojamiento en pensiones para casos de emergencia.

En un ejercicio de atención a la dignidad más básica, la organización proveyó ropa interior y medicamentos, y en esta labor se entregaron también juguetes para niños, calzado y utensilios de cocina esenciales, como batidoras y ollas, facilitando la vida diaria de las familias en situación de vulnerabilidad.

Contrarrestando la soledad no deseada

Otra faceta no menos importante de la labor del voluntariado de Cáritas tiene que ver con el acompañamiento a personas mayores que, teniendo cubiertas sus necesidades básicas, sí tienen falta de compañía y suelen ser por ello víctimas de la soledad no deseada, algo como también se suscitó a lo largo de la charla.

Alhambra refirió sobre esta creciente realidad que atañe a las personas de edad, que se trata de un las pobrezas más silenciosas y dolorosas de la sociedad actual, por lo que el ponente puso en valor este otro objetivo de la organización de la Iglesia, el de lograr que los mayores “envejezcan con amor y con sentido”, evitando que se sientan desvinculados de su entorno.

Al respecto, puso en valor la labor Cáritas Parroquial que durante el pasado año acompañó de forma constante a 14 personas en situación de aislamiento o dependencia, logrando, a través de visitas domiciliarias y actividades compartidas, reconstruir ese vínculo comunitario esencial, para que sigan viviendo una vida digna, de calidad y llena de fe.

Semblanza del ponente

Francisco Alhambra Moreno es el actual responsable del área de Parroquias y Voluntariado de Cáritas Diocesana de Ciudad Real. Trabajador social de profesión, atesora una sólida trayectoria de 18 años dentro de la institución.

Su experiencia se forjó principalmente en la Cáritas Interparroquial de Ciudad Real, donde durante 14 años desarrolló tareas de acogida, coordinación de equipos y trabajo en red. Posteriormente, desempeñó la responsabilidad de coordinar el área de inclusión a nivel diocesano antes de asumir su cargo actual, desde el cual impulsa la participación y la corresponsabilidad comunitaria.

Descrito por quienes trabajan con él como un “hombre de parroquia” profundamente vinculado a la vida comunitaria, Alhambra destaca por una sensibilidad especial ante las injusticias y el sufrimiento ajeno. Esta faceta humana se refleja también en su talento artístico como cantautor, utilizando la música como herramienta de denuncia social.

Residente en La Solana, su propia biografía es un ejemplo de superación y cambio: antes de titularse como trabajador social, trabajó durante 14 años como agricultor, una experiencia vital que le otorga una visión cercana y realista de los procesos de transformación que hoy lidera desde Cáritas.

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