Jesús Millán Muñoz.– Vayamos unos días al Monasterio Cisterciense Monte Sión de Toledo para que nuestra mente y carne y alma-espíritu descansen. Démonos unos días de sosiego a nosotros mismos.
Quizás, todo tenga que evolucionar y progresar. Y, una de las realidades que quizás deba cambiar es que si alguien dispone de quince días de vacaciones al año, una parte lo dedique a ir a la playa o a un país extranjero o al bosque, según sus circunstancias y su estado de vida. Y, tres o cuatro días, por ejemplo, un puente corto o largo, vaya a descansar, a quitarse un poco del mundanal ruido, copiando a Fray Luis de León, a un monasterio. Un monasterio o convento cristiano, que hay decenas en la Piel de Toro, en esta Celtiberia tan antigua, que disponen de hospedería, y, que llamando unas semanas antes o unos días antes podrá comprobar que tengan cama y tengan lugar para usted.
Da lo mismo usted que sea ateo, sea agnóstico, sea de una ideología o sea de otra, sea de una religión o sea de otra, sea de una confesión cristiana o sea de otra. Da lo mismo, sea anciano o sea joven o sea de mediana edad. Da lo mismo, esté casado o esté soltero, sea hombre o sea mujer. Hay hospederías, que así se llaman, lugares en conventos y monasterios para meditar, reflexionar, silenciarse, tranquilizarse, sosegarse, dejar que el tiempo vaya más fluido y sosegado y despacio y tranquilo. Hay hospederías y conventos y monasterios que pueden ir hombres, y, otros mujeres, y, algunos mixtos. Sólo hay que cumplir las normas mínimas de convivencia y respeto.
Cuando era joven, también lo he sido, imperaba una especie de moda, de irse o quererse irse o tener envidia por irse muy lejos al Asia profunda y lejana para meditar. Recuerdo una vez, que le hicieron una entrevista a uno de “esos ascetas orientales”, no recuerdo de que parte de la India, un hombre que antes de estar en un monasterio budista o vedista-hinduista, no recuerdo bien, había estado estudiando en Europa. A un periodista que le preguntaba, contestó más o menos así: “De Europa no tienen que volar cinco mil kilómetros para venir a la India a meditar, orar, encontrarse consigo mismos, tienen a Juan de la Cruz allí en Europa, mírenlo y aprendan de el”.
Creo que aquella frase, evidentemente no es exacta, pero la idea es exacta, aquí en Europa, durante siglos han florecido cientos de grandes santos y santas, místicos y ascetas que han caminado por los caminos de la mente y del alma profunda. Y, que tenemos olvidados en libros que apenas nadie lee, en monasterios y conventos que siguen sus prácticas, hay tantos y tantas voces: Benito de Nursia, Bernardo de Claraval, Armand-Jean de Rancé, por ejemplo, Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, Juan de la Cruz, y, otras decenas y docenas. Por tanto, se puede venir a estos conventos y monasterios, para intentar entrar un poco más en sí, sea sólo diríamos en la mente-conciencia-consciencia, incluso inconsciencia, también, si se desea, un poco en los mares del espíritu, que esto ya tiene que ser con prudencia y racionalidad, y, quizás, un poco de consejo, dirección, asesoramiento, discernimiento, etc.
En estos modestos artículos de opinión vamos haciendo un pequeño viaje por los pequeños o grandes lugares de nuestra Iberia profunda y esencial. De lugares y monumentos que quizás tengamos un poco olvidados o semiolvidados, que podemos pasar al lado, y, nunca nos detenemos, que pueden estar, como este lugar, en la Mancha, en Castilla la Nueva, que está a mil metros de Toledo Capital, a sesenta mil metros de Madrid. Podemos aprender que algunos fines de semana, algunos puentes, a empezar a conocer y viajar y entender y comprender, y de paso, entendernos y comprendernos a nosotros mismos esta España profunda, llamaban antes, ahora la llaman deshabitada, desierta, vaciada, silenciada y silenciosa… Conocemos a personas que han viajado diez mil kilómetros a conocer un paisaje de América o de Asia, y, quizás no hayan ido a percibir y sentir un paisaje que está a cien mil metros de su vivienda…
Existe una sensación de tristeza, angustia, depresión, prisas en muchos seres humanos, que habitan en grandes ciudades o en medianas ciudades. Buscamos soluciones de todo tipo, algunas no buenas, ni verdaderas. Pero podemos tener al lado de nuestra casa u hogar, quizás a unas decenas de kilómetros estos lugares, que nos pueden ayudar a silenciarnos, a dejar el móvil por unas horas o un día en sosiego y tranquilidad. A pasear, en este caso, por los jardines y árboles, a pasear por los bosques de piedra formando bóvedas y claustros, a conocer más y mejor de nuestra historia y de lo que somos, a masticar un poco silenciarte en el silencio silenciado silencioso y silenciante. Aquello de que no somos más que nadie, tampoco menos que nadie –me refiero al resto de Europa-.
Cómo decían los viejos maestros griegos, no vale ninguna filosofía que no intente curar algún mal humano. Sugiero, con sumo respeto, que este monasterio abra una etiqueta en la Wikipedia, dónde cuenten algo de su historia, algo de su realidad, enlace a su página para si alguien quiere visitarla.
Segundo, sugiero estudien la posibilidad en los grandes pasillos y claustros, en vitrinas, o en paredes ir formando una pequeña colección de arte actual religioso. Creo que añadiría un complemento, quizás para algunas instancias o salas. Si abren dicha posibilidad, verán que hay muchos autores plásticos que estarían dispuestas a donar gratuitamente obras. Ustedes pueden seleccionar. Unir, unir en la austeridad de su vida de monjes trapenses: arte actual y religiosidad… Pueden consultar con otros monasterios que están abriendo esta posibilidad.
Al final, recordemos aquello de Benito de Nursia, “habitarse a sí mismo”. Aprender a habitarse a sí mismo, de forma racional y moral y correcta y adecuada en verdad y en bondad… ¡Estos monjes le esperan a usted, para dos o tres día, en medio de la semana, en un fin de semana…! ¡Quizás su mente y su alma y su carne y su psique y su consciencia y su inconsciencia le están aporreando en esta posibilidad y usted no escucha! ¡Eso sí en un convento o monasterio católico, porque no vaya a ir usted a algún lugar inapropiado, porque también ha habido muchos engaños y mentiras y manipulaciones, sea usted prudente como serpientes…!








