La cuarta edición del Festival El Vid ha arrancado por todo lo alto, demostrando desde sus primeros compases por qué se ha convertido en una cita imprescindible dentro del panorama musical. La jornada se inauguró bajo uno de esos espectaculares cielos anaranjados tan propios de los atardeceres manchegos, el escenario perfecto para el descaro y las altas dosis de humor de Niños Bravos.






La banda madrileña rompió el hielo derrochando ironía en cada canción, como no podía faltar, desató los primeros cantos colectivos con su ya popular versión del clásico ‘Un beso y una flor’ de Nino Bravo.
A medida que la luz del sol se desvanecía, el ambiente en el recinto iba cobrando fuerza. El público fue creciendo notablemente, hasta el punto de que entre la multitud ya se dejaban ver varios grupos de amigos luciendo con orgullo las camisetas de la siguiente banda de la noche: Merino.
El joven proyecto de pop, formado por Sandra Merino y Álex Gallego, llegaba a El Vid en un momento dulce, en plena presentación de su tercer álbum de estudio, «El Bosque», un trabajo que ellos mismos definen como su particular metáfora de madurez emocional, refugio y crecimiento. Fuera de este último disco, la banda rescató grandes canciones de su repertorio como ‘Demasiado Grande’, el conocido tema que comparten con un Iván Ferreiro que, curiosamente, ya acompañó al festival en la pasada edición. La conexión con el publico fue total; de hecho, Sandra se emocionó visiblemente al ver cómo la arropaba cantando a pleno pulmón ‘Me Voy’, un cariño que la vocalista agradeció de corazón mientras confesaba lo ilusionante que está siendo este año para ellos gracias a su extensa gira de salas.
La sintonía con Merino no terminó sobre las tablas, ya que una vez finalizado el concierto, la banda se dirigió directamente al puesto de merchandising, donde se formó una fila de seguidores cargados con sus vinilos para conseguir una firma y cruzar algunas palabras de complicidad con Sandra.
Para que el ritmo no decayera durante los necesarios cambios de escenario, la DJ asturiana Pau Ornia tomó los mandos de la cabina, amenizando las transiciones con los éxitos más bailables del pop actual y manteniendo al público en constante movimiento. Así se preparó el terreno para la llegada de Modelo, la banda que una vez más demostró por qué se ha ganado el corazón de los asistentes de El Vid.
Con la energía arrolladora de una batería, la calidez de un ukelele y la actitud positiva de sus dos únicos componentes, los zaragozanos no solo hicieron bailar a la masa, sino que la hicieron jugar con coreografías que iban de izquierda a derecha y del suelo para arriba. El clímax de su actuación llegó cuando firmaron, por derecho propio, el primer pogo oficial del festival.
Para Modelo, la noche tenía un tinte casi mágico. Bajo la premisa de que «cuidado con lo que deseas porque a veces los sueños se cumplen», el dúo sabe de buena tinta que es real, ya que han completado el viaje soñado en El Vid pasando por todos sus estratos: desde tocar en la plaza en sus inicios, luego por el escenario de «el tardeo», hasta coronar finalmente el escenario principal. Desbordantes de gratitud, decidieron subir al escenario a Pedro y Mario, organizadores del festival, quienes arrancaron unas emotivas palabras de agradecimiento ante un público entregado.
El broche de oro a una noche redonda lo puso el mitiquísimo Dj Nano. Con su energía incombustible, Nano revolucionó la pista remezclando éxitos de bandas del pop-rock nacional como Siloé o Dani Fernández, intercalados con los mayores rompepistas de la música electrónica; defendiendo su terreno con orgullo, el DJ lanzó al aire un enérgico grito de «¡viva la música electrónica!».
Tras este debut por todo lo alto, El Vid no da tregua y comenzará su segunda jornada en horario vespertino. El esperado «Tardeo», junto a las bodegas y los productos locales, ocupará ambos lados del recinto ferial para maridar la cultura del vino con la gastronómica. En lo estrictamente musical, el día arrancará con los directos de Sara del Valle y Belapalma, los dos finalistas del concurso Brujerías Sonoras, encargados de abrir el segundo día del festival.









