La falta de información es la principal causa de muerte en cáncer de próstata y PROSVIDA reclama educación pública desde Valdepeñas

La Confianza de Valdepeñas acogió una tarde de música, poesía y testimonios médicos para concienciar a los hombres sobre la importancia vital de la prevención y el control del PSA, rompiendo los tabúes y el pudor que todavía rodean a esta enfermedad. Durante el acto se alertó de que el desconocimiento es el factor que más vidas cuesta en esta patología, una realidad ante la cual PROSVIDA reclama la puesta en marcha urgente de iniciativas pedagógicas y de sensibilización pública.

La velada comenzó desgranando el origen y la trayectoria de este movimiento cultural, social, sanitario y de concienciación de carácter nacional. Tras haberse celebrado con éxito en Madrid, el festival tiene programado extenderse por Cataluña, el País Vasco y diferentes localidades de Castilla-La Mancha, con objetivos fundamentales como la prevención, la visibilización del cáncer de próstata y la exigencia de campañas informativas. La iniciativa parte de una idea de Julio Criado García, responsable del Grupo de Comunicación Oretania, editor literario y paciente oncológico. Julio se negó a quedarse lamentando su angustia en un rincón de su hogar y canalizó su vivencia en un proyecto decidido que aúna la cultura con la salud, impulsando un manifiesto elaborado por reconocidos poetas manchegos. La encargada de la organización local en el municipio fue Teresa Sánchez Laguna, quien coordinó de manera magistral, humana y muy cercana el acto, uniendo esfuerzos para abrir las conciencias de los vecinos de Valdepeñas.

Como responsable de la narración musical, Vicente Castellanos abrió las intervenciones mostrando un profundo orgullo por participar en un festival que calificó de absolutamente necesario. Explicó que se puso al servicio del proyecto desde el primer momento en que Julio lanzó la idea. Para inaugurar el apartado artístico, Vicente recitó y musicó el poema de Juan José Guardia Polaino titulado ‘A diario me asomo a las ventanas’. A través de estos versos, describió la batalla diaria que los hombres libran con la vida, asomándose a las ventanas de sus corazones para retratar tanto la belleza que los envuelve como su propia imbecilidad. Su intervención musical, cargada de sensibilidad, funcionó como un deseo de justicia y verdad, pidiendo que la palabra morir no signifique ausencia sino un desnudarse de este cuerpo bajo el tiempo de una noche eterna. Con su guitarra, defendió que la música y la palabra compartida ayudan a que las dudas y los miedos que aflijan el corazón pesen mucho menos.

La concejala de Servicios Sociales, María del Mar Marqués Sánchez, insistió en que hablar de salud es hablar de vida y que es crucial que los hombres se pongan en la primera fila de la prevención, dejando atrás la tendencia histórica a quedarse un paso por detrás en los cuidados médicos. Hizo una comparación directa con la vida cotidiana al preguntar por qué la sociedad asiste con total normalidad al dentista para prever las caries o al fisioterapeuta para calmar los dolores musculares, mientras que siguen existiendo tantas deficiencias y resistencias a la hora de acudir a una revisión clínica de próstata. Para ilustrar la efectividad de los controles, compartió la experiencia muy cercana de alguien de su entorno a quien un análisis rutinario de PSA le detectó unos marcadores alterados que no debían estar así. Gracias a que se hizo esa revisión a tiempo, el resultado final fue muy positivo, una realidad que habría sido muy diferente de haberlo dejado pasar uno o dos años. Terminó celebrando la unión de las voces de poetas, hombres y mujeres, para demostrar que el cáncer es una palabra dura pero ya no es sinónimo de un final fatal.

El presidente de la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer en Valdepeñas, Victoriano González de la Aleja, ofreció un discurso de una honestidad desgarradora. Confesó sentirse desalentado y resentido al mirar el patio de butacas y comprobar la baja asistencia de hombres, a pesar de haber insistido personalmente a multitud de amigos sobre la importancia de asistir. Lamentó la torpeza y la terquedad del colectivo masculino, que se juega la vida simplemente por el miedo a un pinchazo o a una palabra. Victoriano exigió a las administraciones públicas que faciliten los cribados de PSA, pero remarcó que, si estos no están estandarizados, se debe ofrecer al menos una información exhaustiva que indique por qué y cómo hay que actuar, de ahí la necesidad de campañas masivas de información. Mencionó el testimonio de un amigo que le cuestionaba la necesidad de hacerse la prueba si se encontraba bien, a lo que él respondió que el análisis precisamente sirve para detectar la enfermedad antes de que dé la cara. Finalmente, hizo un ruego directo a las mujeres presentes para que ejerzan una presión afectiva sobre sus padres, esposos, hijos y hermanos, pidiéndoles por favor que se cuiden para poder vivir más tiempo a su lado.

Hombres y Cáncer de Mama

La presidenta de la Asociación Rosae, María Luisa Villafranca, aportó datos rigurosos de la Sociedad Española de Oncología Médica para este año 2026. Detalló que se prevén diagnosticar 34.633 nuevos casos de cáncer de próstata en España, situándose como el tumor de mayor incidencia en los varones, por encima del de colon o el de pulmón. Añadió que la mortalidad estimada para este año es de 5.967 casos, una cifra alta pero que contrasta con una tasa de supervivencia excelente del 94,4%. María Luisa aclaró que Rosae es una asociación inclusiva que acoge también a hombres, recordándoles que ellos también tienen mamas, que deben palparlas y que pueden padecer dicha patología. Explicó que la salud empieza por uno mismo mediante el cuidado de factores fundamentales como evitar el tabaco, mantener una buena dieta, hacer ejercicio y moderar el consumo de alcohol, señalando que no se puede abusar del vino a diario por mucho que se resida en una tierra con esa tradición. En un mensaje directo a Julio Criado, rechazó tajantemente el lenguaje bélico al afirmar que los pacientes no son guerreros que luchan en Gaza, Irán o Ucrania, sino enfermos con derecho a exigir a los gobiernos y gestores sanitarios lo que necesitan. Alabó la valentía de Julio por salir a la calle a sensibilizar y le ofreció toda la infraestructura y la experiencia de los casi treinta años de andadura de Rosae.

El facultativo, Ángel Manuel Fernández Durán, especialista en Urología del hospital local compareció junto a su compañero, el doctor Juan Carlos. El doctor Fernández describió una sensación agridulce al ver que el perfil de asistentes reflejaba fielmente lo que ocurre en sus consultas, donde casi siempre son las esposas, las hijas o las madres quienes piden la cita y arrastran a los hombres a la evaluación médica. Explicó la sana envidia con la que contempla el espejo del cáncer de mama, que ha logrado una inmensa visibilidad con lazos, carreras y camisetas rosas, mientras que el de próstata sigue oculto por pudor, vergüenza o miedo, acudiendo el varón solo cuando está muy malito o ve sangre. Aprovechó para denunciar la precariedad de su servicio en el hospital, que ha pasado de contar con cinco urólogos a quedarse con solo dos profesionales para atender a toda la comarca. El especialista alertó sobre la irresponsabilidad de normalizar los dolores de espalda crónicos pasados los 70 años sin haberse realizado jamás un control, revelando que en su práctica ha llegado a diagnosticar a pacientes iniciales con niveles de PSA disparados y con poli metástasis avanzadas. Recordó que no existe un cribado público generalizado, por lo que el control lo debe solicitar el propio paciente en su centro de salud a partir de los 50 años, o de los 45 si existen antecedentes familiares, pidiendo al médico de cabecera que añada el PSA junto a los niveles de colesterol. Concluyó con un mensaje optimista sobre la evolución de la medicina, explicando que, frente a la cirugía antigua y la radioterapia del pasado, que dejaban secuelas dramáticas, hoy los antiandrógenos de segunda línea, la laparoscopia y el robot Da Vinci ofrecen resultados excelentes y muy esperanzadores si se logra un diagnóstico precoz.

Manifiesto

Para dar lectura al Manifiesto Oficial de PROSVIDA subió al escenario José Agustín Blanco Redondo. Antes de comenzar, envió un deseo de pronta y total recuperación al poeta vasco manchego, natural de Valdepeñas, Juan Camacho, coautor del documento. José Agustín dio voz a las reivindicaciones del texto, que define al cáncer de próstata como un problema de salud de primera magnitud que debe abordarse desde perspectivas asistenciales, científicas, políticas y sociales. El manifiesto denunció que barreras de comportamiento cultural como el machismo y el miedo a los exámenes médicos retrasan el diagnóstico y transforman una afección tratable en mortal. Entre las peticiones explícitas, exigió que los gobiernos prioricen la salud masculina financiando la investigación, que se pongan en marcha campañas masivas de información, que los medios de comunicación difundan información veraz y que las administraciones garanticen un acceso gratuito y universal a las pruebas de PSA y a redes de apoyo psicológico para los familiares. Concluyó la lectura con una declaración rotunda al afirmar que la virilidad no reside en el silencio sino en el cuidado personal.

Poesía

La poeta Eloísa Pardo Castro aportó la profunda carga humana de quien ha convivido con la enfermedad en primera persona. Compartió con el público que fue operada de cáncer en el año 1998, cumpliéndose veintiocho años de su diagnóstico. Explicó que al llegar a las bodas de plata de su experiencia decidió plasmar el proceso con humor en una novela que hoy sirve de consuelo y ánimo a otras personas, incluyendo a su propia nuera, quien atraviesa actualmente una mastectomía. Eloísa conmovió al auditorio al recitar un poema en dos partes escrito originalmente al cumplirse veinte años de su operación. En sus versos recordó la caída del pelo, la necesidad de disfrazar la sonrisa con el disimulo de una peluca de corte retro y el orgullo humilde de mirar, tocar y acariciar con ternura el contorno de la cicatriz de su pecho izquierdo para defenderse del abismo, la rabia y la pena, ganándole la batalla a la vida con soltura.

El escritor Alfredo Jesús Sánchez Rodríguez ofreció la perspectiva de quien acompaña y sostiene al enfermo. Recordó el impacto del diagnóstico de cáncer de su esposa trece años atrás, cuando sus hijas eran todavía pequeñas, definiendo esa posición de apoyo como la segunda trinchera desde donde se empuja. Alfredo dio lectura a su poema titulado ‘Las piedras del camino’, una honda pieza filosófica sobre la naturaleza caótica de la existencia y todo aquello que escapa a nuestro control. A través de sus versos, planteó que caminar sin obstáculos es más fácil, pero se aprende menos. Definió al ser humano como un misterio gobernado por el puro azar y argumentó que mientras las alegrías son efímeras como las rosas que se marchitan, las dificultades permanecen estables como las piedras, dejando unas cicatrices de las que nace el verdadero coraje para enfrentarse al temor de los contratiempos.

La poeta Cristina Galán Rubio cerró las intervenciones del Grupo Oretania de Poetas abundando en la idea de que vivir es, sobre todo, asumir el riesgo, la aventura y la incertidumbre de sabernos puro azar. Cristina recitó la obra ‘Lucha contra el cáncer’, un texto que describe de forma muy gráfica cómo la enfermedad se agazapa en silencio en el interior de cualquier persona, tejiendo una maraña oscura e imponiendo el desorden a través de sus hilos. El poema reflejó el miedo, la vergüenza y la culpa que atenazan a hombres, mujeres y niños frente a este juego, pero concluyó con un mensaje de profunda esperanza al recordar que el ser humano es un árbol de hojas frágiles que cae y vuelve a florecer gracias a la tierra de la empatía, porque solo el amor puede salvarnos.

Aunque no se encontraba físicamente en el salón, el poeta solanero Luis Díaz Cacho tuvo una presencia fundamental en el recital. Vicente Castellanos interpretó la canción ‘La vida es el amor’, basada en un texto de Luis que fue compuesto en estrecha colaboración con Julio Criado pensando específicamente en el proyecto PROSVIDA. Vicente explicó que poner los problemas sobre un papel o grabarlos ayuda a que las preocupaciones pesen menos. La canción supuso un cierre musical alegre y vitalista, un canto al compromiso diario que habla de caerse, sufrir, llorar, reír y volverse a levantar cada mañana para seguir caminando paso a paso al lado de los seres queridos.

El broche final del festival lo puso el grupo de folklore Raigambre, encargado de cerrar este primer encuentro nacional. Sus componentes subieron al escenario para aportar el saber y el sabor de las raíces tradicionales manchegas a través de sus músicas y bailes ancestrales, reivindicando que la tradición es una parte inherente de la sociedad. Además de su actuación artística, el grupo demostró un compromiso solidario total con la causa de PROSVIDA, siendo los responsables directos de elaborar de manera artesanal los lazos conmemorativos que se colocaron a los asistentes a la entrada del salón, así como de preparar la ornamentación del escenario.

De esta forma el primer Festival Nacional de Poesía PROSVIDA en Valdepeñas cerró sus puertas consolidándose como un espacio de referencia donde la cultura se convierte en una herramienta directa de salud pública. Las intervenciones de la jornada demostraron que el principal enemigo a batir en el cáncer de próstata no es la falta de tratamientos médicos, sino el silencio impuesto por los tabúes sociales y las conductas heredadas. De hecho, la falta de información causa la mayor cantidad de muertes en el cáncer de próstata, motivo por el cual desde PROSVIDA se exigen campañas de información y educativas. Al unir en un mismo foro las vivencias de los pacientes, el conocimiento de los urólogos, la visión de los cuidadores y la sensibilidad de los artistas bajo el amparo del Ayuntamiento, el festival lanzó un mensaje nítido, recordando que la prevención mediante el control del PSA salva vidas y que el compromiso de cuidarse constituye el mayor acto de generosidad y amor que un hombre puede ofrecer a las personas que le rodean. 

Recitales

El I Festival Nacional de Poesía PROSVIDA se expande de forma imparable por el país para romper el silencio en torno al cáncer de próstata a través del arte. Este viaje solidario comenzó el pasado 24 de mayo en Madrid, donde la artista Rosa Leal Arias abrió el festival en Malasaña. La marea continuó el 29 de mayo en Villamayor de Calatrava con un encuentro intergeneracional guiado por Gema Pérez Pinto, para después pasar el 3 de junio por Valdepeñas con la coordinación de Teresa Sánchez Laguna. El eco norteño se inició el 4 de junio en Amurrio (Araba) de la mano de Inma Díez, seguido el 6 de junio por Villamanrique con Antonia Piqueras Jiménez y el 10 de junio por Bilbao bajo la tutela de Bernat Vidal.

El 11 de junio, Día Mundial del Cáncer de Próstata, el festival vivirá su jornada cumbre con una histórica reacción en cadena simultánea en once localidades: Ciudad Real (Elisabeth Porrero), Albacete (Viky Ciudad), Argamasilla de Calatrava (Begoña Mansilla), Arrigorriaga (Juan Camacho), La Solana (Luis Romero de Ávila), Puertollano (Marciano Sánchez), Torralba de Calatrava (María Teresa González), Vallirana (Jesús Sánchez Rivas), Villanueva de los Infantes (Juan José Guardia), Granátula de Calatrava (Yolanda de la Cruz) y Almagro (Nieves Fernández).

La recta final mantendrá viva la llama el 12 de junio en San Carlos del Valle con Luis Díaz-Cacho, el 13 de junio en Calzada de Calatrava con Rocío Acevedo, el 14 de junio en Almodóvar del Campo con Aurora Rey y el 15 de junio en Leganés con Eloísa Pardo. El mes cerrará con los encuentros del 18 de junio en Tomelloso (Natividad Cepeda y Jesús Lara), el 20 de junio en Poblete (Luis Alberto Lara) y el broche de oro el 29 de junio en Aldea del Rey, coordinado por Araceli Valbuena Cofrade.

Relacionados

ESCRIBE UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí


spot_img
spot_img
spot_img