Hay silencios que curan y silencios que matan. El poeta Jesús Sánchez Rivas (Castilla-La Mancha, 1957), catalán de adopción y voz destacada del Grupo Oretania, se ha propuesto que en Vallirana el silencio sea solo el preludio de la esperanza. Coordinador local del recital en esta localidad del I Festival Nacional de Poesía PROSVIDA, Sánchez Rivas no solo organiza, entrega su propia esencia.
Su poema «Han sido tantos los muertos», nacido de las páginas de su último libro “Entre silencio y silencio”, se ha convertido en el himno musicalizado de una lucha nacional contra el cáncer de próstata. Entre el recuerdo de sus raíces manchegas y su arraigo en el Baix Llobregat, el autor nos invita a un recital donde la métrica y la solidaridad se funden para salvar vidas a través de la palabra.
PROSVIDA
El proyecto PROSVIDA une la palabra con la salud. ¿Cómo cree que la poesía puede ayudar a romper tabúes sobre temas tan sensibles como la enfermedad o la prevención médica?
La poesía es una forma hermosa de decir las cosas, independientemente del tono social y vital que estas tengan. Y puede ayudar a entenderlas de un modo más suave que con términos directos que, a veces, pueden ser fríos y golpear los ánimos.
Para este recital en Vallirana, ¿qué criterios ha seguido para reunir al elenco de personas que le acompañarán?
Antes que nada, he buscado entre poetas amigos, tanto hombres como mujeres. En los hombres he querido representar edades variadas, entre la cuarentena y la setentena larga. Y las mujeres, de amplia sensibilidad vital y social, evidentemente. Debo reconocer que todos aceptaron enseguida mi propuesta.
¿Cómo ha sido la respuesta de sus compañeros al proponerles participar en un proyecto que tiene un objetivo de concienciación médica tan específico?
Como he dicho algo más arriba, ninguno ha planteado ninguna duda, ni pregunta, más allá de querer conocer la organización y los orígenes del festival. La aceptación para participar ha sido unánime y sin tapujos de ningún tipo. Algo que no me ha extrañado en absoluto, pues ya hemos coincidido otras veces en eventos de índole social y así ha sido siempre.
Más allá de la estética literaria, ¿qué impacto espera que tenga este recital en la conciencia de los ciudadanos de Vallirana que asistan al evento?
Evidentemente el objetivo es concienciar al público masculino de lo importante que es perder ese falso miedo que, no sé si inevitablemente, nos rodea históricamente sobre este asunto. Y por otro, que, desde las instituciones, en este caso la más próxima, la municipal, pero también esperando que se haga eco a otros niveles, se conciencien de la importancia de una enfermedad que afecta a más de la mitad de la población, a partir de cierta edad, y de lo vital que es tomar cartas en el asunto en cuanto a prevención se refiere.
¿Considera que el verso actúa como una herramienta terapéutica, tanto para quien padece la enfermedad como para su entorno familiar?
Partiendo de la base de mi propia experiencia, para quien la poesía es terapia de vida, evidentemente sí. Y puede ser también, en su lectura diaria o asidua, un camino de sanación anímica. Y ya sabemos que una buena actitud es la mitad de lo necesario para una sanación física, llegado el caso
Se habla mucho menos de la salud prostática que de otras patologías. ¿Qué responsabilidad siente usted, como poeta y coordinador, al poner voz a una causa que históricamente ha buscado la sombra?
Asumo la responsabilidad de intentar ser voz para ese silencio y esa sombra que, erróneamente, siempre parece haber buscado el hombre. Concienciar al propio hombre es el primer paso para dejar entrar la luz entre esas sombras. No es intención baladí, pero en ello estamos.
PROSVIDA busca la prevención y la defensa de la vida. ¿De qué manera su propia poesía conecta con estos valores humanistas de cuidado y atención al otro?
De forma humilde, al igual que creo lo hacen todos mis compañeros, poniendo en valor la propia vida por encima de todo, pues sin ella nada somos. La poesía lo es dentro de la vida, buscamos la belleza y denunciamos aquello que lo merece, dando importancia a compartir y prioridad a la convivencia como base de la sociedad. Sin la vida no podríamos hacer nada de eso.
Jesús, se dice que la poesía es capaz de llegar allí donde la ciencia no alcanza. En un proyecto como PROSVIDA, donde la meta es salvar vidas a través de la concienciación sobre el cáncer de próstata, ¿cuál sería ese verso final o ese mensaje de esperanza que le enviaría al hombre que hoy tiene miedo de enfrentarse a un diagnóstico?
“La vida es un regalo. / Nadie la menosprecie. / Sin miedos ni vergüenzas. / Ella nos necesita aquí, / igual que todos los nuestros”.
PAZ Y VIDA
Usted es colaborador en los eventos del Grupo Oretania. ¿Qué importancia tienen estos encuentros para mantener viva la red de poetas de la provincia de Ciudad Real?
Para mí, como manchego emigrado, el hallazgo de este grupo y el poder formar parte de él, han sido la clave para reconectar con mi tierra y mis raíces. El trabajo que desarrolla Oretania, a nivel cultural y sobre todo en lo concerniente a la poesía y a su visibilización en la región, es encomiable. Vital, diría yo para el mantenimiento de ambas, en estos tiempos en que la cultura parece ser menos importante que otras cuestiones.
En esta edición el Encuentro Oretania de Poetas se ha trasladado al Campo de Montiel. ¿De qué manera el entorno geográfico de la provincia influye en su propia inspiración poética?
En los últimos años en que, como he dicho, he reconectado con mi infancia y mis raíces, he visitado varias veces la provincia. Esa luz y ese colorido propios de esta tierra, sus campos, sus gentes. Siempre han ido un poco conmigo, pero ahora más que nunca. El conocimiento y el intercambio de impresiones y abrazos también, como no, con tantos compañeros poetas, han sido y son una fuente de enriquecimiento que siempre agradeceré. Indudablemente se ven reflejados en mi trabajo de un modo u otro.
En el contexto actual, ¿qué mensaje ha buscado transmitir con su participación en esta edición del Encuentro Oretania de Poetas dedicada a la paz y a la vida, en un contexto global donde la paz y la vida parecen más frágiles que nunca?
Por un lado, me quejo (yo me quejo mucho) por el odio latente que se respira en nuestra sociedad, en la global y en la nacional. No obstante, siempre quiero conservar un hálito de esperanza mínima, íntima y necesaria para poder seguir adelante en lo de uno. Y ello nos lleva a la esperanza general. Sin ella no sería posible subsistir con una sonrisa mínima en el rostro. Y, claro, la vida y su luz también la he buscado en mis versos, como no puede ser de otro modo, haciendo lo que uno ama y gozando cada segundo de ello. Resumiendo, queja y denuncia, esperanza, asunción y disfrute.
Jesús, para quienes aún no conocen la asociación, ¿cómo definirías la «chispa» que hace que el Cercle Artístic de Vallirana sea diferente de otras entidades culturales?
Bueno, no nos creemos muy diferentes a otras entidades que persiguen fines similares, aunque sí creemos que tenemos nuestra personalidad especial y específica. Lo que sí puedo decir es que, todo lo que hacemos, lo hacemos con el corazón, pese a los pocos medios, y con una enorme ilusión, que es la que nos mantiene en la brecha. Nuestro afán es el de poder atraer a más gente joven de la que tenemos. Ellos son el futuro y la cultura se merece estar bien representada en ese futuro, y eso hay que trabajarlo desde el presente y sin demora.
Como director del Cercle Artístic de Vallirana, ¿cómo valoras la salud de la actividad artística en el municipio?
Contamos con artistas de valía largamente reconocida, tanto en artes plásticas (pintores, escultores, ceramistas, etc…), como poetas y autores de narrativa y cuento. Pero nuestro objetivo como asociación cultural, es el de hacer aflorar, por un lado, el talento existente y oculto, y otro, no menos importante, el de incentivar a la gente joven en este camino. Que sepan que podemos ser refugio para sus inquietudes artísticas y punto de apoyo para sus habilidades. Y, claro, ser trampolín para dar a conocer su trabajo.
Por otro lado, existen en el municipio diversas asociaciones culturales, que abarcan campos que nosotros no tocamos, como el teatro, la danza, las tradiciones populares, incluso la recuperación de estas. Y solemos colaborar unas con otras a menudo, compartiendo sinergias en pro de la cultura.
En sí, considero que la cultura está fuerte y tiene muchas iniciativas para seguir creciendo. Otra cosa es la respuesta de la población. Es el caballo de batalla de nuestro día a día, igual que el de atraer a la gente joven, que tantos estímulos tiene a su alcance, muchos de ellos alienantes e inútiles.
¿Cómo nace esta alianza entre el Cercle Artístic de Vallirana y PROSVIDA para convertir un recital de poesía en un altavoz contra el cáncer de próstata?
Hay que decir que la iniciativa de PROSVIDA nace de mi editor, Julio Criado. Y al igual que a mí me respondieron enseguida mis amigos poetas de Cataluña cuando les invité, yo hice lo propio con Julio, cuando me presentó su propuesta y me conminó a participar en ella. Eso a nivel personal, pero, dándose la circunstancia de que actualmente presido la junta del Cercle Artístic de Vallirana, me pareció de lo más adecuado canalizar ese evento a través de ella, pues trabajamos en íntima relación con el consistorio de Vallirana.
Uno de tus poemas se ha convertido en el videoclip promocional de este I Festival Nacional. ¿Qué sentiste al ver tus versos transformados en imágenes para una causa que busca salvar vidas?
La verdad es que primero me emocionó, pero después me asaltó un ataque de orgullo. Ser voz de un modo tan bonito en este proyecto que tanto me complace acompañar, debo verlo de ese modo. Y luego, bueno, evidentemente, que en todos los recitales del proyecto se visione el video y se escuchen mis versos es una enorme satisfacción.
El 11 de junio a las 18:30 nos reuniremos en este lugar histórico. ¿Buscas que el entorno del Molí sea un espacio de refugio y esperanza para quienes están pasando por la enfermedad?
Sería magnífico, la verdad es que me gustaría, sí. En cualquier caso, el entorno de la Masia-Molí de Can Batlle, la Casa de la Cultura de Vallirana, siempre es refugio para quien se acerque a sus salas buscando cultura, charla y amistad. Pero reconozco que sería una situación deseable, la de que ese día la sala estuviera llena de gente afectada, despojada de pudores, para que supieran que no están solos en esto.
En tu poemario “Entre silencio y silencio”, exploras lo que queda por decir. Ante una enfermedad que a menudo se lleva con discreción o pudor, ¿es tu poesía una herramienta para dar voz a esos silencios que guardan los pacientes?
En mi libro son los silencios que me envuelven a mí los que propician mis versos y poemas. Y lo cierto es que en las lecturas que he elegido para el recital canto a la esperanza, a lo poco que somos en realidad, a lo hermoso de la vida y por ende del mundo, pero también a los miedos oscuros que nos ciegan tan a menudo, al dolor que nos vence, a la propia muerte. Pero sí, siendo varios de los poemas de mi último libro, diría que sí, que mi poesía puede servir para dar aliento a esas personas.
Tu obra suele transitar por momentos grises buscando siempre un destello de esperanza. ¿Qué poema de los que recitarás el 11 de junio recomendarías a alguien que está empezando ahora mismo su tratamiento?
Tal vez el poema ADAPTACIÓN. Habla de la asunción del problema cuando la vida sigue, aunque uno se encierre en sí mismo con su dolor. Habla del miedo a perder lo amado, a no sentir más ese corazón. A temer la pérdida de la propia esperanza. Habla de la pérdida de los sueños y de lo poco que ahora importan, mirando atrás. Del grito final de la rendición. Es un poema que hace pensar y mucho, bajo mi punto de vista.
Para alguien que nunca ha asistido a un recital, ¿qué le dirías para convencerle de que la poesía es una experiencia viva y no algo «antiguo» o cerrado?
Un recital poético es más apetecible que un mitin político, vaya eso por delante, porque no se le vende nada a la gente, ni se le engaña con promesas que, seguramente, no se cumplirán. Pero simplemente les diría que vinieran a verlo. Todo tiene una primera vez y no se deben tener prejuicios. Un recital poético es cultura, es compartir algo de un modo distinto y, normalmente, bonito, Y claro que sí, sobre todo vivo y luminoso.









