Manuel Valero.- Con el debate abierto en canal sobre el futuro de la Fuente Agria, un asunto de expertos muy expertos más que de opiniones más o menos ilustradas, me atrevo tirar por la trocha democrática. El valor sentimental de la Fuente como paisaje íntimo de todos los puertollaneros hace lógica la preocupación sobre los riesgos que se pueden correr si se logra actuar sobre la Fuente para revivirla, revitalizarla y remineralizarla. Es un decir. La opinión más objetiva, y posiblemente, la más ajustada a la realidad, es que las obras realizadas en el entorno urbano han sido las que han destrozado la dirección natural de las aguas que se habrán ido a buscar otras salidas. La mayoría de esas actuaciones se hicieron en épocas anteriores.
Pues bien, llegado el caso, y si uno tuviera la jodida condición de alcalde, con los informes en la mano y el apoyo científico de los expertos y el apoyo de la Junta, sometería ese arreglo al veredicto ciudadano, sometiendo el proyecto a consulta popular. Las consultas locales no vinculan, pero otorgan a la institución convocante un prestigio político y democrático indudable, y aunque el resultado no tenga la fuerza para obligar en una dirección u otra, si es un condicionante demasiado fuerte como para ignorarlo. De ese modo el resultado sería responsabilidad de los electores como ocurre en toda democracia.
Así, con una campaña que dure lo razonable, en la que abunde la pedagogía y la información seria, propondría a la población si apoya o no la remodelación de la Fuente Agria para evitar o retardar su muerte anunciada. Algunos dirían que el alcalde trataría así de quitarse el mochuelo, pero la mayoría, si no está impregnada de la insoportable polarización, entendería que darle la voz al pueblo en asuntos de trascendencia es democracia en estado puro. Este lo es, pues hable el pueblo aunque no vincule. Ya lo hará luego en las municipales. .
Eso sí, con información suficiente y sin trampas, de acuerdo el Ayuntamiento plenario y el permiso del Gobierno, y una vez con toda la ciencia posible en la mano, dar el paso de la consulta popular.
Nunca antes, que uno recuerde, el Ayuntamiento de Puertollano ha sometido a referéndum un proyecto, pero sí recuerdo dos cosas: cuando el primer alcalde democrático, Ramón Fernández Espinosa, levantó el paseo para canalizarlo se levantaron voces en la oposición porque se iba a cargar la Fuente Agria. Fue la primera vez que escuché esa expresión y francamente, me pareció exagerada. La otra fue cuando se construyó el recinto ferial. Para la oposición de entonces era la muerte de la Feria de Mayo. ¿Estuvieron ustedes la pasada Feria? Más viva que el año anterior.
Pero en el caso que nos ocupa y dado el peso macizo que supone la Fuente en nuestra fibra identitaria, con las dificultades que supone trabajar sobre veneros naturales, que como el vagabundo nadie sabe de donde vienen y a donde van, conviene andar con pies de plomo antes de adoptar alguna decisión. El ayuntamiento tiene la intención de mejorar el caudal como no cabe pensar de otro modo, pero el contexto sentimental es difícil de aplacar: prima más el corazón que la cabeza.
Por lo tanto, creo que llegados a este punto con todos los deberes hechos, informes, estudios, colaboración administrativa de la Junta para actuar en la Fuente BIC, campaña informativa, incluso de un mes o más, etc…ahormar una pregunta clara y honesta aunque venga precedida de un breve texto explicativo. Y que sea el pueblo quien dé su veredicto sobre la Fuente de nuestros amores: o actuar para mejorarla o dejarla tal cual fluir con un simple lavado de cara de las escalinatas y el alumbrado sicodélico.
No es vinculante lo que salga de la urna pero un mandatario en su sano juicio no seguiría adelante contra la opinión mayoritaria de la gente, mientras que sí puede hacerlo si el resultado es coincidente. Y saldría fortalecido. Son la reglas del juego..
PD.- Por supuesto se deberían fijar porcentajes porque en una consulta popular no vale que gane un si o un no, por apenas un puñado de votos. Además, el alcalde Miguel Angel Ruiz se convertiría en el primer edil en la historia de Puertollano en someter a voto ciudadano el proyecto que les propone. Por otro lado también se puede taponar un caño o dos para dar vigor a los otros. Suerte en todo caso.








La que está liando el camarero en el pueblo.