Nuestro patrimonio es el Estado

Jesús Millán Muñoz.- La inmensa mayoría de ciudadanos, su gran activo patrimonial es el Estado en el que viven y existen. La mayoría de ciudadanos del pueblo el mayor activo es que el Estado funcione.

– Dicen, que hay que recordarlo, cómo todo dicho o enunciado, tiene algo de verdad y algo de error. Dicen, que la Transición y la Constitución se hizo en dos lugares, uno, en el bar del Congreso, dos, en un restaurante reservado con las grandes figuras del Parlamento, los famosos siete padres de la Constitución.

Como todo enunciado constará con mucha verdad y algunas deficiencias de error. Pero quizás, en los tiempos que corren hay que recordarlo. Añoramos la paz política en el Congreso. Puede explicar cada candidato lo que desee o quiera, con razonamientos y datos, pero con respeto a los demás… Me duele la boca, pero también el alma de decir este concepto. De escribirlo. Evidentemente, no soy nadie, ni como articulista de notoriedad, ni como ciudadano. Pero por eso, deberían escuchar y oír, en definitiva, estoy hablando por boca del pueblo, porque este escribano es pueblo. No es más que un trocito de pueblo… ¿Usted no lo será, pero este escribiente sí…?

– No sean ustedes ingenuos, a ningún alto dirigente de una formación política se le puede suspender de militancia. Más si ha tenido un Alto Cargo con una Alta Responsabilidad, más si ha entrado en ese círculo tan minúsculo de lo que denomino las “Autoridades Máximas”. Porque esas personas se hayan equivocado o no, disponen de una cantidad de información tan grande de tantos elementos y sectores de la realidad, que son en cierto modo intocables.

Pero también sucede, que de alguna manera, antes de ascender a ese puesto, o puestos de Alto Nivel o de Autoridad Máxima, se llega a una especie de contrato, no firmado, pero si explícito e implícito, que en muchos sectores de la realidad, se les otorga la “amnistía permanente”. Porque es el mandato que la sociedad les otorga, para que ellos o esas personas ejerzan el Máximo Poder o la Máxima Autoridad, tiene que estar refrendado por una especie de “amnistía permanente”, porque quizás tengan que tomar decisiones y actuaciones que rozan los límites de los límites. Porque toda sociedad y todo Estado se tiene que defender de muchos peligros y muchos problemas tantos externos como internos. En las democracias también, incluso en las democracias más…

Quizás, nadie se atreva a indicarle este aserto o descripción de la realidad. No sea usted ingenuo. Las Altas Autoridades del Estado, tienen que tener un poder y Poder suficiente, para siempre pensando en el bien general, el bien común, el bien del Estado, tomar decisiones, que están en los límites de los límites. Y, que otras sociedades y Estados lo sepan, que tienen ese poder y ese “poder de amnistía” dado por los ciudadanos, para que así defiendan a sus ciudadanos y a su Estado. Es diríamos un elemento esencial de “disuasión”.

Y, si no es así, pocos ciudadanos querrán ascender a las Altas Esferas del Poder, y, los que asciendan, tendrán las manos y los pies atados, por los mismos ciudadanos y el mismo Estado. Y, por tanto, esa sociedad-Estado será enormemente débil y frágil, y, por tanto, puede ser apetecida y apetecible para destruirla o quedarse con parte de ella, desde el exterior y desde el interior.

La democracia tiene que estar siempre guardando el baile del equilibrio entre la legalidad y moralidad correcta, pero la defensa real y correcta y eficiente. Desde luego, en cada tema, guardar esa danza de equilibrio es enormemente difícil. El que sustenta o la persona física y biológica que sustenta ese Poder debe saber, que no está hecho ese poder para sí mismo, sino para el bien de la sociedad y del Estado. Y, en cada tema, diríamos tiene que empezar ese baile de equilibrio: entre el ejercicio del poder justo y equitativo y racional y eficiente, una legalidad y moralidad con un grado suficiente, y, una eficiencia efectiva…. Dentro de los derechos humanos, dentro de la Constitución, dentro de la racionalidad y la prudencia y la eficiencia. Siempre en ese enorme límite de límites…

Por esto y otras razones, las Autoridades Máximas nunca serán juzgadas, o no deben serlo, por los peligros de debilidad que acarrea. Cierto es, que no justifica que puedan hacer lo que quieran, y, no pueden utilizar ese poder para su interés personal, sino el interés por el bien del Estado y el bien de la sociedad-Estado, el bien general y el bien común… De ahí, la enorme importancia, que las dos o gres grandes fuerzas sociopolíticas de cada sociedad y cada Estado, en los grandes temas, en los temas de Estado, tengan que ir en común y en armonía. Se tienen que poner de acuerdo fuera del Congreso, para ponerse de acuerdo dentro del Congreso…

Creo que alguien en estos tiempos convulsos, tiene que recordar esto de sentido común. Cierto es que cuando se publique esta columna de opinión, dentro de una semana, o, quizás más la situación habrá cambiado. Pero quizás, quizás estas reflexiones sirvan para hoy, y, para dentro de cincuenta años. Sirvan para pensar… sirvan para detenerse a pensar…

Muchos ciudadanos tenemos en el Estado, en la defensa del Estado, el mayor capital que tenemos, de seguridad y de multitud de órdenes de la realidad. Si el Estado y el Estado español, hasta que se forme el Estado Europeo, se destroza o desequilibra, la mayoría de nosotros, los ciudadanos de a pie, nos veremos mermados en mucho nuestro futuro, en nuestro estado de bienestar… Existen, muchas fuerzas en el interior y en el exterior, que quieren destrozar nuestro patrimonio, y, éste es nuestro Estado… Estado democrático, que tanto trabajo costó, y, que muchos olvidan… muchos olvidan el trabajo que costó…

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