Eduardo García Ramírez alcanza cien años de vida en Argamasilla de Calatrava arropado por su familia

Eduardo García Ramírez alcanzó ayer lunes 15 de junio de 2026, en Argamasilla de Calatrava, los cien años de edad y para celebrarlo su familia organizó por la tarde una celebración en el domicilio de la calle Almodóvar, donde estuvo rodeado por sus hijos, nietos, bisnietos y demás allegados.

Al encuentro también acudieron, en representación de la Corporación municipal y de toda la ciudadanía rabanera, el alcalde Jesús Ruiz y el concejal de Bienestar Social, Sergio Gijón, quienes le hicieron entrega de un ramo de flores y de una gran tarta de cumpleaños presidida por una dulce reproducción de la bandera oficial de Argamasilla de Calatrava.

El alcalde, nueve meses después del homenaje que se le brindó durante la Semana del Mayor como la persona de más edad, se volvió a interesar especialmente por su estado de salud, comprobando de nuevo que sigue gozando de ella en líneas generales y elogió el excelente ánimo que le sigue caracterizando a tan avanzada edad.

En el plano físico, el centenario únicamente presenta una pérdida de audición, que controla gracias al audífono, y ciertas dificultades de movilidad, procurando siempre evitar alguna caída inoportuna, circunstancias en todo caso que no le impiden continuar con algunas rutinas, como la de acompañar a su hijo mayor hasta la huerta familiar.

La trayectoria vital de Eduardo García Ramírez es un fiel reflejo del esfuerzo y el arraigo a la tierra de su municipio desde que vino al mundo un 15 de junio de 1926 en Argamasilla de Calatrava, en el seno de una familia dedicada por entero a la agricultura y siendo el menor de tres hermanos.

Con apenas 14 años inició su noviazgo con Manuela Rodríguez Carbonero, quien sería su compañera de vida durante décadas. La pareja contrajo matrimonio a una edad muy temprana, contando como padrinos de boda con su hermana Miguela y su cuñado Laurentino, figuras muy conocidas en la localidad debido al negocio familiar.

Fruto de esta unión nacieron tres hijos como queda dicho, Fernando, el primogénito; Manoli, soltera y con quien reside actualmente; y Eduardo, el menor. Desde su juventud, Eduardo trabajó incansablemente en la huerta familiar y al envejecer sus progenitores, asumió el relevo de las tierras y mantuvo con esmero el cultivo de productos tradicionales como cebada, trigo, chícharos, garbanzos y melones.

Para el manejo de las cosechas, utilizó inicialmente un carro de dos yuntas de mular, que posteriormente sustituyó por un carro de varas tirado por dos mulas, contando siempre con la estrecha colaboración en las faenas agrícolas de toda la familia.

Su esposa se encargaba de la venta diaria de la cosecha en el mercado de la vecina localidad de Puertollano, ya que en aquellos tiempos, el matrimonio se desplazaba de madrugada para transportar los productos de la huerta, valiéndose en un principio de una borrica y, más adelante, de un carro.

Tras una vida de duro trabajo en el campo, Eduardo se jubiló a los 65 años, gozando, tal y como ayer volvió a quedar patente, de una salud excelente durante su vejez, sufriendo un duro revés emocional con el fallecimiento de su compañera de vida, Manuela, en el año 2022, a quien sigue recordando con profundo afecto.

Entre los aspectos más singulares de su personalidad, la familia destacaba durante la celebración de ayer su gran afición por las fiestas de Carnaval, recordando con especial simpatía lo mucho que a Eduardo le gustaba disfrazarse de mujer en esas fechas.

Y también se rememoró su asombrosa fortaleza física, puesta a prueba hace exactamente medio siglo, cuando Eduardo sobrevivió a un grave atropello provocado por un camión, accidente que le causó una fractura craneal y lo mantuvo en un coma profundo durante quince días interminables de los que logró salir adelante sin secuelas y en la actualidad, aunque porta un marcapasos, apenas requiere visitas médicas.

El acto de celebración reunió a varias generaciones de la familia pues, además de sus hijos y nueras, también le arroparon sus nietos Maribel y Ana, hijas de Fernando, así como Marina y Eduardo, hijos de Eduardo, completando el árbol familiar sus bisnietos Sofía e Ismael, por parte de su nieta Maribel, y Lucía, por parte de su nieta Ana.

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