Piedra

Ramón Castro Pérez.- Recogió el toldo con prisa, pensando que llegaría a tiempo de salvarlo de la piedra repentina que cayó tras recibir el permiso del reventón térmico. El azogue le nubló la vista ocultándole los daños y dejándola regresar a la cama, donde aguardaba esa visita inesperada que, a la postre, cambiaría de sitio los muebles. Aquella sería, en todos los sentidos, una tarde de tormenta.

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